| Latinoamérica
se inclina hacia la izquierda |
Por: María
Elena Salinas
Este
ha sido un año de cambios en América Latina,
con una docena de procesos electorales en la región
en un período de 12 meses. Muchos han dado resultados
sorprendentes, algunos inquietantes. Faltando poco más
de dos meses para terminar el año, aún faltan
cuatro elecciones, dos de ellas en segunda vuelta, que determinarán
qué tanto Latinoamérica está dispuesta
a inclinarse hacia la izquierda.
La inclinación hacia la izquierda
no significa, sin embargo, un retorno a la Guerra Fría.
Eso ya es cuestión
del pasado, aunque hay quienes no se han dado por enterados.
La nueva izquierda latinoamericana tiene una gama mucho más
amplia de puntos de vista ideológicos. Desde el discurso
revolucionario de los presidentes de Venezuela y Bolivia,
Hugo Chávez y Evo Morales respectivamente, hasta el
enfoque más pragmático de la presidenta chilena
Michelle Bachelet y del gobernante brasileño Luiz
Inacio Lula da Silva.
Lo que está en juego precisamente
es la redefinición
de la izquierda latinoamericana –llegando al poder
por elecciones democráticas y no por la fuerza- y
tratando de establecer programas sociales para beneficiar
a los pobres sin depender de la retórica antiimperialista.
Algo así como una izquierda modernizada. Bachelet
y Lula son ejemplos de ello, así como el presidente
argentino Néstor Kirchner.
Este año, los votantes ya han rechazado
a dos candidatos izquierdistas radicales. En Perú,
Ollanta Humala perdió frente
al actual presidente Alan García. Y en una reñida
y discutida elección en México, Andrés
Manuel López Obrador perdió su demanda para
un recuento total de votos. Reclama que hubo fraude y se
rehúsa a reconocer como ganador a Felipe Calderón.
Mientras tanto, en Brasil, Lula da Silva
está luchando
por su supervivencia política después de haber
sido obligado a ir a una segunda vuelta al no haber conseguido
los votos necesarios para ganar la elección en primera
vuelta. Enfrentará al candidato conservador Geraldo
Alckmin el 29 de octubre. Los sondeos de opinión muestran
que la mayoría de los brasileños están
dispuestos a darle a Lula una segunda oportunidad.
Una segunda vuelta, el 26 de noviembre,
determinará también
quién gobernará a Ecuador, un país que
ha tenido a ocho presidentes en 11 años. En una elección
manchada también por acusaciones de fraude después
de la fallida votación electrónica, el multimillonario Álvaro
Noboa trata de evitar que alcance la presidencia Rafael Correa,
un economista izquierdista cuyo avance político se
ha basado en sus posturas anti-estadounidenses y contra los
partidos tradicionales. Correa propone una revolución
popular parecida a la de su amigo, Hugo Chávez.
En Nicaragua, hay buenas posibilidades
de que el líder
sandinista Daniel Ortega retorne al poder. El 60 por ciento
de los nicaragüenses dicen que nunca votarían
por Ortega; sin embargo, él logró arreglárselas
para reducir a 35 por ciento el porcentaje necesario para
ganar la presidencia y forjar una alianza con su ex archirrival,
el ex presidente, Arnoldo Alemán, quien sigue controlando
su partido a pesar de estar sirviendo condena por corrupción.
Sus contrincantes más cercanos son el ex ministro
de finanzas Eduardo Montealegre, de la Alianza Liberal Nicaragüense,
y el oficialista José Rizo.
Ortega dice ser un hombre nuevo, reinventándose
a sí mismo políticamente y definiéndose
como un moderado, sin embargo aún es percibido –dentro
y fuera de Nicaragua- como un símbolo de la sangrienta
guerra frente a los Contras, apoyados por Estados Unidos.
Se cree también que Ortega tiene estrechos vínculos
con Chávez, quien podría estar ayudando a financiar
su campaña.
Una de las elecciones más observadas
este año
es precisamente la de Venezuela, programada para 3 el de
diciembre. Hugo Chávez ha sido elegido democráticamente
y ha sido reelegido más que cualquier otro jefe de
estado en el hemisferio; sin embargo, es percibido como una
amenaza para la democracia por su firme control sobre la
mayoría de las instituciones, sus fuertes ataques
contra Estados Unidos y sus alianzas con casi todos los enemigos
de este país. A pesar de la subida en las encuestas
del candidato de la oposición, Manuel Rosales, se
espera que Chávez gane fácilmente la reelección
para seguir sus esfuerzos de llegar a ser el líder
de las fuerzas anti-estadounidenses en el mundo.
Hay que estar pendientes. En las próximas
semanas, votantes latinoamericanos decidirán si un
paso hacia la izquierda es un paso en la dirección
correcta.
(*) María Elena Salinas es autora
del libro "Yo
soy la hija de mi padre: Una vida sin secretos". (c)
2006 by Maria Elena Salinas.
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