| Atacantes
ingresan disfrazados de comandos policiales |
| Secuestran
a cien personas en Bagdad |
Por Thibauld Malterre / AFP
Desde Bagdad, Irak
Hombres armados y disfrazados con uniformes de
policía secuestraron el martes 14 en Bagdad
a unas cien personas en un edificio del ministerio
de Educación Superior, lo que provocó el
arresto de cinco altos mandos de la policía.
Se trata del secuestro colectivo más grave
de todos los que se han sucedido desde la invasión
del país en marzo de 2003.
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Un soldado camina entre vehículos
incendiados después de un ataque con
coches-bomba en Bagdad el martes 14, el mismo
día del secuestro de un centenar de
personas.
Foto: Mahmoud Raouf Mahmoud / REUTERS |
"
Hombres armados que se presentaron como comandos
de la policía irrumpieron en un edificio
del ministerio y secuestraron a casi 100 empleados
y visitantes, después de un enfrentamiento
con los guardianes", anunció a la
televisión pública “Iraqia” el
ministro de la Enseñanza Superior, Abed
Diab al Ujaili.
Los secuestradores, que llevaban uniformes
de los comandos de la policía, llegaron a
bordo de al menos 20 vehículos al edificio
del departamento de investigación científica,
en el céntrico barrio de Karrada.
Serían
milicias
Al día siguiente, el primer ministro iraquí,
Nuri Al Maliki, ordenó la detención
de los autores del espectacular secuestro colectivo,
tras la liberación de la gran mayoría
de los rehenes capturados supuestamente por milicias.
Buena parte de los rehenes fueron liberados
tras haber sido secuestrados el martes 14 en
pleno
día en un instituto de investigación
científica dependiente del Ministerio
de Enseñanza Superior.
Sobre el número de personas secuestradas
el martes en el edificio ministerial de Bagdad,
las fuentes difieren.
"
Sólo dos personas secuestradas siguen
en manos de los captores" tras la liberación
de 20 personas el martes y de 17 el miércoles,
dijo Ali al Dabbagh, portavoz de Maliki.
Según Dabbagh, fueron secuestradas 39
personas: 16 empleados del ministerio, cinco
visitantes y 18 guardias.
Pero el ministro de Educación Superior,
Abed Diab Al Ujaili, había indicado que
cerca de un centenar de funcionarios y visitantes
fueron secuestrados por asaltantes armados que
llegaron a bordo de una veintena de vehículos
similares a los utilizados por las fuerzas de
seguridad.
“
Quiero hallar a cualquier precio a quienes perpetraron
estos actos y se lo dije muy claro al ministro
del Interior”, declaró Maliki en
un discurso ante estudiantes de la Universidad
de Bagdad, retransmitido en directo por la cadena
de televisión pública “Iraqia”.
“
No me basta con que los rehenes sean liberados;
quiero a los secuestradores, es nuestro combate”,
insistió.
Sigue el baño
de sangre
Mientras la capital iraquí se sobresaltaba
con la noticia del secuestro masivo, en el resto
de Irak la violencia endémica volvía
a cobrarse vidas.
Un total de 57 personas murieron el martes
14 en Irak, sacudida sin descanso por los
enfrentamientos religiosos que han llevado
al país al
borde de la guerra civil. Además, en Bagdad
se descubrieron los cadáveres de 40 personas
asesinadas.
Diecisiete civiles murieron al estallar
dos coches bomba, el primero en el mercado
de
Chorja, en
el centro de la capital, y otro en el paupérrimo
barrio chiíta de Ciudad Sadr, en el noreste
de la capital.
Otras trece personas, entre ellas un guardaespaldas
del ex primer ministro Iyad Alaui, murieron
en ataques perpetrados en Bagdad y sus
alrededores.
El miércoles 15, un total de 22 personas
murieron y decenas resultaron heridas, y además
se hallaron los cuerpos de 18 personas acribilladas
a balazos en varios puntos del país.
La violencia también golpeó Mosul,
donde murieron 11 civiles en varios ataques,
y Baaquba, con otras 11 personas asesinadas,
entre ellas cuatro policías, por hombres
armados.
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| Toque
de queda en Bagdad |
| Toque
de queda en Bagdad |
Por Jay Deshmukh
Desde Bagdad / AFP
El ex dictador iraquí Saddam Hussein fue
condenado el domingo 5 a morir en la horca tras
ser declarado culpable de crímenes contra
la humanidad por un tribunal iraquí en
Bagdad, más de tres años después
de ser depuesto por una ofensiva militar de Estados
Unidos.
Saddam Hussein fue condenado a muerte por su
implicación en la muerte de 148 habitantes
chiítas del poblado de Dujail, al norte
de Bagdad, a comienzos de los años ‘80,
tras un juicio marcado por el carácter
dudoso de la imparcialidad del tribunal y la
naturaleza de la jurisdicción elegida
para juzgar los crímenes imputados al
antiguo régimen.
Dos de los más cercanos colaboradores
de Saddam Hussein también fueron condenados
a la pena capital, mientras el ex vicepresidente
iraquí, Taha Yassin Ramadan, fue sentenciado
a cadena perpetua.
Mientras era conducido de regreso a su silla,
con los brazos aún sujetos a la espalda,
Saddam clamó: "¡Larga vida
a Irak, larga vida a los iraquíes! Alá es
más grande que el invasor".
Segundo juicio
El miércoles 8, un tribunal de Bagdad
aplazó hasta el 27 de este mes el segundo
juicio iniciado contra el ex dictador iraquí Saddam
Hussein, acusado de genocidio contra el pueblo
kurdo.
El juez Mohammed al Oreibi al Jalifa postergó hasta
esa fecha el juicio, tras escuchar el testimonio
de cuatro supervivientes de la campaña
militar Anfal (1987-1988), que dejó 180.000
muertos en el Kurdistán iraquí,
según la acusación.
El presidente depuesto y seis ex dirigentes son
juzgados por haber ordenado la campaña
y todos ellos, incluso Hussein, podrían
ser condenados a la pena de muerte.
El proceso de apelación contra la primera
sentencia a la pena capital se inició el
lunes 6. Saddam Hussein será ejecutado
en un plazo de 30 días desde la fecha
en que la corte de apelación confirme
la condena, si esa es la decisión que
adopta.
Sadr City, el principal bastión chiíta
al este de Bagdad, estalló de alegría
al conocer el veredicto. Un millar de personas
caminaban, agitaban banderas, denunciaban a Saddam
y alababan a su héroe, el líder
religioso radical Moqtada al Sadr.
" Arcaica
y feroz"
La decisión de condenar a muerte al ex
presidente iraquí Saddam Hussein es "arcaica
y feroz", sostuvo por su parte el relator
especial de la ONU sobre la independencia de
jueces y abogados, el argentino Leandro Despouy,
quién cuestionó también
la legitimidad del tribunal que lo juzgó.
"
El profundo rechazo y estupor que la condena
a la horca de Saddam Hussein causó en
la comunidad internacional no sólo responde
al carácter arcaico y feroz del pronunciamiento,
sino también a los cuestionables antecedentes
del tribunal que lo juzgó", afirmó Despouy.
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