| Congelan
relaciones tras insultos entre Chávez
y Uribe |
Colombia
y Venezuela viven
sus momentos más escabrosos |
 |
| Alvaro
Uribe (izq.) y Hugo Chávez, presidentes
de Colombia y Venezuela, respectivamente,
se abrazan sonrientes en una reunión
anterior. Hoy intercambian gruesas acusaciones.
Foto: AP |
César García
Bogotá / AP
El intercambio de acusaciones e insultos entre
el presidente colombiano Alvaro Uribe y su colega
de Venezuela Hugo Chávez dejó las
relaciones bilaterales en terapia intensiva y
generó en Bogotá llamados a la
calma e interrogantes sobre el real impacto de
la inédita disputa entre ambos gobernantes.
Desde ex presidentes hasta congresistas y ex
jefes militares señalaron que nunca las
relaciones bilaterales llegaron al punto en que
los dos mandatarios se insultaran mutuamente,
revelando así sus profundas divergencias
ideológicas, y dejando en ascuas un fuerte
intercambio comercial de unos 4.100 millones
de dólares anuales.
“
Esta es la situación más grave
que se vive entre los dos países en los últimos
años”, afirmó el ex presidente
colombiano Ernesto Samper (1994-1998), refiriéndose
a que en el pasado las dos naciones han tenido
fuertes impasses, pero nunca con los jefes de
estado recriminándose como ocurrió en
la víspera.
Para Wilson Borja, miembro de la Comisión
de Paz de la Cámara de Representantes
colombiana, el problema es "tener a dos
presidentes que tratan sus problemas a través
de los medios. Es una cosa terrible. No pueden
ver un micrófono porque se despachan (se
abalanzan)....y lo que creo que va a pasar ahora
es que los que van a sufrir son los secuestrados
y las dos poblaciones" porque se dilata
el canje de rehenes y podría haber una
baja en la venta de alimentos a Venezuela, que
ya sufre problemas de abastecimiento.
Guerra de
palabras
Chávez anunció el domingo 25 que
colocaba las relaciones con Colombia "en
el congelador", pero que no será él
quien rompa los lazos diplomáticos con
un país con el que comparte 2.219 kilómetros
de frontera.
Uribe replicó horas después criticando
lo que calificó de "proyecto expansionista" de
Chávez, a quien dijo que no estaba interesado
en la paz colombiana, sino en que "Colombia
sea víctima de un gobierno terrorista
de las FARC".
Chávez dijo que esa suspensión
fue un "escupitajo en la cara" y que
Colombia merecía "un mejor presidente,
por lo menos más digno".
Uribe, en tono molesto, replicó: "La
verdad presidente Chávez es que si usted
esta fomentando un proyecto expansionista, en
Colombia ese proyecto no tiene entrada... No
se puede incendiar el continente como usted lo
hace, hablando un día contra España,
al otro día con los Estados Unidos, maltratando
un día a México, al siguiente al
Perú, en la mañana después
a Bolivia".
"
No se puede maltratar al continente, incendiarlo
como usted lo hace hablando de imperialismos,
cuando usted, basado en su presupuesto, quiere
montar un imperio", dijo el ejecutivo colombiano.
Prosiguió diciendo que "la verdad
con testigos es que no se puede desorientar al
pueblo interpretando mal el legado del libertador
(Simón) Bolívar. El Libertador
fue integracionista, pero no expansionista".
El presidente venezolano Hugo Chávez había
dicho el martes 27 que su colega colombiano Alvaro
Uribe es un "peón del imperio".
| Indocumentado
que llegó a oficial será deportado
a México |
| El gran
secreto de un policía |
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| Oscar
Ayala Cornejo (derecha) posa en abril de
2004 con su uniforme de oficial de policía
en Milwaukee, junto a su hermano Alex. Ayala
Cornejo será deportado a México.
Foto: AP |
Por Carrie Antlfinger
Milwaukee / AP
Un ciudadano mexicano que robó la identidad de un primo muerto para
convertirse en policía en el estado de Wisconsin no irá a prisión,
pero debe dejar el país, determinó un juez federal el lunes 26.
Oscar Ayala Cornejo, de 25 años, fue acusado de hacerse pasar por un
ciudadano estadounidense luego de que una denuncia anónima lo puso en
la mira del Departamento de Seguridad Interna.
