Epidemia
avanza a gran escala debido a la
ignorancia
de la población |
| El
VIH/Sida golpea fuerte a las comunidades
hispanas |
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|
| Las pruebas
de VIH son importantes armas contra el avance
de la enfermedad. |
Por Felipe Lagos
Washington Hispanic
Según un
estudio del Centro de Control de Enfermedades
(CDC), la epidemia del Virus de Inmunodeficiencia
Humana (VIH) es una seria amenaza para la salud
de las comunidades hispanas.
Esto se basa en cifras
del 2003 que indican que el 17% de los infectados
con VIH
son hispanos,
lo que se traduce en 172.993 personas a nivel
nacional.
Sin embargo, los números
no alcanzan a dimensionar la tragedia y la
esperanza que estas
personas viven y sienten día a día.
Por lo mismo, quisimos
conocer las impresiones de dos personas que
luchan, cada uno desde
trincheras diferentes, contra el avance
del virus.
Carlos Soles, es especialista
en entrenamientos de VIH/Sida del Centro de
Recursos de
la Oficina de Salud para los Grupos Minoritarios
(OMHRC),
y su perspectiva tiene dimensión
nacional. Por lo mismo, dice, en
la actualidad los datos epidemiológicos
del VIH/Sida presentan un gran reto en el área
de prevención,
tratamiento y servicios para personas
infectadas o afectadas por este virus. “Existen
muchos casos de infección que aún
no han sido detectados entre los hispanos,
debido al
temor de saber el resultado y el estigma
asociado con esta infección. La población
latina debe entender que este virus puede
infectar a cualquier persona que no sepa cómo
protegerse de su contagio y, debido al alto
número
de hispanos que no han recibido un adecuado
conocimiento sobre salud reproductiva, tenemos
en consecuencia
una población propensa a infectarse
fácilmente”,
explica.
Otro sol
Catalina Sol es directora del Programa
de VIH/Sida de la Clínica del Pueblo. Esta institución
actúa en el campo de batalla contra la
enfermedad, tratando de concientizar a los hispanos
sobre las formas de evitar contagiarse con el
virus.
Catalina Sol, concuerda
con el análisis
de Soles, y nombra a su vez la palabra “estigma” como
un enemigo que se busca derrotar.
“
El estigma de la enfermedad dentro de la comunidad
hispana es altísimo. El problema que tenemos
en el cuidado médico y en el servicio
no es tanto que no tengamos nada que ofrecer,
sino las barreras propias que tienen los inmigrantes
que sufren una enfermedad crónica. A saber,
tienen dos o tres trabajos, sus prioridades son
ayudar a su familia en su país de origen,
no hablan inglés y no conocen el sistema.
A eso le agregas el tener VIH, lo que significa
que no le pueden contar a nadie. Lo otro es que
mucha gente pierde sus trabajos porque ha tenido
que estar mucho tiempo hospitalizada”,
explica.
De hecho, el estudio
realizado por el CDC demostró que
la enfermedad está convirtiéndose
en una de las causas principales
de muerte de hombres hispanos. “Esto
no es noticia para mi. Ya es
común en hombres y está convirtiéndose
en algo normal entre las mujeres
latinas también.
Hay muchos estudios que deberían
haber causado alarma en la población.
Así como
vamos, el VIH seguirá siendo
una de las principales causas
de muertes en el mundo”,
agrega Carlos Soles.
Derrote la ignorancia
El factor que fortalece el incremento
del número
de casos de personas infectadas es, principalmente,
la ignorancia.
Esta no sólo se debe a que la gente no
se informa sobre los métodos de prevención,
sino también al desconocimiento de su
propia condición. Es decir, no saber si
la persona es portadora o no del virus.
Esto implica que los
hispanos infectan sus propias comunidades. “La
falta de conocimiento sobre las rutas de transmisión
del virus y sobre la importancia de hacerse
la prueba del
VIH para saber si se porta
en el cuerpo están
siendo los elementos que
más están
influyendo en su avance.
Además, encontramos
mucha ignorancia respecto
de los métodos
de transmisión. La
percibida asociación
que el VIH se presenta sólo
en poblaciones de alto riesgo
también conspira contra
nuestro trabajo”, informa
Carlos Soles.
Otro de los problemas
para hacer más efectivas
las campañas de
prevención es que
los hispanos no encuentran
las historias humanas que
les hagan identificarse
con la cruzada. “Una
de las problemáticas
es que los inmigrantes
latinos que tienen VIH
no son muy visibles en
los medios de comunicación.
Es muy difícil
que algún hispano
con VIH tome el centro
del escenario y hable sobre
lo que vive. Con
esto, la gente no se identifica
con ellos y siguen pensando
que es un problema de poblaciones
marginadas.
Por lo tanto, parte de
lo que deberíamos
hacer es encontrar espacios
donde más
personas puedan hablar
sintiéndose seguras
en ese aspecto”,
señala Catalina
Sol.
