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Enfermedad es peligrosamente común en hispanos
La Tuberculosis aún entre nosotros

La tuberculosis es una enfermedad causada por la bacteria Mycobacterium Tuberculosis.

A veces, toser es sólo toser. Sin embargo, cuando esa tos produce sangre y viene acompañada por sudor nocturno, pérdida de peso y fiebre, significa que estamos en el terrotorio de una enfermedad mucho más seria.

Todos estos síntomas son típicos de la tuberulosis, enfermedad contagiosa que si bien puede provocar la muerte, es altamente curable.

En un comienzo, la tuberculosis era la principal causa de muerte en los Estados Unidos. Sin embargo, hoy se encuentra en sus menores tasas de casos debido principalmente a que, a comienzos de los noventa, emergieron legisladores convencidos en la necesidad de combatir la enfermedad.

Sin embargo, con las oleadas de inmigración reciente, la enfermedad está volviendo a la carga.

De hecho, mucha gente piensa que la tuberculosis ya no existe.

Pues no es así. La tuberculosis continúa siendo una gran amenaza de salud pública. En 2003, cerca de 8,8 millones de personas en el mundo se infectaron con la enfermedad, y 1,7 millones murieron.

Se sorprenderá al saber que la tuberculosis, también llamada TB, es desproporcionadamente común en hispanos, comparado con otros grupos étnicos. Del total de casos diagnosticados de tuberculosis en 2003, los hispanos representaron el 28% del total. Esto es 4.115 pacientes de 14.875, según cifras del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

En este sentido, la tasa de casos para hispanos se ha elevado un 7% desde 1993, pero se ha mantenido constante desde el 2000 hasta el 2003.

Las cifras de 2004 no son mejores. La tasa de TB entre hispanos fue ocho veces más alta comparada con la población anglosajona, según datos del CDC.

¿ Qué es tuberculosis?
La tuberculosis es causada por la bacteria Mycobacterium Tuberculosis. Ella siempre se ha asociado con la imagen de personas tosiendo sangre, pero los órganos que ataca son muchos más.

Eso sí, la bacteria que causa la tuberculosis usualmente ataca primero los pulmones, causando lo que se llama TB pulmonar. La enfermedad también puede infectar otras partes del cuerpo como los riñones, la espina dorsal, o el cerebro (ver infografía).

A menudo, la gente que se contagia con la bacteria que provoca TB no se enferma. Cuando éste es el caso, el cuerpo se encuentra luchando contra la infección para mantenerla a raya, construyendo una muralla de células alrededor de la bacteria, con el propósito de hacerla inefectiva.

Si bien estas personas no muestran ningún tipo de síntomas, de todas formas poseen infección TB latente. Ella no puede contagiar a otros, pero cuando su sistema inmunitario se debilita, como ocurre con la edad o a consecuencia de alguna enfermedad, en ese momento la tuberculosis puede salir del escudo defensivo creado por el sistema inmunitario, ocasionando el desarrollo de la enfermedad.

Tratamiento adecuado
En cualquier instante que una persona con TB activa tose, estornuda, canta o respira, envía partículas de la bacteria al aire, las que pueden entrar a los pulmones de otra persona e infectarla.

Usualmente, la gente tiene que estar a un metro de distancia de otra y pasar una buena cantidad de tiempo juntas, en un área mal ventilada, para poder traspasar la enfermedad.

Respecto del tratamiento, las personas que padecen tuberculosis pueden ser curadas si buscan asistencia médica.
Para aquellos que presentan la infección latente, pueden tomar medicinas que les prevendrá de contraer la enfermedad en forma activa. El tratamiento promedio consiste en tomar una serie de píldoras varias veces a la semana por un tiempo entre seis y nueve meses.

En la clínica Mary’s Center, cada paciente es testeado en su revisión médica anual para saber si padece de tuberculosis.

El método utilizado es un simple pinchazo justo debajo de la piel en el antebrazo. Una pequeña cantidad de líquido de prueba es inoculado.

Es probable que la zona inoculada se hinche.
Luego de dos a tres días, el paciente debe regresar para obtener los resultados de la prueba de piel. La persona encargada de la prueba le dirá si el examen resulta positivo o negativo.