El juez lo sentenció a un año de libertad condicional luego de
que tanto el abogado de Ayala como el fiscal dijeron que él era una
persona decente que cometió un error y asumía la responsabilidad
por ello. La sentencia máxima para el joven hubiera sido de hasta tres
años de prisión y una multa de 250.000 dólares.
Ayala no intentó apelar la deportación y dijo que viviría
con familiares en México y estudiaría ingeniería en informática.
"
Nunca fue mi intención el causarle daño a nadie", dijo al
juez.
Desde México
En una reciente entrevista con AP, Ayala, dijo que su familia se mudó desde
México en 1992 y su primer barrio fue uno extremadamente violento. Vivía
cerca de una casa ruinosa en Milwaukee, donde recuerda que solía escuchar
disparos de armas, y cuando llegaba a su hogar se encontraba con que los ladrones
habían robado las cosas que con mucho trabajo su padre había
comprado para él, su madre, su hermano mayor y su hermana.
Así es que se entusiasmó cuando dos policías visitaron
su colegio secundario para reclutar agentes de seguridad. Con 15 años
en aquel momento, decidió que quería convertirse en policía,
tal vez para mejorar un poco la situación que percibía a su alrededor.
Aunque la familia de Ayala Cornejo se mudó desde Guadalajara, México,
a Wisconsin en 1992, él asegura que no supo que se encontraba en Estados
Unidos de manera ilegal hasta que quiso convertirse en policía.
Cambio de identidad
Recién lo supo cuando su padre, Salvador, le dijo que si quería
ser policía debía volver a México y solicitar la ciudadanía,
un proceso que podría demorar al menos 10 años.
Algunos días después, el padre encontró otra alternativa:
una opción que le ayudaría a Ayala Cornejo a cumplir su sueño,
pero también lo alejaría de su casa.
Una prima de su padre que vivía en Chicago, Carmen, permitiría
que el joven tomara la identidad de su hijo, José Morales, que nació cinco
meses después que Ayala Cornejo en el estado de Illinois y falleció de
cáncer estomacal cuando tenía siete años.
Así fue que cambió de nombre y de colegio. A los 16 años
se cortó el cabello, reemplazó sus anteojos por lentes de contacto
y se colocó aparatos de ortodoncia.
En público, llamaba a sus padres “tío” y “tía”,
y a su hermano y hermana, “primos”.
Temía que descubrieran su verdadera identidad cuando se presentó a
llenar los documentos para convertirse en policía, a los 17 años.
La graduación
Después que se graduó en 2001, ingresó al programa de
asistentes de policía.
"
Todos en el trabajo, en la escuela, todas las personas con las que me encontraba
me llamaban José porque ese era yo", recordó. "Fuera
de mi familia, nadie más me llamaba Oscar".
Se graduó como agente de la policía en diciembre del 2004, y
unos 10 meses después su padre falleció de leucemia. Finalmente
trabajó en el mismo distrito que su hermano Alex, un colega de la policía
que nació en Estados Unidos. Y lo consideró una labor satisfactoria.
En una oportunidad, auxiliado por un compañero, le quitó un cuchillo
a un hombre que quería suicidarse el día de Navidad. Otra vez,
encontró a un niño de 2 años caminando solo y fue puerta
por puerta hasta que dio con los padres. Ayudaba a las personas y lo hacía
de manera correcta... excepto por su gran secreto.
Llamada anónima
Ayala Cornejo asegura que nunca le contó a nadie su verdadera identidad.
Pero el 20 de febrero, un informante anónimo llamó a Russel Dykema,
agente especial de la Oficina de Inmigración y Aduanas, para decirle
que José Morales era en realidad Oscar Ayala Cornejo, un inmigrante
indocumentado.
Dykema pasó más de dos meses comparando información en
las bases de datos de inmigración y documentos escolares. Incluso comparó fotos
de anuarios escolares.
Ayala Cornejo fue arrestado el 31 de mayo y trasladado primero a una academia
de entrenamiento y luego a la oficina de inmigración, donde le colocaron
grilletes y esposas. Finalmente, fue acusado de identificarse de manera falsa
para ser un ciudadano. Dos semanas después aceptó su culpabilidad
ante el fiscal para que le redujeran la pena. Será deportado para siempre.
Su novia planea acompañarlo en México.
Por su parte, Alex Ayala Cornejo, que trabajó durante cinco años
para ese departamento, fue despedido en septiembre por ocultar información
sobre su hermano. Está apelando la decisión.
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