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Inquilinos habitan viviendas en ruinas
Concejal de DC saca a la luz deplorable situación de edificio
El concejal Jim Graham pidió autorización a un juez para ingresar al edificio y revisar los apartamentos que fueron cerrados con candados. Foto Adrián Meshad/Washington Hispanic.




Al llegar a la puerta del edificio localizado en el 1773 de la calle Lanier NW, Washington DC, no sabíamos si entrar o esperar afuera porque a simple vista el edificio no ofrecía garantías. La puerta principal estaba sujeta con una guía telefónica de páginas amarillas para que no se cerrara totalmente, cuando de pronto apareció un inquilino, quien amablemente nos dijo que podíamos entrar. Así lo hicimos, pero nuestra sorpresa fue al encontrar un edificio de apartamentos en situación deplorable en el corazón de Washington DC. Humedad y pintura corroída por todas partes, tuberías rotas, pisos y techos que se caían a pedazos, sistema de calefacción inservible, vidrios y marcos de puertas y ventanas completamente rotos era el ambiente al interior del edificio.

Pero, lo peor es que no se trata de un edificio abandonado sino de un lugar que alberga unidades de vivienda las cuales están ocupadas en un 50 por ciento.

Por esta razón y en defensa de la integridad de los inquilinos esta semana el concejal Jim Graham del Distrito I, jurisdicción a la cual pertenece el edificio, decidió tomar cartas en el asunto y defender los derechos de los residentes.

“ Notificamos al dueño y quedamos en reunirnos el pasado miércoles para inspeccionar el edificio. Lejos de cumplir con la cita, encontramos los apartamentos desocupados cerrados con candados”, cuenta a Washington Hispanic, el concejal Jim Graham, quien desde un comienzo ha demostrado su interés por mantener viviendas a bajo costo en el Distrito y evitar el desplazamiento de residentes. De inmediato, el concejal solicitó a un juez de la ciudad que le permitiera ingresar a los apartamentos sin la autorización del dueño. La petición fue aceptada el viernes 21 de octubre y el lunes a primera hora con la orden del juez en la mano el concejal Jim Graham logró ingresar y revisar personalmente los apartamentos.

“ El propietario quería esconder este desastre a los inspectores de la ciudad, pero no lo podíamos aceptar. Lo único que ha querido hacer el dueño es presionar a los inquilinos para que desocupen, para ello ha hecho sus vidas deplorables”, dijo Graham.

Según el presidente de la asociación de inquilinos, Ted Pawlik, los problemas empezaron cuando en el 2001 el dueño trató de aumentar el precio del alquiler de los apartamentos. “Nosotros apelamos a ciertos beneficios como inquilinos y no pudo subirnos el alquiler. Por esta razón el dueño dejó de dar mantenimiento al edificio y poco a poco el problema se hizo peor. Su intención es desalojarnos y lo ha logrado en parte porque este edificio tenía 27 unidades de vivienda ocupadas y actualmente sólo permanecen habitadas un total de 13”, manifestó Pawlik.

En estos momentos están a la espera de que el inspector de la ciudad revise los apartamentos para luego iniciar el proceso de compra del edificio por parte de la asociación de inquilinos. Ellos están trabajando de la mano con Mi Casa, una organización sin fines de lucro dedicada a ayudar a personas de ingresos limitados a comprar su vivienda.

“ No somos pobres, pero tampoco estamos en condiciones para comprar un condominio si el dueño decide venderlo por unidades. Somos un clásico ejemplo de lo que está sucediendo en DC donde los dueños de edificios que albergan a personas trabajadoras como nosotros, por años, ahora quieren desalojarnos para vender a un precio mucho más elevado del que podrían vendernos a nosotros”, expresó Pawlik.

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Gobierno pide disculpas por falsa acusación

Dan millón de dólares por abuso a familia hispana



Al borde de las lágrimas encontramos, tres años atrás, el 15 de enero de 2002, a un trabajador salvadoreño, Miguel Velásquez, quien tenía una confusión de sentimientos cuando reveló su caso a través de Washington Hispanic.
Durante una entrevista exclusiva ofrecida junto a su esposa estadounidense Alice, en su apartamento de Suitland, Velásquez confesó sentirse entre triste e indignado. Triste, porque le habían arrebatado la custodia de su hija Liliana, desde cuando ella tenía apenas cuatro meses de edad.

