Por:
John Cornyn
Apreciado compatriota:
Desde mi elección al Senado en 2002, la
aprobación de una ley de reforma integral
de inmigración ha sido una de mis más
altas prioridades. A mediados de este año,
me sentía optimista de que una solución
integral sobre este tema crucial podría
finalmente lograrse, así que me sentí,
como ustedes, igualmente decepcionado cuando el
líder de la mayoría del Senado removió el
proyecto de ley de reforma integral de inmigración
de consideración en el pleno del Senado.
Desde ese entonces, me he mantenido firme en mi
convicción de que el Congreso debe retornar
a la reforma migratoria y tratar este problema
de una manera integral, que incluya asegurar nuestras
fronteras rotas, mejorar la seguridad interior
y crear un sistema eficaz de verificación
de elegibilidad para el empleador, hacerle frente
a las necesidades de la economía de Estados
Unidos y encontrar una manera compasiva de tratar
a la población ilegal actual.
Desafortunadamente, en lugar de arremangarnos la
camisa y hacer el trabajo duro, estamos viendo
más juegos políticos ingeniosos,
que no hacen nada para solucionar el verdadero
problema. Vimos tales políticas la semana
anterior, cuando el Senado consideraba el proyecto
de ley DREAM Act. Como usted quizá sabe,
esta legislación está diseñada
para dar el estatus legal a los hijos de inmigrantes
ilegales que fueron traídos a Estados Unidos
sin culpa de ellos y quienes actualmente son estudiantes
o están dispuestos a servir en nuestras
fuerzas armadas.
Yo quería compartir directamente con usted
mis preocupaciones y objeciones al proyecto de
ley DREAM Act, tal como fue redactado por el Senador
Dick Durbin, Demócrata de Illinois.
Primero déjenme aclarar que tengo una inmensa
simpatía por la difícil situación
de los niños que no tienen ninguna culpabilidad
moral de estar ilegalmente en este país.
El Congreso debería continuar buscando maneras
razonables y responsables para asegurarse de que
cada niño pueda terminar su educación
y tener una mejor oportunidad.
Desafortunadamente, la legislación de Durbin ignora el propósito
original de este concepto, que fue promover la educación y la oportunidad
para los menores de edad. Además, no contiene los requisitos para que
los individuos realmente obtengan un título y se gradúen de una
institución universitaria acreditada en Estados Unidos (de una institución
educativa de dos o cuatro años), antes de que puedan obtener un estatus
legal de residente permanente incondicional.
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Si la meta es promover la
educación y los proponentes del proyecto
de ley de Durbin hablan en serio sobre ese objetivo,
entonces uno tiene que preguntarse, ¿por
qué faltaba ese requisito tan básico
en ese proyecto de ley?
Además, desde una perspectiva de la aplicación de la ley, los otros
defectos de esta legislación que hubieran tenido un gran impacto en nuestra
seguridad interior, también se habrían podido tratar durante el
proceso de enmiendas. Por ejemplo:
1. El proyecto de ley Durbin no hace nada para prevenir el fraude general que
vimos después de la amnistía de 1986;
2. Permite que ciertos extranjeros criminales, incluyendo potenciales felones
y criminales con delitos menores múltiples, contrabandistas, y potenciales
terroristas califiquen para el estatus legal;
3. Ata las manos de los encargados de aplicar la ley limitando seriamente su
acceso a la información de la solicitud, aún para aquellos que
en última instancia serían inelegibles para un estatus legal bajo
el proyecto de ley.
Para concluir, éste fue un proyecto de ley deficiente debatido en un proceso
legislativo engañoso que no hizo nada para tratar la verdadera necesidad
de reforma integral de inmigración que existe hoy día en nuestro
país. Si mis colegas que apoyan esta medida están comprometidos
con resolver la crisis de inmigración de Estados Unidos y el sufrimiento
de los inmigrantes ilegales, especialmente de los niños, entonces el enfoque
de este Congreso debería retornar para aprobar una reforma integral que
abarque todos los temas apremiantes de la inmigración.
Yo estoy preparado para hacer ese trabajo duro y trabajar con mis colegas en
forma bipartidista porque creo que el pueblo estadounidense merece resultados
y no más juegos políticos ingeniosos como vimos en el hemiciclo
del Senado esta semana.
Gracias por permitirme compartir con usted mis consideraciones sobre este tema
tan importante.
Sinceramente,
John Cornyn
Senador de Estados Unidos.
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