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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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¿Qué tiene
que hacer un niño pobre en este país
para conseguir seguro médico? Aparentemente
volar un edificio, ser calificado como terrorista
y enviado a Guantánamo, donde recibirá alojamiento,
tres comidas diarias, oportunidad de hacer ejercicio,
y mejor cuidado médico que muchos estadounidenses,
todo pagado por los contribuyentes americanos. Esta
semana el Congreso estaba tratando de sobrepasar
el veto que el presidente Bush realizó contra
un programa con amplio apoyo bipartidista: el programa
de seguro de salud para menores de edad en familias
que ganan demasiado dinero para calificar bajo Medicaid,
pero muy poco para poder pagar un seguro médico
privado.
Los demócratas han querido ampliar el programa,
conocido como SCHIP por sus siglas en inglés,
para incluir a más niños pobres, pero
el presidente Bush –quien dice apoyar el programa-
vetó la legislación por considerarla
demasiado costosa. Esto, a la vez que continúa
pidiendo del Congreso –y por ende, del contribuyente
estadounidense- mayores fondos para la guerra en
Irak. Con lo que se gasta en Irak en solamente varios
días, millones de niños pudieran recibir
el seguro médico que necesitan por un año
entero. El rechazo del presidente Bush ha causado
enorme consternación dentro de su propio partido,
porque obviamente no se ve muy bien que a la vez
que se piden más fondos para un conflicto
que una creciente mayoría considera como un
caso perdido, se le de la espalda a menores de edad
necesitados.
Tan negativa ha sido la reacción que el mismo
presidente Bush ha dicho que estaría dispuesto
a llegar a algún acuerdo con los demócratas,
pero la mayoría demócrata dice que
ya han recortado todo lo que van a recortar de su
propuesta de ampliación del programa, y es
el presidente quien tiene que darse cuenta que lo
que pide no tiene ningún sentido.
Varios legisladores, incluyendo algunos republicanos,
circulan propuestas para ampliar el programa de diferentes
maneras, pero el problema fundamental es que desde
el principio el presidente Bush ha dicho que lo único
que quiere es que el programa sea destinado a los
que en verdad lo necesiten, y que “familias
adineradas”, ganando en algunos casos hasta
$80.000 anuales, pudieran participar en el programa
bajo el plan demócrata. Pero lo que no dice
el primer mandatario es que estas supuestas “familias
adineradas” viven en estados caros como Nueva
York y Nueva Jersey, donde el costo del seguro médico
alcanza a veces unos $20.000 anuales, e incluso tales
familias tendrían que pedir un permiso gubernamental
antes de poder participar en el programa. Gobernadores
de esos y otros estados reconocen que mucha gente
de la clase media – la gran mayoría
del pueblo estadounidense, por cierto – simple
y sencillamente no pueden costear unos $20,000 en
gastos de seguro médico.
Lo penoso de todo esto es que este debate ocurre
en una de las naciones más desarrolladas del
mundo. Un país que gasta miles de millones
de dólares no solamente en guerras sin son
ni ton, sino en un sinnúmero de otros programas,
incluyendo subsidios para grandes corporaciones y
asistencia a agricultores que no lo necesitan. Y
no podemos olvidar que cualquier ampliación
del programa SCHIP aún deja fuera a inmigrantes
LEGALES. Esa tontería de dejar fuera a los
inmigrantes LEGALES fue idea de la administración
Clinton que, como muchos políticos, se vio
arrasada por una histeria antiinmigrante.
Mientras se habla y debate sobre la guerra en Irak,
no nos olvidemos que también aquí se
lleva a cabo una guerra, un acto de terrorismo contra
los que menos se pueden defender: los niños. ¿Qué clase
de país somos cuando en Venezuela y Cuba se
les da mejor cuidado médico a la juventud?
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guadalupe@washingtonhispanic.com
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