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Las
primeras señales de los republicanos y demócratas
tras la aplastante victoria de estos en las elecciones
legislativas del martes 7 son positivas.
Históricamente se sabe, que los dos últimos
años de gobierno de los presidentes estadounidenses
(y en general del resto de los mandatarios democráticamente
electos) reflejan a un ejecutivo cada vez más
débil y con poca capacidad de maniobra para
llevar a cabo sus planes de gobierno.
Los demócratas ganaron las dos cámaras
legislativas, luego de doce años y eso fue
una señal muy fuerte del pueblo estadounidense
que pide cambios en la política del gobierno.
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Durante
su primer conferencia de prensa en la Casa Blanca
después de la elección, el presidente
George W. Bush dio la primera señal para
calmar el descontento, y le dijo adiós al
secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, quien se
había transformado en el símbolo
de la guerra de Irak.
El
presidente dijo que, sin abdicar de sus principios,
tantos demócratas como republicanos pueden
trabajar juntos en algunas áreas donde tienen
profundas coincidencias y esperamos que eso se
haga realidad.
En asuntos tan importantes como la educación y la inmigración,
la mayoría de los dos congresistas de los dos partidos han dado muestras
de racionalidad y de querer mejorar las leyes.
Esperemos que sean capaces de ponerse de acuerdo y de dejar sus intereses políticos
de lado en aras de los intereses de esta gran nación, en donde cada día
que pasa los hispanos la sentimos más dentro cerca de nuestro corazón. |