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| Punto de vista: A su salud |
| Los retos de la Enfermedad de Alzheimer |
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Mayte Prida
Vocera del programa PPA de
Phrma |
La gracia y el paso del tiempo no siempre van de la mano: el espejo puede traicionar el hecho de que internamente nos sintamos 10 o incluso 20 años más jóvenes de lo que somos.
Soñamos con nuestros años de la tercera edad como una época para estar con nuestras familias y disfrutar de nuestros pasatiempos favoritos, tales como el golf o la jardinería. Pero para más de las cinco millones de personas que viven con la enfermedad de Alzheimer y para sus familias, la realidad es muy diferente.
Según los Institutos Nacionales de Salud (NIH), el Alzheimer es la forma de demencia más común entre las personas mayores.
El Alzheimer destruye las células del cerebro, lo que provoca problemas con la memoria, el pensamiento y el comportamiento. Esto reviste una gravedad tal que afecta el trabajo, los pasatiempos o la vida social, según la Alzheimer’s Association.
En pocas palabras, la enfermedad del Alzheimer no significa olvidarse del nombre de un conocido, sino de olvidarse del de su propia esposa.
Esta enfermedad es un problema particularmente grave para la comunidad hispana.
Las investigaciones sugieren que es posible que los hispanos se encuentren en un mayor riesgo de sufrir demencia que otros grupos raciales o étnicos debido al predominio de factores de riesgo presuntos y conocidos, tales como la diabetes y las enfermedades vasculares, según un informe de la Alzheimer’s Association.
Además, la demencia a menudo no se reconoce ni se diagnostica debido a que barreras culturales o lingüísticas pueden evitar que las personas procuren un diagnóstico, según informó el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos.
El Alzheimer no es una parte normal del envejecimiento, pero una investigación realizada por la Fundación Estadounidense del Alzheimer descubrió que los encargados hispanos del cuidado de personas con la enfermedad tienden más a desechar sus síntomas y tomarlos como parte del envejecimiento. Por ello, es importante reconocer la diferencia entre cambios normales en la memoria relacionados con la edad y posibles indicios del Alzheimer. Algunos síntomas son pérdida de la memoria, dificultad para realizar tareas, problemas con el idioma, problemas con el pensamiento abstracto o pérdida de iniciativa.
Si cree que usted o un ser querido están experimentando síntomas de Alzheimer, es muy importante que procure asesoramiento médico. Un diagnóstico temprano es muy importante no sólo porque elimina incertidumbres, sino también porque brinda la posibilidad de tratamiento. Existe vida después del diagnóstico en las primeras etapas.
Planifique ahora para el futuro; su familia puede cumplir sus deseos cuando resulte difícil vivir de manera independiente. Para ayudar a mantener la independencia de usted o la de un ser querido, la Alzheimer’s Association recomienda que tome ciertas medidas, tales como obtener ayuda con tareas diarias, usar ayudas para la memoria como etiquetas y listas, mantenerse activo y tomar medicamentos según lo recetado.
Hace poco más de diez años, no existían tratamientos para el Alzheimer. No obstante, hoy, debido a los avances en la investigación farmacéutica, existen medicamentos disponibles para tratar esta cruel enfermedad y para ayudar a demorar sus síntomas.
Estos medicamentos han ayudado a mejorar la calidad de vida de muchos pacientes y sus seres queridos que se preocupan por ellos. También se están estudiando nuevos medicamentos que ofrecen la esperanza de que algún día la enfermedad de Alzheimer sea una afección tratable o evitable, a la cual no se le temerá como ahora. De hecho, una encuesta realizada por Pharmaceutical Research and Manufacturers of America, PhRMA reveló que existen 27 nuevos medicamentos en desarrollo para la enfermedad de Alzheimer.
Si a usted o a un ser querido le han diagnosticado Alzheimer, es posible que sus sueños para la jubilación tomen un curso diferente. Pero sepa que es posible vivir con la enfermedad de Alzheimer en las primeras etapas si realiza adaptaciones simples, toma sus medicamentos según lo recetado, sigue precauciones de seguridad y recibe el apoyo de otros.
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