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Realmente
debemos poner por todo lo alto el mérito
que tiene Casa de Maryland como organización
puesta al servicio de la comunidad hispana. Durante
sus 22 años desde que fuera fundada en 1985,
ha dejado un rastro indeleble que es preciso reconocer.
Casa de Maryland se inició como una pequeña
organización de servicio social, con la
misión de mejorar la calidad de vida de
la comunidad y promover la equidad y el acceso
completo a los recursos y oportunidades para los
hispanos que ganan bajos salarios y sus respectivas
familias.
Fue importante e inteligente la capacidad de desprendimiento
de sus ejecutivos, desde que se pusieron a trabajar
codo a codo con otras organizaciones comunitarias,
creando programas y actividades dirigidas a la
comunidad inmigrante en general. Pero su meta principal
fue conseguir oportunidades de empleo a los trabajadores
para que gocen de un salario adecuado en un medio
ambiente seguro. Para ello empezó una lenta
pero bien cimentada tarea de educación,
con el fin de descubrir las habilidades innatas
de nuestra gente. |
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Con
el paso de los años, Casa de Maryland se
ha convertido en la más grande organización
latina y de inmigrantes del Estado. Ha dado servicios
a más de 20.000 miembros de la comunidad,
y entregó más de 11.000 trabajos
entre permanentes y temporales gracias a sus centros
de empleo.
En fin, los frutos logrados ya resultan inconmensurables.
Por eso nos unimos al sentimiento de orgullo que
debe sentir hoy la comunidad hispana, después
de conocer que Casa de Maryland se pondrá los
pantalones largos en breve plazo, al convertirse
en propietaria de la mansión histórica
McCormick-GoodHart, ubicada en el corazón
de Langley Park. En la nueva sede habrá de
continuar, no nos cabe duda alguna, ese duro y
a veces ingrato trabajo por las actuales y futuras
generaciones de inmigrantes. |