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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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Algo
que no se ha comentado mucho luego del contundente “NO” que
el electorado estadounidense le diera a la política
del presidente Bush y sus adláteres en el
Congreso federal es la oportunidad que tendrán
varios latinos en llegar a puestos de liderazgo ahora
que los demócratas lograron una mayoría
en la Cámara de Representantes. Cuando se
reúna el nuevo Congreso, en enero, se espera
que la congresista Nydia Velázquez, de Nueva
York, pase a ser la primera hispana en presidir el
poderoso Comité de Pequeñas Empresas.
La legisladora natal de Puerto Rico, hija de un empresario
de recursos humildes, se ha destacado desde que llegara
a Washington en 1993 por su cabildeo a favor de la
creciente comunidad de empresarios latinos, en particular
las compañías pequeñas.
Otros legisladores latinos que pudieran alcanzar
puestos de liderazgo en el nuevo Congreso incluyen
a Silvestre Reyes, en el Comité de Inteligencia;
Hilda Solís, en un subcomité de Energía
y Comercio; Loretta Sánchez, en un subcomité de
Seguridad Doméstica, y Grace Napolitano, en
el subcomité de Asuntos del Hemisferio Occidental.
Parte del repudio electoral incluye un rechazo de
la política ultraderechista y extremista de
varios legisladores republicanos que decidieron perseguir
a los inmigrantes y perdieron sus escaños
congresales, como J.D. Hayworth, en Arizona. También
en ese estado, un escaño abierto por la retirada
de un republicano de política moderada cambió a
manos demócratas porque la mayoría
pensó que el republicano que lo reemplazaría
sería demasiado conservador en cuanto al asunto
de la inmigración.
No obstante, todavía hay que ver con qué nivel
de seriedad el Congreso retoma el tema de la inmigración,
porque incluso en estos días de cambio político,
el presunto nuevo liderazgo de la Cámara aún
no lo tiene en la agenda, por lo menos en la oficial
de la que hablan. La que ciertamente será la
lideresa de la Cámara Baja, Nancy Pelosi,
de California, tampoco lo nombró en su lista
de prioridades esta semana. Pero los demócratas
aseveran que sí será algo que harán
sin mayor retraso en el nuevo Congreso, y ahora sí que
no tienen excusas. Los estaremos velando.
¿
Qué pasaría si se reuniera el próximo
líder de un país vecino con el presidente
Bush y nadie le hace caso? Eso fue lo que le pasó al
pobre de Felipe Calderón, presidente electo
de México, que se le ocurrió venir
a Washington justo el día después de
unas importantes elecciones congresales. Dijo lo
que se esperaba dijera: un muro fronterizo no es
una buena idea, la relación bilateral es importante
y bla, bla, bla.
Les hago el favor de contarles a grandes rasgos lo
que dijo para que no tengan que perder el tiempo
tratando de averiguar como quedó la reunión
entre manmdatarios. Sería además una
búsqueda ardua encontrar alguna noticia de
este “get together” relámpago.
Ya Calderón perdió el tiempo. No hace
falta que también ustedes lo hagan.
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guadalupe@washingtonhispanic.com
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