Tomando en cuenta que el test dermatológico no es 100% preciso, algunas pruebas adicionales son efectuadas para confirmar o descartar la presencia de la bacteria TB en el cuerpo, la que incluye una radiografía de tórax.
El médico revisará la radiografía para encontrar la presencia de tuberculosis en los pulmones.

Debido a los síntomas contagiosos de la tuberculosis, la ley federal indica que el diagnóstico debe ser reportado al Departamento de Salud entre 48 y 72 horas después de haber sido efectuado.

La Clínica de TB del Departamento de Salud del Distrito de Columbia señaló que 5.700 personas han recibido atención médica por tuberculosis el año pasado.

La mayoría de las atenciones se debieron a tratamientos llamados Terapia de Observación Directa, el que consiste en la entrega de la medicina al paciente de parte de un funcionario de la salud, quien debe observar cuando se la trague durante el curso del tratamiento.

Una interrupción de este tratamiento puede significar que ciertas cadenas de la bacteria desarrollen una resistencia al medicamento, además de involucrar un mayor tiempo de recuperación del paciente.

Esto explica la importancia de que el tratamiento sea completado y el énfasis que pone el gobierno en la Terapia de Observación Directa.

 

Enfermedad Periférica Arterial (EPA)
El enemigo invisible que corroe las venas
Médicos de la Universidad de Michigan se preparan para efectuar una intervención quirúrgica para solucionar la Enfermedad Arterial Periférica.


La Enfermedad Arterial Periférica (EPA) es una condición que afecta al sistema circulatorio, bloqueando las vías que trasladan la sangre hacia el corazón.

Para conocer más de la enfermedad, la Universidad de Michigan realizó un estudio analizando los tratamientos que se le dieron a las personas que presentaban esta enfermedad, sacando conclusiones bastante preocupantes.

Según la investigación, con frecuencia los médicos no suministran medicamentos para proteger el corazón de pacientes con vasos sanguíneos obstruidos en las piernas (EPA), a pesar de que, si hay bloqueos en las arterias periféricas, generalmente también hay obstrucción en las vías arteriales cercanas al corazón.

Millones de estadounidenses sufren de bloqueos de este tipo, lo que los coloca en riesgo de sufrir un ataque cardiaco o derrame cerebral, aunque no tengan problemas al corazón.

Se calcula que hasta un 20 % de los adultos pueden padecer de Enfermedades Arteriales Periféricas, pero la mayoría de ellos no lo sabe. Por el contrario, atribuyen sus síntomas a su “edad avanzada”, al experimentar dolor de piernas o sentirse débiles cuando caminan o descansan.

Esta falta de cuidados preventivos revela que se necesitan más esfuerzos para mejorar la forma de enfrentar el problema de vasos sanguíneos obstruidos, que generalmente afecta no sólo a la periferia, sino a todo organismo, según dijeron los investigadores.

“ Los pacientes que padecen de Enfermedad Arterial Periférica severa, pero que no han tenido problemas cardiacos, son tratados con terapias médicas de menor intensidad, especialmente en lo referido a medicamentos para reducir el colesterol, por ejemplo”, señaló Michael Grossman, profesor asistente de medicina cardiovascular y uno de los investigadores del proyecto.

“ Esto sucede a pesar de que las directivas nacionales recomiendan tratar a pacientes que padecen de EPA con un tratamiento médico tan agresivo como el utilizado para tratar enfermedades arteriales coronarias”, agregó el especialista.

Como se maneja
Una vez diagnosticada la EPA, el tratamiento consiste en hacer ejercicios, perder peso y dejar de fumar. Es decir, las mismas medidas que se adoptan en enfermos cardiacos.

Las medicinas para adelgazar la sangre, reducir los niveles de colesterol, bloqueadores Beta o procedimientos vasculares periféricos son utilizados cuando los cambios en el estilo de vida de los pacientes no son suficientes.

