or:
Terence M. O’Sullivan (*) y Stephen
Sandherr (**)
(Continuación)
Mientras que muchos trabajadores se moverán
de empleador a empleador, muchos otros, en dirección
de contratistas poco escrupulosos, operarán
como contratistas independientes para soslayar
la trampa de las ‘No match’, es decir,
del número que no coincide en el Seguro
Social. Esto hará que los trabajadores inmigrantes
sean más vulnerables, y probablemente que
los impuestos no sean pagados de forma apropiada.
El impacto será destruir las relaciones
antiguas entre muchos contratistas y trabajadores,
bloqueando las oportunidades de los trabajadores
de obtener mejores sueldos y avances y llevar a
los trabajadores inmigrantes a tener más
bajo tierra sus sueldos.
En muchas partes de nuestro país, la escasez
de trabajadores de la construcción ya hace
difícil cumplir con el trabajo. Interrumpir
fuerzas de trabajo consistentes lo hará aún
más difícil para completar proyectos,
desde calzadas a puentes o centros de ventas.
Como organizaciones que están compuestas
por trabajadores y empleadores de la construcción –tanto
inmigrantes como nacionales de EEUU- nuestro primer
compromiso es con nuestro país y el bienestar
de nuestros miembros, los empleadores y sus familias.
Pero sabemos que ese bienestar no puede estar protegido
si los empleadores y la industria se encuentran
desarticulados o aturdidos.
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or demasiado tiempo con un
sistema de inmigración dañado.
Un sistema que ha sido cómplice de permitir
a millones de trabajadores vivir, trabajar, pagar
impuestos, crecer familias y poseer hogares aquí.
Pensar prácticamente que podemos restaurar
el respeto hacia la ley y asegurar nuestras fronteras
simplemente con cartas de “no-match” del
Seguro Social y con despidos masivos, no es realista.
Por nuestra conmocionada economía, el
Congreso y la Casa Blanca tienen que crear una
legislación de reforma comprensiva de
inmigración que reconozca el impacto verdadero
de no tener nuestras fronteras realista e humanamente
protegidas, pero que también reconozca
el fuerte trabajo y las contribuciones de los
trabajadores inmigrantes que ya están
aquí y el papel tan importante que ellos
juegan en nuestra economía.
Creemos totalmente en hacer cumplir las leyes
y asegurar nuestras fronteras, pero seamos realistas
y admitamos que imponiéndolas no nos dará un
triunfo sino sólo lograremos desestabilizar
sectores cruciales de nuestra economía.
(*) Terence M. O’Sullivan es Presidente
General de LIUNA, Sindicato Internacional de
Obreros de Norteamérica, que representa
a medio millón de trabajadores bajo contrato
colectivo, predominantemente en la industria
de la construcción.
(**) Stephen Sandherr es Director General de
la Asociación de Contratistas Generales,
que es la asociación más grande
de negocios de las constructoras de la nación.
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Era
Moderna de humanos empezó hace 164.000
años |
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Por:
Seth Borenstein
Los seres humanos mostraban conductas propias
de la Era Moderna antes de lo que se pensaba:
hay evidencias de que hace 164.000 años
se pintaban las caras y colmaban su apetito consumiendo
mejillones.
Así lo revela una serie de descubrimientos
arqueológicos en una caverna en Sudáfrica,
algo que podría cambiar las teorías
de los científicos en torno a la evolución
del Homo Sapiens a la modernidad.
Se pensaba que el paso a la modernidad se produjo
de 40.000 a 70.000 años atrás,
pero éste pudo producirse muchísimo
antes en un lento y largo proceso, dice el estudio
que apareció el jueves 18 en la revista
científica Nature.
En la caverna, cerca de la bahía sudafricana
de Mossel, que da al océano Indico, los
investigadores hicieron tres descubrimientos
para sustentar su caso: mariscos cocinados, un
pigmento rojo de rocas y una tecnología
muy primitiva de cuchillas. Con su tecnología,
los investigadores creen que son reliquias de
hace 164.000 años, quizás 12.000
años menos o más.
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Ello
indica que los humanos ya comían mariscos
40.000 años antes de lo que se creía.
Y es el registro más antiguo de humanos
comiendo algo distinto a lo que cazaban en tierra,
sostuvo Curtis Marean, profesor de antropología
del Instituto de Origen Humano en la Universidad
Estatal de Arizona, y coautor del estudio.
Marean halló los restos de distintos tipos
de mejillones, así como caracoles y almejas.
El profesor señala que los seres humanos
de esa época se desplazaban unos cinco
kilómetros a las orillas del mar en busca
de esos mariscos, los llevaban luego a las cavernas
donde los cocinaban sobre rocas calientes.
Marean y sus colegas intentaron dicha técnica.
“
Son menos húmedos (que los mejillones
cocinados de ahora)”, manifestó Marean
en entrevista telefónica desde Sudáfrica.
Marean también halló 57 piezas
de restos de roca rojiza, una especie de maquillaje
muy primitivo, que probablemente fue utilizado
para pintarse las caras. |
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