Por:
George W. Bush
Presidente de EE.UU.
Hace pocos días hablé con el Primer
Ministro Maliki de Irak. Hablamos del reciente
aumento de actos violentos en su país. Los
ataques han aumentado significativamente durante
las primeras semanas del Ramadán, el mes
sagrado de la religión musulmana.
Ha habido una variedad de motivos para este aumento
en la violencia. Un motivo es que las fuerzas de
la coalición y de Irak han estado realizando
operaciones contra blancos específicos para
proteger a Bagdad. Las fuerzas iraquíes
y estadounidenses, lado a lado, han operado en
las zonas más violentas de la ciudad para
desestabilizar a (la agrupación terrorista)
Al-Qaeda, capturar a combatientes enemigos, hacer
redadas contra los fabricantes de dispositivos
explosivos improvisados y desarticular a los escuadrones
de la muerte. Cuando luchamos contra nuestros enemigos
en sus propios baluartes, nos encontramos con una
resistencia fiera. En una sesión informativa
en Irak, el jueves 19, el General William Caldwell
dijo que la operación para la seguridad
en Bagdad "ha defraudado nuestras expectativas
generales". También explicó, "No
es ninguna coincidencia que el aumento de ataques
contra las fuerzas de la coalición... coincida
con nuestra mayor presencia en las calles de Bagdad". Nuestro objetivo en Irak es claro e inmutable:
Nuestro objetivo es la victoria. Lo que está cambiando
son las tácticas que usamos para lograr
ese objetivo. Nuestros comandantes en el terreno
están modificando constantemente su estrategia
para adelantarse al enemigo, particularmente en
Bagdad. Recientemente, el General Peter Pace, jefe
del comando conjunto, lo puso de la siguiente manera: "Desde
el punto de vista militar, cada día es un
día de reevaluación". Tenemos
una estrategia que nos permite ser flexibles y
adaptarnos a circunstancias cambiantes. Hemos cambiado
la manera en que entrenamos a las Fuerzas de Seguridad
de Irak. Hemos cambiado la manera en que prestamos
ayuda para la reconstrucción de zonas donde
se ha eliminado la influencia terrorista. Y, continuaremos
siendo flexibles y haremos todos los cambios necesarios
para prevalecer en esta lucha. Otra razón del aumento reciente en los ataques
es que los terroristas están tratando de
influenciar la opinión pública aquí en
Estados Unidos. Tienen una sofisticada estrategia
de propaganda. Saben que no pueden vencernos en
la batalla, por lo que realizan ataques que atraigan
la atención, con la esperanza de que las
imágenes de violencia desmoralicen a nuestro
país y nos obliguen a retirarnos. Llevan
consigo cámaras de vídeo, y filman
sus atrocidades y las transmiten por Internet.
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Envían
imágenes fotográficas y de vídeo
por correo electrónico a cadenas de televisión
por cable en el Medio Oriente, como Al-Jazeera,
y les dan instrucciones a sus partidarios para
que envíen los mismos materiales a periodistas,
autores y líderes de la opinión
pública en Estados Unidos. Operan sitios
de Internet donde publican mensajes para sus
seguidores y lectores en todo el mundo.
En
un mensaje reciente, el Frente Global de Medios
Islámicos –un grupo que, a menudo,
publica propaganda de Al-Qaeda en sitios de Internet-
dijo que su objetivo es, y cito, "librar
una guerra de prensa que sea paralela a la guerra
militar". Ésta es la misma estrategia
que los terroristas iniciaron en Afganistán
tras el 11 de septiembre. En una carta al líder
del Talibán, Mullah Omar, Osama bin Laden
escribió que Al-Qaeda tenía la
intención de librar "una campaña
de prensa para generar divisiones entre el pueblo
estadounidense y su gobierno".
Los terroristas
están tratando de dividir a Estados Unidos
y quebrantar nuestra voluntad, y no debemos permitir
que tengan éxito. Por lo tanto, Estados
Unidos continuará apoyando al gobierno
democrático de Irak. Ayudaremos al Primer
Ministro Maliki a forjar una nación libre,
que puede autogobernarse, sostenerse y defenderse.
Y ayudaremos a Irak a convertirse en una democracia
sólida, que sea un firme aliado en la
guerra contra el terrorismo.
Sólo
hay una cosa que no haremos: no retiraremos a
nuestras tropas del campo de batalla antes de
que se haya cumplido la misión. En Washington,
hay quienes argumentan que emprender la retirada
de Irak haría que estuviéramos
más seguros. No estoy de acuerdo. Retirarnos
de Irak permitiría que los terroristas
obtuviesen un nuevo refugio, desde el cual lanzará nuevos
ataques contra Estados Unidos. Retirarnos de
Irak sería deshonrar a los hombres y mujeres
que dieron la vida en ese país y significaría
que su sacrificio fue en vano. Y retirarse de
Irak envalentonaría a los terroristas,
y haría que nuestro país, nuestros
amigos y nuestros aliados sean más vulnerables
a nuevos ataques.
Las semanas
recientes han sido difíciles para nuestros
soldados en Irak y para el pueblo iraquí.
La lucha es difícil, pero nuestra nación
ha visto combates difíciles anteriormente.
En la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría,
generaciones anteriores de estadounidenses se
sacrificaron para que pudiéramos vivir
en libertad. Esta generación, también,
cumplirá con su deber. Venceremos a los
terroristas dondequiera que estén, y dejaremos
atrás un mundo más prometedor para
nuestros hijos y nietos. |