Miguel Velásquez y su esposa Alice posan con sus hijas Liliana (derecha) y Thalia, cuando recuperaron la custodia de ellas, en enero de 2002. El padre había sido acusado falsamente de abuso infantil. Foto: Archivo Washington Hispanic

Pero al mismo tiempo, dijo que le brotaba la cólera y la indignación por el abuso que pesaba sobre él, “por el hecho de ser hispano”, tras haber sido acusado falsamente de maltratar a su adorada hija, hasta el punto de haberle quebrado sus pequeños huesos.

“ Fue una acusación absurda, sin nombre, donde se combinaron la negligencia médica y la discriminación por parte de algunos funcionarios”, nos dijo en esa oportunidad.
Tres años después, todo ha cambiado para la familia Velásquez. El 14 de octubre pasado, el gobierno federal, a través de los abogados civiles de la procuraduría de Maryland, acordó pagar cerca de 1 millón de dólares a los esposos Miguel y Alice, en compensación por los daños y perjuicios ocasionados.

Según el acuerdo, el gobierno federal entregará 400.000 dólares a Miguel, una suma similar a Alice y los 150.000 dólares restantes que se reservarán para Liliana.

En nombre del gobierno de Estados Unidos, el Juez de la Corte del Distrito de Baltimore, Richard D. Bennett, ofreció disculpas públicas a la familia, que hoy vive en la ciudad de Martinsburg, localizada en Virginia Occidental.
“ No importa el dinero, lo importante es que me siento mucho mejor ahora que mi nombre ha quedado limpio de esa acusación”, afirmó Miguel Velásquez, junto a su esposa Alice. Ambos tienen tres hijos, dos mujercitas –Liliana y Tahlia-, de seis y cuatro años de edad, respectivamente, y el menor, Korbin, de un año.

El extraño caso
La familia enjuició al estado por el abuso de algunas autoridades, la negligencia médica en una dependencia del hospital naval de Bethesda y la evidente discriminación racial por parte de algunos funcionarios.

El dramático caso salió a luz en calidad de primicia en nuestra primera página de la edición del 18 de enero de 2002. En 1999, cuando la pequeña Liliana tenía 2 meses y medio de nacida, sus padres, el salvadoreño Miguel Velásquez y su esposa Alice, originaria de Indiana, la llevaron a un chequeo médico en el mencionado nosocomio.

Ellos estaban alarmados porque la niña mostraba una extraña protuberancia en uno de sus huesos. El médico que los atendió les dijo que no se preocuparan pues se trataba de unos depósitos de calcio.

Como no encontraron satisfactorio ese diagnóstico, la pareja llevó a Liliana para que le practiquen un examen de Rayos X, pero al retornar al consultorio se encontraron que los esperaba personal militar, el cual sin mayores explicaciones encerró a Miguel en un cuarto aislado.

“ Yo no sabía lo que estaba pasando pues todo se decía en inglés; pero cuando logré salir, una hora después, encontré a mi esposa llorando y me dijo que le habían encontrado fracturas a la niña”, recordó Miguel en sus declaraciones a Washington Hispanic.

Después lo volvieron a encerrar, “mientras personal médico y administrativo me preguntaban a gritos qué le había hecho a su hija”.

La discriminación
“ Creo que sólo porque era hispano me trataban así”, añadió.
Horas más tarde, trasladaron a Liliana al hospital Walter Reed, pero a Miguel no lo dejaron acompañarla y él siguió a la ambulancia en su coche. Pero al llegar ya estaban esperándolo varios oficiales de la policía de Alexandria así como personal de Servicios Sociales de ese condado.

Meses después, gracias a la intervención de una “hermana” de la iglesia mormona, a la que ellos pertenecen, se enteraron que la pequeña Liliana sufría de una rara enfermedad denominada “osteogenesis imperfecta”. Cuando hablaron con los médicos, al parecer ellos recién se enteraron de la existencia de esa enfermedad.

Dicho mal provoca las fisuras de los huesos, por causas que todavía están en investigación.
Mientras tanto, en el Walter Reed la tragedia continuó para Miguel Velásquez, pues siguieron interrogándolo en inglés, no aceptaron intérpretes e insistían en que confiese haber golpeado a su hija.

