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Se abren esperanzas de paz
  Hasta hace pocas semanas parecía una “misión imposible” poner juntos en una misma mesa de negociaciones a los líderes de Israel y Palestina, tradicionales enemigos, separados por décadas de guerras y conflictos.

Pero esta semana, la histórica ciudad de Annapolis, capital del estado de Maryland, fue testigo del saludo amistoso entre el presidente palestino Mahmud Abbas y el primer ministro de Israel, Ehud Olmert, gesto que abre las esperanzas de una paz duradera en el Medio Oriente.

La tarea no será nada fácil pero el sólo hecho de haberse reanudado las negociaciones es visto como un gran logro. El martes 27, las delegaciones israelí y palestina decidieron trabajar por un acuerdo de paz para fines de 2008, aunque los analistas tienen todavía serias dudas de que se alcance en ese término.
  Para conseguirlo se requiere que el gobierno de Estados Unidos deje de ser un mero espectador pasivo y participe a fondo en esta tarea, explicó un destacado internacionalista.

Sin embargo, no hay que desmerecer la labor que le correspondió al presidente George W. Bush para este “comienzo prometedor”. “Usaremos todo nuestro poder para ayudarlos a ustedes a medida que adopten las decisiones necesarias para la fundación de un estado palestino que vivirá lado a lado en paz con Israel”, precisó el mandatario en la ceremonia inaugural.

El camino hacia la paz ya está abierto. Como recordó el canciller de Arabia Saudita, príncipe Saud al-Faisal, “este conflicto árabe-israelí ha causado demasiado dolor y sufrimiento y se han perdido demasiadas vidas”.

Por eso creemos que los buenos auspicios con que se inicia este proceso rendirán sus frutos. Y que Annapolis podrá convertirse en la ciudad del área metropolitana donde se sembró la paz definitiva entre ambos pueblos.
 


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