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Una
familia de hispanos se ha visto enlutada repentinamente,
en un hecho que no sólo conmueve a la comunidad
en general sino que pone en cuestión la
seguridad ciudadana.
José Villatoro, un ciudadano de origen salvadoreño
que tenía una vida ejemplar, cayó de
la manera más absurda, abatido por los balazos
de una persona que se le cruzó en su camino
cuando desempeñaba su duro trabajo de jardinería
en la zona Noroeste del Distrito de Columbia (DC).
Las preguntas que se hacen los deudos y la ciudadanía
de la capital de la Nación es qué hacía
libremente por las calles el sospechoso del homicidio,
que según algunas versiones sufría
alteraciones mentales; y además con una
pistola en su poder. ¿Quién le proporcionó el
arma de fuego con el que destruyó los sueños
de un hombre que amaba a su familia,
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cumplía con pasión su trabajo y respetaba
a la comunidad? ¿Dónde está la
seguridad en las calles, por parte de los encargados
de proteger a la ciudadanía? Y si sufría
alteraciones mentales y sufría alucinaciones, ¿por
qué no se encontraba en un hospital, para
evitar que se convierta en un peligro, como finalmente
lo fue?
Esperamos que las autoridades investiguen a fondo este caso, que ha dejado a
una mujer desolada y a dos niñas en la orfandad, para que la historia
no se repita.
Desde Washington Hispanic esperamos que las autoridades correspondientes tomen
medidas más enérgicas para defender la seguridad de todas las familias
en el área metropolitana. Nuestros hijos se lo agradecerán. |