Por
asesinar y mutilar a cinco jóvenes
universitarios |
Florida
ejecuta al “Destripador” |
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Ann Garren
(izq.), madre biológica y Diana Hoyt,
madrastra de Christa Hoyt, una de las víctimas
del “Destripador de Gainesville”,
se abrazan frente a la prisión estatal
de Florida donde se ejecutó al asesino
en serie.
Foto: Carlos Barria / REUTERS |
Redacción
/ Agencias
Washington Hispanic
El asesino en serie Danny Rolling, más
conocido como "El Destripador de Gainesville" por
haber matado y mutilado a cinco estudiantes –uno
de ellos de origen hispano- en esa ciudad del
centro de Florida en 1990, fue ejecutado el pasado
miércoles 24 mediante la inyección
letal.
Rolling, de 52 años de edad, murió a
las 18H13 locales, anunció Robby Cunningham,
portavoz del departamento de Corrección
de Florida. Los opositores a la pena de muerte
argumentaron que la inyección letal sería
un castigo "cruel e inhumano" porque
la anestesia utilizada para dejarlo inconsciente
y paralizar sus pulmones puede dejar de tener
efecto antes de que le inyecten los químicos
que deben provocarle un paro cardíaco.
En Washington, DC, la Suprema Corte de Justicia
se negó a paralizar la ejecución.
Según Cunningham, Rolling murió cantando
una especie de himno religioso que repetía
la estrofa "nadie más grande que
tú, Señor, nadie más grande
que tú", y miró a la madre
de una de sus víctimas, que asistió a
la ejecución.
Su última cena
Rolling fue el asesino en serie más notorio
del estado desde Ted Bundy, quien confesó más
de 30 crímenes en los setenta y fue ejecutado
en 1989, y Aileen Wuornos, ejecutada en 2002
por el crimen de seis hombres, y quien inspiró el
premiado filme "Monster".
Su ejecución atrajo la atención
de medios nacionales, numerosos familiares de
las víctimas y activistas contra la pena
de muerte. Su última cena consistió en
cola de langosta, camarones, papa asada, cheesecake
de fresa y té dulce, según Cunningham.
Lo visitaron antes de su muerte su hermano y
dos consejeros religiosos.
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Danny
Rolling, el sanguinario asesino.
Foto: Policía de Gainesville |
Ola criminal
Rolling, nacido en Luisiana, fue condenado a
la pena de muerte en 1994 por el asesinato
de cuatro mujeres y un hombre, hallados en
el transcurso de tres días en sus apartamentos
en Gainesville. Ellos fueron: Sonja Larson
(18 años), Christina Powell (17), Christa
Hoyt (18), Tracy Paules y Manuel Taboada. Los
dos últimos, ambos de 23 años,
compartían la misma habitación.
Dianna Hoyt, madre de Christa, declaró que
la ejecución le traerá "paz",
en declaraciones al diario local Gainesville
Sun. "Me trae paz que (Rolling) no pueda
nunca más visualizar estos actos monstruosos
y pensar en ellos una y otra vez y obtener algún
tipo de alegría o satisfacción
de ellos", añadió Hoyt.
"
Pienso en su mente como en una cinta de video
que debe ser quemada. Hay que destruirla",
sentenció.
Rolling también confesó el asesinato
de tres miembros de una misma familia en 1989
en Luisiana, e intentó asesinar a su padre,
pero nunca fue procesado por esos crímenes.
Pánico en la
ciudad
Su mote de "Destripador" proviene de
la forma en que mató a sus víctimas,
tres de ellas violadas, apuñaladas, algunas
mutiladas y puestas en poses para impresionar
a los investigadores.
Una de ellas, Christa Hoyt, 18 años, fue
hallada sentada en su cama, cortada del pecho
a la zona púbica, con sus dos pezones
cortados colocado a su lado y su cabeza en un
librero. El hombre, Manuel Taboada, fue apuñalado
en más de 30 ocasiones.
Los hallazgos desataron el pánico en la
ciudad, con cientos de estudiantes de la Universidad
de Florida que la abandonaron o se congregaban
para caminar y a dormir en grupos.
Rolling fue el reo número 47 ejecutado
este año en Estados Unidos, y el número
1.051 desde la restauración del castigo
en el país en 1976.
El estado de Alabama ejecutó el jueves
a Larry Hutcherson, de 37 años de edad,
condenado a muerte en 1993 por el asesinato de
una anciana durante un robo.
| Después
de cuidado por heridas |
Echa vuelo
un águila calva
en el Parque Mason
Neck |
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El águila
calva fue designada símbolo nacional
de Estados Unidos en 1782. Un ejemplar
similar a éste recibió tratamiento
y fue liberado en Virginia.
