| Exclamación
del rey Juan Carlos golpea relaciones entre
Venezuela y España |
| Viaja alrededor
del mundo en un Citroen de 1977 |
 |
| Mario
Nelson Sabah, el uruguayo que dejó todo
para cumplir su sueño de dar la vuelta
al mundo en dos años. El viernes 16
llegó a Washington y esta semana se
puso rumbo a Nueva York y Canadá. Foto:
Alvaro Ortiz / Washington Hispanic |
Víctor
Caycho
Washington Hispanic
Como un “Julio Verne del siglo XXI”,
un uruguayo llegó a Washington, DC, cumpliendo
la primera parte de un viaje en el que cubrirá 65
países de cinco continentes, recorriendo
un total de 140.000 kilómetros.
El protagonista de esta monumental travesía
es Mario Nelson Sabah, en compañía
de sus dos hijos. Pero el viaje no durará 80
días, ni usará un globo aerostático,
sino un viejo Citroen modelo Mehari del año
1977, con apenas dos cilindros, de 800 centímetros
cúbicos y apenas 19 caballos de fuerza.
“
Venimos haciendo fuerza con él en este
viaje”, afirmó Sabah con ironía,
en declaraciones a Washington Hispanic hechas
poco antes de reemprender el viaje, esta vez
con destino a Nueva Jersey y Nueva York, desde
donde tomará rumbo hacia Canadá.
Y luego cruzará el Atlántico con
destino a Francia y otros países de Europa.
El proyecto se denomina “Uruguay por el
mundo”, que tiene su página web
(www.uurugayporelmundo.com), “a través
del cual todos pueden compartir el viaje con
nosotros, todo aquél que quiera entrar,
pues respondemos todos los e-mail que nos envíen”.
Tres objetivos
Sabah dijo que su proyecto se basa en tres pilares
fundamentales, “que son la aventura en
sí misma, promocionar a Uruguay por el
mundo y reencontrarnos con todos los uruguayos
de la diáspora, que viven en el exterior”.
Al respecto, recordó que Uruguay tuvo
una inmigración muy fuerte a partir de
la década de los ‘60 hasta la fecha,
con brotes cada ciertos años. “Tenemos
3,5 millones de habitantes, con un 25 por ciento
viviendo fuera del país”, indicó.
La idea del viaje, dijo, nació con la
compra del Citroen, hace 15 años, por
1.800 dólares, “como segundo auto
de la familia, para ir a la playa”. Antes,
en su juventud ya había tenido un auto
similar, por todos conocido como “La Citroneta”.
“
Cuando mis hijos tenían unos 10 a 12 años
salíamos a hacer aventura con ellos y
la pasábamos muy bien.
Hasta que un día, en tono de broma les
dije que podíamos dar la vuelta al mundo
cuando sean mayores”.
Sabah se dio cuenta que el tiempo corría
más rápido, “los años
fueron pasando y un buen día entendí que
la vida me estaba viviendo y que debería
poder vivir la vida más intensamente”.
En 2005, cuando cumplió 49 años
y sus hijos Ismael y Matías tenían
25 y 23 años, respectivamente, empezó a
planear el viaje. “Entonces hablé con
ellos, me apoyaron y me dijeron un ‘vamos
arriba’ y aquí estamos”, indicó.
En Washington, DC, sus hijos no estuvieron pues
debieron retornar a Uruguay porque un pariente
está agonizando. “Pero en Nueva
York seguramente nos reencontraremos”,
afirmó.
Casi se incendia
El aventurero uruguayo dijo que en el viaje “nos
ha pasado de todo”, sobre todo cuidando
el coche.
“
En una oportunidad –reveló-, tuvimos
un cortocircuito y el auto casi se prende fuego.
Pero es un carro muy noble y además con
una mecánica muy sencilla. Yo mismo lo
arreglo, no lo toca más nadie que yo”.
Respecto a su vida personal, Sabah dijo que se
divorció hace 18 años, y acepta
alegremente el comentario de que está “casado
con la Citroneta”.
“
Mejor definición quizá no hay”,
añadió.
Renuncia a todo
Para financiar el viaje se vio obligado a renunciar
a todos sus bienes y a su estilo de vida para
hacer realidad su sueño de juventud. Tenía
una empresa de iluminación de electricidad. “No
cerré la empresa, en realidad la regalé a
mi mano derecha”, explicó.
Vendió muchas cosas en Uruguay para financiar
el viaje, pero el dinero se hizo corto, como
sucedió en la frontera con Colombia para
pasar a Panamá, donde el ferry que pensaron
encontrar ya no existía desde siete años
atrás. Tuvo que pagar por un carguero
y eso excedió los límites de su
presupuesto.