La situación
Ryan White
La zona metropolitana (DC,
Maryland y Virginia)
está catalogada como zona epidémica
del VIH/Sida, ya que una de cada 20 personas
está contagiada.
Esta consideración
es útil para
la labor que realiza
la Clínica del Pueblo
y las otras instituciones
que sirven con los mismos fines, ya que así se
benefician con los fondos de la Ryan White
Care Act, que
destina dos mil millones
de dólares para
el tratamiento del
VIH/Sida.
Con este dinero, los
inmigrantes que no
han regularizado
su situación
legal pueden recibir
tratamiento.
Sin embargo, desde
hace algunos años se
ha escuchado, de parte de la administración
actual, la necesidad de hacer una reevaluación
de Ryan White.
Esto ha causado alarma
en algunos sectores
ya que,
en el peor
de los escenarios,
significaría
que los recursos
no vendrían
directamente desde
las arcas federales,
sino que se traspasarían
a los estados.
Para Catalina Sol,
este hecho sería
una catástrofe.
“
Como los estados no han recibido aumentos de
fondos de salud, muchos han tenido que hacer
recortes a ciertos programas. Por ello, si no
se reautoriza Ryan White, los estados van a disponer
de esa plata como ellos quieran. Estamos muy
preocupados, ya que eso significaría una
catástrofe. No sólo se trata de
servicios médicos, sino también
de medicamentos, los que nosotros como clínica
no podríamos costear sin ese dinero”,
explica Catalina Sol.
De todas formas,
en el congreso
se analiza
la
posibilidad
de extenderlo
por un año,
ya que después
de Katrina
no les conviene
hacer algo
que se pueda
ver como
una acción
en contra
de la gente
más
desposeída.
Ya lo sabe,
lo más
importante
es hacerse
la prueba
y prevenir
el contagio
con los
métodos
existentes.
Usted es
el principal
responsable.
| También
conocida como la “menopausia masculina” |
| Conozca
qué es la andropausia |
|
|
| Los hombres
viven cambios hormonales similares a los
que viven las mujeres en la menopausia. |
Por Larry Villegas–Pérez
El señor Camilo
tenía un poco más de 48 años
cuando empezó a preocuparse por su apariencia
personal, se arreglaba el cabello para que se viera
más abundante, hacía un poco más
de ejercicios, bajó de peso, y salía
a bares más a menudo.
Cuando vino a mi consulta,
le pregunté a qué se debía
su cambio, respondiéndome que ya era hora
de poner sus cosas en orden, lo que me pareció muy
bien.
Sin embargo, al final
de nuestra conversación
noté que no sólo se trataba de
poner las cosas en orden.
Realmente, Camilo
se sentía
cansado, se preocupaba por la pérdida
del cabello, se veía más gordo
de lo normal y había momentos en que,
según
me contó, su erección no era
igual que antes, lo que le preocupaba enormemente. Así como las mujeres,
que pasan por un proceso llamado menopausia,
término que viene del
griego “mens” que significa mensual
y “pausis” que significa cese
o pausa —proceso
que ocurre alrededor de los 50 años
en el cual la producción de hormonas
femeninas disminuye causando la desaparición
de la menstruación—, el hombre
también
experimenta cambios parecidos que, si bien
no son tan marcados, estos implican ciertas
incomodidades
en su día a día.
A esos cambios se les
llama la andropausia, lo cual está experimentando
el señor
Camilo.
Este proceso implica
una disminución en
la producción de testosterona
y espermatozoides, pero continúa
la capacidad de procrear. Ahora, si bien
el deseo sexual se mantiene, este
puede disminuir con el tiempo, ya que
no es algo repentino.
Signos y síntomas
Entre los síntomas que pueden provocar la
andropausia se encuentran la disminución
de la producción de testosterona –que
a su vez puede mermar la calidad y cantidad de
los espermatozoides del semen, y por consiguiente
de la eyaculación–; y una disminución
de la capacidad de erección, que demanda
al hombre más estímulos físicos
para la excitación.
También encontramos
variaciones en el estado anímico, lo
que que provoca irritabilidad, cambios de humor
y posiblemente depresión,
nerviosismo, disminución de
la memoria, estrés. Incluso
se pueden afectar las relaciones
interpersonales cercanas y aumentar
el consumo
de alcohol.
Otras alteraciones notables
pueden ser cambios en la presión sanguínea,
aumento de la glucosa y el colesterol en la
sangre, incremento
de la grasa corporal. También
disminución
de la agudeza visual, de la masa
muscular, de la fuerza física,
entre otros.
Volviendo al caso del
señor Camilo, al final
de la sesión me dijo que
su problema no era tal, pero
que de todas maneras quería
saber cuáles eran sus
opciones, con el fin de saber
qué hacer.
Le contesté que,
en general, estos cambios afectan el aspecto
físico, la vida emocional
y la seguridad de los hombres,
quienes pueden sentir que van a perder su atractivo
y su masculinidad
por estar próximos a
la vejez.
