Por: María
Elena Salinas
Es
inevitable preguntarse, ¿en qué estaría
pensando?. Luego de cinco años de autoexilio, el ex
presidente del Perú, Alberto Fujimori, decidió montarse
en un jet privado en Tokio y viajar a Santiago de Chile,
lo más cerca que podía llegar –por el
momento- a su querido Perú. A pesar de enfrentar 21
casos en su contra por cargos que van desde corrupción
hasta violación a los derechos humanos, Fujimori parece
estar convencido de que puede volver al Perú, postular
a la presidencia para los comicios de abril de 2006, y hasta
ganar. O, por lo menos, eso es lo que le ha hecho creer a
la gente. Pero en lugar de hacer su llegada triunfal a Lima,
el 7 de noviembre terminó encarcelado en una prisión
chilena.
La pregunta es, si tiene algún plan maquiavélico
para un glorioso regreso a la escena política peruana,
o si se trata de un error de cálculo de mayores proporciones. “Fujimori
es una persona que se maneja de manera enigmática.
Es casi imposible saber exactamente qué está planeando”,
dice José Luís Renique, profesor asociado en
la Universidad de la ciudad de Nueva York.
Desde su sorpresiva llegada a la presidencia en 1990, como
un virtual desconocido, la vida política de Fujimori
ha sido una tragicomedia. En 1992 luego de su auto-golpe,
disolvió el Congreso y reescribió la Constitución
para permitir la reelección. Tras ser reelecto en
1995, gobernó con mano dura controlando prácticamente
todas las instituciones, incluyendo al ejército y
al poder judicial, logrando censurar a la prensa. Sin embargo,
el derrotar a los grupos rebeldes Tupac Amaru y Sendero Luminoso
llevaron a muchos a perdonar sus excesos. Fue reelegido aún
otra vez en el 2000 en una elección marcada por acusaciones
de fraude que desencadenaron el escándalo de corrupción
que puso tras las rejas a varios de sus más cercanos
colaboradores, entre ellos su jefe de espionaje Vladimiro
Montesinos. En medio de todo ese lío, durante un viaje
oficial a Japón, Fujimori simplemente renunció al
cargo enviando una carta por fax.
Desde entonces, el Presidente Alejandro Toledo, archienemigo
de Fujimori, intentó infructuosamente su extradición
del Japón. El llamado “Chino” irónicamente
estaba protegido por su doble ciudadanía japonesa-peruana.
Sus allegados dicen que escogió Chile para acercarse
a Perú, pensando que Chile no lo entregaría
debido a la disputa territorial entre los dos países.
Pero también por su estricto sistema judicial, Perú tendrá que
presentar un caso muy fuerte para lograr su extradición
con evidencias sólidas que representan un reto para
un sistema judicial conocido por su ineptitud.
Toledo, que tiene dos meses –desde el momento del arresto
de Fujimori- para solicitar oficialmente su extradición
a Chile, está preparando el proceso cuidadosamente.
Ambos lados se están armando legalmente hasta los
dientes.
Aún hay dudas si Fujimori podrá algún
día volver a la vida política peruana. Sin
duda aún despierta pasiones. Se han dado constantes
protestas de sus simpatizantes y detractores, y las encuestas
lo tienen en segundo lugar en la preferencia de los electores
después de la candidata Lourdes Flores. Sin embargo,
luego de su renuncia, el Congreso le prohibió aspirar
a un cargo público hasta el 2011.
Fujimori, no es el primer líder latinoamericano acusado
de corrupción. De hecho hay una larga lista de ex
presidentes que están detenidos, han estado en la
cárcel, o han tenido que exiliarse para evitar enfrentarse
a la justicia. Tampoco es el único en planear un retorno
político. De acuerdo con el profesor Renique, lo más
probable es que Fujimori esté jugando con la amenaza
del retorno para generar expectativa y promover su alianza
política. “Con un 20 por ciento de control en
el parlamento, puede cambiar las leyes a su favor. Su retorno
sería una negociación política”,
explica.
La posición de Fujimori es compleja. La ley está en
su contra, las encuestas no le favorecen y está en
una prisión chilena. No es el lugar idóneo
para un candidato a la presidencia. Pero hay que recordar
que Fujimori es un político astuto con una gran capacidad
de cálculo. Aún no se puede escribir su obituario
político.
María Elena Salinas es presentadora de "Noticiero
Univision." Visite a www.mariaesalinas.com para hacer
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