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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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Una de las anécdotas de
los terribles incendios desatados en el sur de California
es la gran falta de personal que se vió, especialmente
al principio, cuando las autoridades estaban tratando
de lidiar con el creciente problema. Equipos de bomberos
trabajaban de 15 a 20 horas diarias, y en algunos
casos hasta más. En los rostros se les veía
el agotamiento que debe ser combatir algo tan peligroso
por tan largo tiempo. Se sentía una verdadera
preocupación, no solamente por la pérdida
de vidas y propiedad sino también si los bomberos
iban a físicamente a sostener tantas horas
sin descanso.
En casos similares a este desastre, efectivos de
la Guardia Nacional normalmente salen de inmediato
a ayudar a los bomberos y policías en sus
labores. Pero, como se podrán imaginar, miles
y miles no están disponibles porque se encuentran
en Irak, lidiando con ese otro desastre.
Y adivinen
donde se encuentran miles más. Defendiendo
nuestra frontera sur de la invasión de terroristas
mexicanos. El gobernador de Calfornia, Arnold Schwarzenegger,
ordenó el desplazamiento de 800 soldados de
la Guardia Nacional desde la frontera para ayudar
a los equipos más necesitados de bomberos,
pero no fue hasta varios días después,
cuando era obvio que los incendios no daban tregua
y el personal no iba a ser suficiente. Seguramente
si la Guardia Nacional hubiera estado disponible
desde un principio y de inmediato, los bomberos y
demás rescatistas no hubieran tenido que haber
pasado por tanto trabajo solos.
Otra anécdota que se ha comentado muy poco
es la aportación ofrecida por personal en
el otro lado de la frontera: bomberos mexicanos que
ayudan a sus colegas estadounidenses a combatir los
incendios que ahora se extienden hasta la frontera.
El mismo día en que el Senado estadounidense
derrotó una medida que hubiera ofrecido pasos
hacia la legalización de miles de jovenes
indocumentados, ahí estaban los bomberos mexicanos
haciendo su aporte y diciendo cuenten con nosotros.
Cuenten con nosotros a pesar de lo malagradecidos
que son en la legislatura federal en este país.
Y para terminar, esperemos que la congresista republicana
Ileana Ros-Lehtinen, de la Florida, se encuentre
bien, luego de la sacudida que le dieron en uno de
los salones del Congreso. Estaba ella con la Secretaria
de Estado, Condoleezza Rice, para presentarla ante
el comité donde se iba a hablar de política
del exterior, cuando a la Secretaria Rice se le acercó una
mujer con pintura color sangre en las manos y le
gritó “tiene usted sangre en las manos”.
Uno de los guardaespaldas casi atropella a la congresista
Ros-Lehtinen, protegiendo a la Secretaria Rice de
esa tan peligrosa pintura.
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