Algo increíble
Pero el mismo Sabah reconoce que suceden hechos
increíbles en toda la ruta, como la que
le sucedió acá, en Washington,
DC. “Fue una muy grata sorpresa que realmente
me puso los pelos de punta y se me hizo un nudo
en la garganta cuando el viernes 16 por la mañana
fui a subir al auto, en la casa de un compatriota,
Mario Cristal. Al hacerlo encontré un
sobre con una dedicatoria en la que habían
dejado un banderín uruguayo y me deseaban
mucha suerte y además un dinero para poder
ayudar y colaborar con el viaje”.
“
La realidad es que ese gesto me emocionó,
hay gente a la que tú no conoces y te
entregan hasta lo que no tienen para que uno
pueda seguir adelante”, dijo emocionado.
El lunes 19, Mario Sabah reinició su viaje
increíble, para llegar a Nueva Jersey
el miércoles 21 y luego a Canadá “antes
de que me agarren los fríos más
fuertes”,comentó.
| Temen
efectos dañinos en el agua y la fauna
de la zona |
Se descarrila
tren y caen toneladas
de carbón al río Anacostia,
en DC |
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| Dos de
los seis vagones cargados de carbón
que se volcaron sobre las aguas del río
Anacostia se observan al fondo, mientras
personal de bomberos y rescate de DC inspeccionan
las inmediaciones del área. Foto: Jacquelyn
Martin / AP |
Víctor
Caycho
Washington Hispanic
Un tren de la empresa CSX se descarriló el pasado viernes 9 cuando cruzaba
un puente sobre el río Anacostia, en la zona sureste del Distrito de
Columbia y a sólo una milla de la Casa Blanca y el Capitolio, vertiendo
toneladas de carbón al agua y poniendo en peligro la ecología
de la región.
Diez vagones, del total de 89 que halaba el tren, se descarrilaron. El cargamento
de carbón de seis de los grandes carros de acero se volcó estrepitosamente
sobre un sector del Anacostia, que es uno de los afluentes del río Potomac,
que cruza el área metropolitana de Washington, DC.
El accidente se produjo por un error del conductor del tren, que no aseguró los
frenos apropiadamente mientras el gigantesco transporte se desplazaba sobre
los rieles cerca del Puente John Phillip Sousa y al sur del estadio RFK, en
las inmediaciones de la avenida Pensilvania. Así lo reconocieron las
propias autoridades de CSX la tarde del viernes en que ocurrió el descarrilamiento.
De inmediato se tomaron muestras del agua, para determinar en qué medida
podían afectar a la fauna animal y vegetal de la zona circundante.
Pero hasta el miércoles 14 no se tomaban decisiones para recoger el
carbón y limpiar el agua, debido a que ello necesita permisos especiales
de las autoridades de salubridad competentes, para evitar que el daño
sea aún mayor.
El director ejecutivo de la Sociedad del Área del Anacostia, Jim Connolly,
estimó que el derrame de carbón podría causar perjuicios
al medio ambiente del área metropolitana.
“
Cuando se mezcla el polvo del carbón con el agua se produce una reacción
química cuyos efectos no se conocen”, añadió, sugiriendo
remover el producto derramado “lo más pronto posible”. Connolly
indicó que una cantidad no determinada de petróleo y de fluido
hidráulico del mismo tren también se esparcieron en el río,
con las negativas consecuencias que ello puede causar.
Por su parte, CSX informó que se han efectuado varios exámenes
del agua, “y hasta ahora las lecturas se muestran neutrales”, para
añadir que lo problemático sería si esos niveles hubieran
alcanzado niveles muy altos o muy bajos.
Sin embargo, Connolly respondió que su organización hará sus
propios exámenes de calidad del agua.
Otros expertos alertaron sobre el peligro de transportar elementos tóxicos
cruzando barrios populosos del área metropolitana, y zonas estratégicas
de la zona céntrica de DC.
“
El carbón es inerte y puede matar a los peces, pero ¿qué hubiera
pasado si en lugar de carbón el material derramado hubiera sido un cargamento
de ácidos, por ejemplo?”, se preguntó Fred Millar, consultor
de la organización ambientalista Amigos de la Tierra (Friends of the
Earth), citado por la prensa en inglés.
Al cierre de esta edición, equipos de buzos de agencias federales y
especialistas de las unidades de bomberos de DC inspeccionaban el área
del accidente, tanto dentro como fuera del agua, antes de que CSX proceda a
remover los vagones del tren descarrilado.
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