El estudio de la Universidad de Michigan reunió a 553 pacientes ingresados en cinco hospitales de Michigan para someterse a procedimientos para abrir los vasos sanguíneos obstruidos en sus piernas y en la región abdominal.

De los 553 pacientes, 405 tenían una historia de ataques cardiacos, dolor en el pecho o habían sido sometidos a angioplastías —procedimientos utilizados para reducir la estrechez arterial—, o ya tenían bypass.

Los otros 148 no tenían historia de problemas relacionados con el corazón o procedimientos cardiacos.

“ La mayoría de los pacientes con enfermedad arterial periférica murió de fallos del corazón, ataques cardiacos o por un derrame cerebral. Esto indica que tenemos que ayudar a la mayor cantidad de pacientes posibles de EPA a ser controlados con el objetivo de que entiendan sus riesgos, cambiar su estilo de vida y recibir tratamiento que siguen parámetros nacionales”, concluyó Grossman.


Nueva vacuna sería 50% efectiva
Se abre una esperanza contra la malaria

El anofeles funestus es uno de los mosquitos que transmite la malaria.



La malaria es una enfermedad contagiosa que se adquiere a través de la picadura de un insecto. El Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) calcula que cada año se presentan de 300 a 500 millones de casos de este mal y que más de un millón son fatales.

La transmisión de la malaria también puede ser de forma congénita (de la madre al feto), a través de transfusiones de sangre de personas infectadas o por utilizar agujas o jeringas contaminadas.

Los síntomas de la malaria incluyen fiebre, escalofríos, sudoración y dolor de cabeza. En ciertos casos, puede producir ictericia, defectos de la coagulación sanguínea, shock, insuficiencia renal o hepática, trastornos del sistema nervioso central y coma. Los ciclos de escalofríos, fiebre y sudoración que ocurren cada uno, dos o tres días, son un buen indicador de malaria en una persona que haya regresado recientemente de una región tropical.

Esta enfermedad constituye un problema mayor de salud en gran parte de los países tropicales y subtropicales. Sobre todo porque, en algunas regiones del mundo, el mosquito que transmite la malaria ha desarrollado resistencia no sólo ante sustancias insecticidas, sino también ante antibióticos.

Esto ha llevado a la dificultad de controlar tanto la tasa de infección como la diseminación de la enfermedad.
Sin embargo, se habría llegado a la producción de una vacuna experimental contra la malaria, la que no perdería su eficacia luego de 18 meses de aplicada, lo que en este tipo de investigaciones es todo un logro.

Esta sería la vacuna más avanzada de su tipo, según dijo el investigador español Pedro Alonso, director del Centro de Salud Internacional del Hospital Clínic de Barcelona. “En la actualidad, estamos diciendo que se puede hacer una vacuna contra la malaria. Incluso ésta puede servir como herramienta de control, a pesar que está a nivel preliminar aún”.

La vacuna a la que se refiere Alonso, fue utilizada durante 18 meses en dos mil niños, mostrando una eficacia de casi 50% en la protección de casos graves.

En la primera etapa del trabajo, realizada a partir de los datos recopilados seis meses después de la aplicación de la vacuna, su desempeño demostró una protección del 30% en la prevención de casos clínicos de malaria, 45 % en la infección primaria y 58% en los casos graves.

Tras doce meses de seguimiento, los resultados se mantienen.

La protección de la vacuna, aunque alejada de la prevención completa que ofrecen las inmunizaciones tradicionales, como la vacuna para la polio o de la viruela, se considera suficiente una vez integrada con el resto de las medidas disponibles para prevenir una enfermedad con un complejo patrón de contagio, como lo es la malaria.

“La eficacia de la vacuna no se restringe a los seis meses. Ella ha seguido funcionando y no hay ninguna evidencia de que esté decayendo. Llevamos prácticamente dos años de protección” , concluyó Alonso.

Síntomas de la malaria:
Las fases tempranas de la malaria podrían ser similares a la gripe.
A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la malaria, también llamada paludismo.
• Fiebre.
• Escalofríos.
• Dolor de cabeza.
• Dolor en los músculos.
• Malestar general.
• Náuseas.Algunas veces vómitos, diarrea y tos.

 

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