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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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Esta
semana del feriado de Thanksgiving es bueno recordar
que los primeros que festejaron el Día de
Acción de Gracias eran inmigrantes.
Todas esas marchas que se llevaron a cabo hace unos
meses, con el “ahora marchamos, después
votamos” era para recordarle a la mayoría
republicana del país que los inmigrantes sí cuentan
para algo y que, de no hacerles caso, pagarían
en las urnas. Este pasado 7 de noviembre, aunque
la razón principal por el rechazo fue la política
horrenda en Irak de los republicanos, ya sabemos
que la otra política de una mano dura hacia
los inmigrantes no funcionó. Ya hemos dicho
que varios legisladores que empujaban una agenda
antiinmigrante perdieron, y la victoria demócrata
fue vista por los que abogan por los inmigrantes
como una nueva oportunidad de lidiar con el asunto
y seriamente promulgar en el Congreso una reforma
migratoria integral. Y de nuevo, parece que el entrante
liderazgo demócrata necesita un recordatorio.
La congresista Nancy Pelosi, de California, la que
será la nueva presidenta de la Cámara
de Representantes, esta semana anunció que
la Cámara baja que representa el Congreso
federal número 110, se reunirá por
primera vez el 4 de enero, y que tomará una
serie de “temas urgentes”. Entre éstos
se encuentra el aumentar el salario mínimo
por primera vez en 10 años, buscar mayor acceso
a cuidado médico, bajar los costos de asistir
a la universidad y eliminar los subsidios a empresas
millonarias como las petroleras, que lo menos que
necesitan es asistencia gubernamental. Todos esos
temas son importantes, dicen los que abogan por los
inmigrantes, pero ¿y el tema de la inmigración?, ¿donde
está? Cuando dio a conocer su lista de prioridades
el día después de las elecciones, Pelosi
tampoco incluyó la inmigración, y sus
allegados aseguraron que sí está comprometida
al tema, salvo que quería primero anunciar
temas que tendrían mayor facilidad en ser
aprobadas. Su lista incluye el ayudar a personas
con enfermedades devastadoras permitiendo mayores
estudios del uso de células madres y embrionarias. ¿Desde
cuando pasó ese asunto tan controversial a
la lista de temas “fáciles”? Además,
si ya se sabe que el mismo Presidente Bush quiere
una reforma migratoria y los demócratas, que
ahora son la mayoría, también lo quieren, ¿en
dónde está la dificultad? ¿Dónde
están los que dijeron que si los demócratas
vuelven a ser mayoría, tomarían el
tema de la inmigración sin mayor retraso?
Y si la nueva presidenta de la Cámara si está comprometida, ¿por
qué no incluirlo?
Otro “asunto urgente” en su lista es
el “drenar el pantano” de la corrupción
y romper los lazos entre cabilderos y legisladores.
A lo mejor ahí es donde entran los inmigrantes.
Ojo, que seguramente los necesitarán para
el mentado drenaje.
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