Tomando el caso del señor
Camilo como ejemplo, creo que es importante
que los hombres cuando se
acerquen a los cincuenta
años comprendan
que la andropausia es otro
proceso normal en la vida y que. a medida que
uno mismo se sienta productivo,
colabore con su comunidad,
su familia y se adapte a esos cambios, se dará cuenta
que no es una pérdida irreparable.
Además, es conveniente
hacer una consulta en consejería, lo
que puede ayudar a resolver conflictos existentes
o visitar al médico
para solucionar algunos de
los problemas físicos
inmediatos, entre ellos las
posibles pérdidas
de una erección firme.
| Podrían
curar ciertas enfermedades: |
| Células
madre, la terapia del futuro |
|
|
| De fructificar
estos experimentos se podría encontrar
la cura a enfermedades que son crónicas
en la actualidad. |
Agencias
Durante toda la historia
de la humanidad, la medicina ha tratado de curar
las enfermedades que han afectado al hombre.
Sin embargo, muchas veces
la ciencia médica
tuvo que inclinar su cabeza al chocar contra
la muralla que constituye la realidad.
Por ello, los médicos
nunca tuvieron muchas posibilidades para encontrar
la cura a enfermedades
como el cáncer, la leucemia, la diabetes,
las afecciones cardiacas, el Parkinson o
el Alzeheimer.
Sin embargo, cuando en 1988 el investigador
de la Universidad de Wisconsin, James Thomson,
anunció al
mundo que había creado la primera línea
de células madre humanas, los ojos de
los investigadores que buscan la cura de estas
y otras enfermedades brillaron.
Pero antes, ¿qué son
las células
madre?
Pues bien, las células madre son especies
de células maestras, capaces tanto de
hacer copias exactas de si misma como de producir
células especializadas, las que luego
se convertirán en los 200 tipos de células
que conforman nuestro cuerpo, como las del cerebro,
hígado o huesos.
Las áreas de la
medicina que se podrían
ver beneficiadas por los avances en la
investigación
sobre células madre son muchas.
Existen una serie de
enfermedades y lesiones en las cuales las células
o el tejido del paciente son destruidos, y
deben ser reemplazados
por un trasplante de tejido u órganos.
Las células madre,
en este sentido, pueden generar un nuevo tejido,
e incluso sanar enfermedades
para las cuales, en la actualidad,
no existe cura alguna.
Revolución médica
Esta capacidad promete ser el inicio
de una revolución
médica en la que los órganos y
tejidos humanos puedan curarse no con métodos
invasivos e invalidantes, sino con reemplazos
vivos y cultivados con el expreso propósito
de servir de “repuesto” a los órganos
dañados.
Hasta el momento, los
científicos sólo
han experimentado con células
madre adultas en humanos. No
obstante, existen alrededor del
mundo muchos estudios que avanzan
con gran rapidez
en las pruebas con células
madre embrionarias, con el fin
de encontrar la cura a miles
de enfermedades.
Con todo, los investigadores
han reportado avances en el
tratamiento de la leucemia,
enfermedades cardiacas, artritis
reumatoide, mal de Parkinson
y la diabetes tipo 1.
La polémica
El componente polémico dentro de la investigación
de las células madres viene desde la trinchera ética.
Resulta que, para llevar
a cabo una investigación
con células madre embrionarias, es necesario
ocupar embriones humanos.
Estos embriones, una
vez que son ocupados, son desechados.
El debate
se centra
en la creencia de sectores
conservadores y religiosos
que
los óvulos
fertilizados son esencialmente
seres humanos con derechos
que deben ser protegidos
a toda
costa.
Estas críticas
han impedido un avance más rápido
de las investigaciones. Por ejemplo, el Presidente
Bush, ha puesto un
límite a los fondos
federales que se utilizan
para este tipo de estudios,
ya que se opone a la
destrucción de
los óvulos fertilizados.
Los que están
de acuerdo con estas investigaciones establecen
que los óvulos son donados
con el consentimiento
de cada pareja, además
que de todas formas
serán desechados.
Esto significa que
no existe ninguna posibilidad que alguno de
esos embriones llegue a convertirse
en el futuro, en un
ser humano como usted.
De todas formas, al
parecer la ciencia
estaría
doblando la mano
al destino. Se acaba
de dar a conocer
los resultados de
un experimento en
ratones hecho en
Massachussetts.
Este consistió en
la desactivación
del gen de la célula
donante antes de
ser transferida
al óvulo
fertilizado, lo
que, en palabras
simples, significa
que el
embrión
nunca se convertirá en
un ser humano porque éste
se desarrollará sólo
como un conjunto
de células,
llamadas blastocitos,
y no con lo que
más adelante
sería un
feto.
Según declaraciones
de científicos,
este avance significaría
el fin de las
preocupaciones éticas,
ya que no se
trabajaría
más con
embriones, sino
sólo con
células.
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