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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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Con
menos de dos semanas para las importantes elecciones
congresionales y, seguramente, con miras a quedar
bien con la rama conservadora de su partido, el presidente
Bush firmó esta semana la legislación
que autoriza la construcción de una barda
en parte de la frontera con México. La legislación
fue aprobada por ambas cámaras del Congreso
federal antes que se terminara el año legislativo,
y ya el primer mandatario ha firmado una ley que
autoriza unos $2,000 millones en gastos iniciales
para construirlo a lo largo de unas 700 millas de
la frontera sur. La Casa Blanca lo promueve, por
supuesto, como una política de seguridad nacional,
dizque para combatir el terrorismo, aunque ya se
sabe que ningún mexicano ha sido identificado
como uno de los pilotos de los aviones que se usaron
en los ataques terroristas de 2001, ni se le podría
bloquear la entrada al país a los millones
de indocumentados que ya están aquí.
Tampoco se podría garantizar seguridad en
la frontera cuando se cubre solamente una porción
y, hasta ahora, no hay planes de extenderlo. Es como
ponerle seguro a la puerta del frente pero dejar
las demás abiertas. Pero en fin, de lógica
no se trata. Tiene que ver con que al partido del
presidente le va mal, y pues, conforme se acercan
las elecciones, hay que culpar a alguien, y mejor
jorobemos a Pepito que al verdadero culpable, Osama,
porque ciertamente es más fácil. Y
para que sepan, es una cerca, no un muro, dicen funcionarios
de la administración Bush. Okay…
La Casa Blanca esta semana hizo señas que
la política sobre la guerra en Irak no sería
la misma de antes, abandonando la criticada locura
de “seguiremos el curso que llevamos”.
Sienten la presión política de posiblemente
ver su mayoría en el Congreso desvanecer y
ahora hablan que presionar al propio gobierno de
Irak para que se encargue de su propio país
y futuro político. Ya veremos como van con
eso, pero un grupo al que abandonan sin remordimiento,
irónicamente, son los veteranos latinos y
de otros grupos minoritarios que tienen limitado
uso del inglés. Una orden ejecutiva de la
Casa Blanca requiere que la Administración
federal de Asuntos del Veterano prepare un plan para
mejorar el acceso a sus programas para los veteranos
de habla hispana u otros idiomas, además del
inglés. Una investigación del mismo
departamento había encontrado que menos de
la mitad de los centros de asistencia, incluyendo
hospitales, habían implementado programas –como
el tener personal bilingüe- para servir a estos
grupo de veteranos. La congresista Hilda Solís,
de California, había presentado una legislación
para requerir que el departamento de veteranos sigue
al pie de la ley y tenga disponible asistencia de
una manera cultural y lingüísticamente
apropiada. La legislación pedía que
se estableciera un grupo de trabajo para asegurar
que la principal agencia de asistencia a ex militares
ayude a los que ya sacrificaron tanto. ¿Y
qué dijo la agencia esta semana? Pues, que
no.
"
Estoy sumamente decepcionada de que de nuevo la administración
Bush esté prefiriendo ignorar a nuestros veteranos”,
comentó Solís. “Sin un panel
con responsabilidades especificas de asegurar que
sus programas sean accesibles para personas con habilidades
limitadas en inglés, los veteranos no podrán
recibir el cuidado necesario. Este acto de rechazo
es un insulto a los soldados que han servido a nuestra
nación. Yo imploro a la Administración
a reconsiderar esta decisión y que implemente
todos los pasos para asegurar que sus programas sean
accesibles a personas con habilidad limitada de inglés”,
añadió la congresista. Mientras tanto,
un 10 por ciento de soldados actualmente en Irak
son latinos, muchos ni ciudadanos son. El gobierno
los quiere para apretar el gatillo, pero si de asistencia
en español se trata, pues allá que
se arreglen por su cuenta. ¡Qué bonito!
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