Foto: Archivo Washington Hispanic |
Nilda
Melissa Díaz
Washington Hispanic
¿Ha escuchado las historias de personas
que ayudan a un perro, un gato, un animal herido
en vecindarios frecuentemente? Pero, ¿alguna
vez ha oído sobre un águila?
Aunque ya no está en peligro de extinción,
esta ave, que se encuentra en las monedas estadounidenses,
se ve en rara ocasión. Sin embargo,
hace poco más de un mes, el pasado 25
de septiembre a eso de las 11.00 a.m., un grupo
de personas se encontró con dos de ellas
en el bloque 6500 de Parish Glebe Lane, en
el área de Kingstowne, en el Condado
de Fairfax (Virginia). Una de ellas, yacía
en el suelo con sus patitas heridas, mientras
la otra simplemente le hacía compañía.
Las personas se comunicaron con la Agencia
de Control de Animales que envió personal
especializado al lugar. Sin embargo, el ave
sana voló antes de que llegaran. "Cuando
llegué a la escena, el águila
estaba claramente sufriendo", narró Enna
Lugo, oficial de Control de Animales.
El Centro de Vida Silvestre, localizado en
el Condado de Augusta, Virginia, recibió al águila
y le bautizó con el número “2111”.
Allí no ponen nombre a sus animales. "Nuestra
meta es tratarlos para después liberarlos" explicó Randy
Huwa, vicepresidente ejecutivo del centro.
Durante varias semanas, “2111”,
un águila hembra, fue rehabilitada y
tratada por heridas y por una severa infección
en los pulmones, que provocaron el crecimiento
de su corazón. Con motivo de su liberación, “2111” estuvo
preparándose en una plataforma de 60
pies.
El Parque Estatal Mason Neck fue el lugar escogido
para que “2111” echara vuelo nuevamente,
el pasado miércoles 25 a las 1.00 p.m. Ésta
era la localidad ideal ya que está cerca
del sitio donde fue encontrada y está adyacente
al Refugio Nacional de Vida Salvaje, lo que
le permitirá regresar prontamente a
su hábitat.
El águila calva es el ave nacional de
Estados Unidos. En esta época del año,
no se encuentran en temporada de apareamiento,
por eso no permanecen mucho tiempo en un solo
lugar. En la década de los ‘80
y ‘90 se consideraban en peligro de extinción.
Hoy están en vías de eliminarse
de esta lista ya que su población es
estable y en continuo progreso.
| Camionero
puede recibir máxima pena |
| Abren juicio
al que dejó morir a inmigrantes |
Por Alice Benoit
Desde Houston, Texas
El proceso de un camionero,
acusado de haber dejado morir a 19 de los 85
inmigrantes clandestinos que transportaba encerrados
en un vehículo hermético en 2003,
en su mayoría mexicanos, se abrió ante
un tribunal de Houston (Texas).
Tyrone Williams, de 35 años, quien se
declaró no culpable, corre el riesgo
de ser condenado a la pena de muerte por el
caso de contrabando humano más cruento
en la historia estadounidense, que incluyó a
un niño de cinco años de edad.
En sus observaciones preliminares, el fiscal
Daniel Rodríguez hizo el retrato de
un hombre falto de humanidad, consciente de
lo que soportaban los inmigrantes trasladados
en su camión, al que calificó de "habitación
de la muerte".
Rodríguez tenía previsto interrogar
como testigo a Fátima Holloway, quien
viajaba junto a Williams. Holloway, quien se
declaró culpable, llegó a un
acuerdo con la justicia para evitar la pena
de muerte.
El abogado de Williams, Craig Washington, reconoció la
culpabilidad de su cliente en lo que concierne
al traslado de inmigrantes clandestinos, pero
afirmó que aquél no supo en ningún
momento cuántas personas se encontraban
en la parte trasera de su camión. Pensó que
trasladaba a unas quince personas, dijo.
Cuando tomó conciencia de que había
personas que corrían el riesgo de morir,
Williams habría llamado a la Policía,
afirmó Washington, pero ésta
se habría negado a intervenir alegando
que el caso no correspondía a su jurisdicción.
Washington señaló a Abelardo
Flores, uno de los acusados en el caso, de
ser responsable de la muerte de los inmigrantes.
"
Las pruebas muestran que Abelardo Flores cerró las
puertas del camión", dijo Washington. "Abelardo
Flores sabía que unas cien personas
no podrían sobrevivir" en esas
condiciones, agregó.
El 13 de mayo de 2003, después de tres
horas y media de viaje entre la frontera de
México y la ciudad de Victoria, en Texas,
19 inmigrantes sucumbieron asfixiados y deshidratados
en la caja del camión de Williams cargado
de indocumentados, faltos de aire y cuya temperatura
era asfixiante.
El total de las 19 víctimas eran hombres
entre los que había 16 mexicanos, un
joven de 15 años de El Salvador, otro
de República Dominicana, de 31 años
y uno más de Honduras.