Después de cinco días de interrogatorios lo llevaron a la Corte de Alexandria, donde el juez determinó que no se había cometido abuso infantil, pero como no encontraban explicación a su enfermedad dictaminaron que la bebé no pudiera retornar al hogar.

La batalla judicial fue prolongada, pero finalmente “triunfó el sistema legal”, como afirmó el juez Bennett el 14 de octubre, tras fallar el acuerdo de indemnización a favor de la familia Velásquez.
Como en aquella oportunidad, Miguel Velásquez, rodeado de su esposa y sus tres hijos, se mostró complacido porque el calvario había terminado y expresó su esperanza de que “en adelante, ninguna otra familia latina sea víctima de abuso y discriminación en este país”.

 

 

 

 

Gobernador de VA espera recomendaciones

Tejada entre los designados para implementar el “Real ID”


Walter Tejada, miembro de la junta de Arlington expresó a Washington Hispanic que su presencia en el grupo de trabajo representa un balance para garantizar una implementación justa de la ley. Foto Adrián Meshad/Washington Hispanic.

El miembro de la junta del condado de Arlington, Walter Tejada, fue designado por el gobernador de Virginia, Mark Warner, para integrar el grupo de trabajo que deberá evaluar la implementación de la ley conocida como el “Real ID”. Esta ley aprobada el pasado mes de mayo, establece estandarizar las licencias de conducir, y exigir como requisito previo una constancia que certifique la presencia legal en Estados Unidos para poder solicitar el documento.

El grupo de trabajo está integrado por un total de 13 personas, entre las que se encuentran dos hispanos, Walter Tejada y Tanya M. González, el enlace hispano de la ciudad de Richmond. Este equipo de trabajo deberá estudiar los costos e impactos de la implementación de la ley, la calidad de servicios que ofrece el Departamento de Motores y Vehículos de Virginia (DMV, por sus siglas en inglés), además la seguridad y la privacidad de todas aquellas personas que soliciten o lleven consigo una licencia de conducir.

“ Integrar este grupo es un reto difícil, porque el clima en Virginia es netamente antiemigrante. Por esta razón mi rol consiste en dar un balance al interior del grupo de trabajo para implementar la ley de una manera justa perjudicando lo menos posible al inmigrante y evitar que sea víctima de algún tipo de discriminación”, explicó a Washington Hispanic, Walter Tejada.

Por ejemplo entre los logros del miembro de la junta de Arlington está que consiguió que se aprobara que en las licencias de conducir no aparezca la palabra “Extranjero” como un distintivo. En lugar de eso, logró que se aprobara que la diferenciación se realizaría a través de la disposición de un número. “Tuve que pelear y pedir que la medida llegue a las manos del abogado del gobernador, que finalmente dispuso que se otorgara un número. Esta es una forma más digna de identificación”, aseguró Tejada.

Por otro lado Walter Tejada también señaló que trabajará para que se incluya entre las recomendaciones la aceptación de la Tarjeta Consular como documento de identificación al momento de solicitar una licencia de conducir.
Por su parte la mayor preocupación del gobernador es de qué manera enfrentará el estado el impacto económico. Se estima un costo aproximado de 700 millones a un billón de dólares a nivel nacional. El Congreso ha propuesto aproximadamente 100 millones de dólares en fondos para ser distribuidos entre los estados.

“ Desafortunadamente el Congreso aprobó una ley sin realizar una consulta apropiada a los estados. Ahora Virginia y otros estados deberán supervisar muy de cerca las nuevas regulaciones y desarrollar estrategias para poder cumplir con la ley”, señaló Mark Warner.

Antes de ser aprobado el “Real ID”, el estado de Virginia ya había dado los primeros pasos para restringir el acceso a las licencias de conducir al establecer mayores y más estrictos requisitos, como son la prueba de presencia legal y verificación del número de seguro social.

Ahora este grupo de trabajo, presidido por el comisionado del DMV, D.B. Smit, también tendrá que evaluar cuál será la mejor forma de implementar el “Real ID” y presentar un reporte al gobernador con todas sus recomendaciones el próximo 31 de diciembre.

Se estima que el “Real ID” sea implementada por completo en todos los estados durante los próximos tres años. Por lo pronto los trámites para solicitar una licencia de conducir son los establecidos en cada estado.

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