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Los peligros del periodismo

Por: María Elena Salinas

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María Elena Salinas
 

En Estados Unidos no es inusual recibir correo de odio o ser vetado en la Casa Blanca si alguien discrepa de la labor periodística de un reportero o si no está de acuerdo con su línea editorial. Pero desafortunadamente, en otras partes del mundo el periodismo se ha convertido en una de las profesiones más peligrosas. En recientes años periodistas han sido presionados, perseguidos, amenazados, secuestrados y hasta asesinados, simplemente por hacer su trabajo.

Las cifras son escalofriantes. En lo que va del año, 88 periodistas y demás personal de medios han perdido la vida ejerciendo su labor. Además, 134 han sido encarcelados. Irak sigue encabezando la lista de los países más peligrosos para los periodistas, pero de acuerdo con el último informe de la organización Reporteros sin Fronteras, en este hemisferio México es el país más peligroso para ejercer el periodismo.

Desde septiembre de 2006, ocho reporteros han muerto en México, tres de ellos desde que llegó al poder el presidente Felipe Calderón. La mayoría de los ataques contra periodistas se han atribuido a narcotraficantes, pero hay sospechas de que en algunos casos pudiera haber motivaciones políticas.
Una de las principales preocupaciones de organizaciones que velan por la seguridad de periodistas y que defienden la libre expresión es la impunidad con que muchos de estos casos son tratados. Aunque México cuenta con un procurador especial y una oficina en la Comisión Nacional de Derechos Humanos que trata específicamente con ataques a periodistas, ninguno de los casos ocurridos desde el 2000 han sido esclarecidos.
La Cadena Mexicana para la Protección de Periodistas dice que el 2006 fue uno de los peores años para la profesión. Tienen documentados 131 incidentes contra periodistas o medios de comunicación. De ellos, 27 por ciento fueron amenazas, 24 por ciento ataques físicos, 15 por ciento atentados y 8 por ciento arrestos.

A nivel mundial el 2006 también fue un año fatal para el periodismo. Más de cien miembros de la prensa fueron asesinados, 17 de ellos en América Latina. Reporteros sin Fronteras dice que el año pasado 1,472 reporteros fueron atacados o amenazados, 56 secuestrados, 912 medios de comunicación censurados y por lo menos 871 periodistas fueron arrestados.

En varios países los gobiernos intentan silenciar la prensa limitando sus libertades. Cuba está entre los países que peor quedan parados en las listas de aquellos que atentan contra la libertad de prensa. Decenas de disidentes han sido encarcelados por publicar informes críticos del gobierno.

Otros periodistas que se han convertido en blanco frecuente son corresponsales que investigan nexos entre militares y paramilitares en Colombia y aquellos que indagan sobre los abusos de las pandillas en Honduras y El Salvador. En algunos casos éstos se han visto obligados a exiliarse.

Hace unos meses el gobierno venezolano hizo titulares alrededor del mundo al negarse a renovar la licencia de transmisión a la cadena Radio Caracas Televisión –conocida por sus siglas de RCTV- acusándola de desestabilizar al país. La cadena, que había estado transmitiendo por más de 53 años, era una de dos que le dieron espacio a la oposición. El cierre de RCTV provocó días de violentos enfrentamientos entre críticos y simpatizantes del presidente Hugo Chávez.

Más recientemente, la Sociedad Interamericana de Prensa ha expresado su sospecha de que el gobierno venezolano podría estar detrás de la cancelación de sus reservaciones de hotel para su próxima reunión en la primavera de 2008. Según dicen, ha sido casi imposible conseguir que un hotel se comprometa a ser sede de la reunión.

Una prensa libre es el pilar de una sociedad democrática. Es la responsabilidad de la prensa buscar respuestas, exponer la corrupción y promover los derechos humanos. Los periodistas necesitan sentirse seguros al ejercer su profesión. Es nuestro derecho y el derecho de la sociedad estar informados sin restricciones.

Desafortunadamente, hoy en día muchos periodistas sufren de mucho más que ser objeto de cartas de odio o ser vetados por la Casa Blanca, muchos están perdiendo su vida mientras van en busca de la verdad. Ese es un precio demasiado alto a pagar.

(*) Conéctese a www.mariaesalinas.com. (c) 2007 by Maria Elena Salinas