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Dos
casos de violencia han estremecido el país
en un lapso de pocos días, incidentes que
han enlutado a numerosas familias. Vidas jóvenes
se han perdido de manera brutal y sin sentido.
El primer hecho se produjo el domingo, en la pequeña
ciudad de Crandon, en Wisconsin, donde un hombre –policía
por añadidura-, al parecer cegado por los
celos, utilizó su fusil para terminar con
la vida de seis escolares y universitarios antes
de suicidarse.
El miércoles, la tragedia se ensañó en
una escuela de Cleveland, en el estado de Ohio.
Un alumno, por razones que están más
allá de todo entendimiento, llevó dos
revólveres y varios puñales al local
escolar donde estudiaba. Lo que pasó después
está en el marco de la locura, pues disparó una
y otra vez a sus condiscípulos y maestros.
Seis de ellos resultaron seriamente heridos y el
joven protagonista de esta situación también
se mató. |
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Creemos
que no se trata de un hecho aislado. Y aunque los
grupos que favorecen el uso de las armas de fuego
digan lo contrario, insistimos en que es necesario
prohibirlas de modo terminante. ¿Cómo
es posible que al día siguiente de esta última
tragedia se descubriera todo un arsenal de armas
llevadas por escolares a otro centro de estudios? ¿Cómo
podemos calificar el hecho de que los propios padres
de esos adolescentes hayan comprado esas armas
para regalárselos?
Ya es hora de tomar acciones urgentes, antes que
tragedias como las que comentamos se repitan en
otros centros educativos. Iniciativas como las
del alcalde Adrian Fenty, de prohibir el uso de
las armas en DC, deberían extenderse a toda
la nación. La comunidad debería unirse
en ese propósito. |