| La nueva
pesadilla de los conductores neoyorquinos |
Por: María
Elena Salinas
Algo raro acaba de suceder
en Nueva York. El gobernador Eliot Spitzer cedió ante
los críticos de su plan para dar acceso a licencias
de conducir a todos los residentes de Nueva York sin importar
su estatus migratorio. Se doblegó ante la presión
y convirtió la brillante idea en una complicada maraña
de opciones múltiples, y aun así está declarando
victoria.
Cualquiera que ha seguido mis columnas a través de
los años sabe que abogo porque se otorguen licencias
de manejar a quienes llenen los requisitos para conducir
en este país, y el estatus migratorio no debería
ser uno de ellos. Creo que es una mala idea permitir que
alguien maneje por nuestras calles y carreteras sin haber
pasado una prueba de conducir ni tener seguro de automóvil.
Entonces, como se pueden imaginar, me llené de beneplácito
cuando me enteré que el gobernador Spitzer concordaba
con esa teoría y tenia el valor para avanzar con su
propuesta para hacer disponibles licencias de conducir para
inmigrantes indocumentados en Nueva York, a pesar de la oposición
que enfrentaba. Pero de repente la politiquería se
interpuso en el camino.
Spitzer anunció que había llegado a un acuerdo
con el Departamento de Seguridad Interna para crear lo que
llamó el "sistema más seguro en el país".
Consiste básicamente en dar a los conductores una
elección para solicitar tres tipos diferentes de licencias.
El primero sería "el documento de identificación
real" (REAL ID), que es el que el gobierno federal planea
introducir de manera progresiva a nivel nacional para el
añ
La segunda licencia sería una versión ampliada
que además de usarse para viajes domésticos
sería una especie de pasaporte para cruzar la frontera
con Canadá. La tercera sería una licencia básica
sólo para conducir un vehiculo y estaría claramente
marcada como "no" válida como identificación
federal.
Hay que ser francos. ¿Por qué alguien que se
encuentra ilegalmente en el país habría de
solicitar una licencia de conducir sabiendo claramente que
podría convertirlo en blanco de agentes de inmigración
o de autoridades locales? Piense en las posibilidades. Si
usted es detenido por una infracción de tráfico
y no tiene licencia de conducir, lo más probable es
que le den una multa. Pero si usted entrega al oficial una
licencia que lo identifica como INDOCUMENTADO, entonces podría
ser detenido y deportado.
Al defender su nuevo acuerdo Spitzer dice que esa licencia
no sería específicamente para indocumentados.
Entre las ventajas que dice tener está el que sería
más barata que las otras dos; por lo tanto los ciudadanos
estadounidenses que quieran ahorrar dinero y no planean viajar
nacionalmente también la podrían solicitar.
É
l niega también que potenciales terroristas pudieran
tener acceso a ellas, como algunos de sus críticos
advierten, ya que el solicitante tendría que proporcionar
un pasaporte válido y otras cuatro formas actualizadas
de identificación. Cada documentado sería examinado
por expertos bien entrenados en una nueva unidad ampliada
de comprobación de identificación, y después
analizada y autenticada con la más moderna tecnología,
y finalmente estaría sujeta a comprobación
biométrica para prevenir fraudes. Y estamos hablando
de la licencia más barata de todas. Entonces, ¿quién
pagará por todo ese entrenamiento y tecnología?
Y qué tal lo de una licencia especial para cruzar
la frontera con Canadá. Según Spitzer, esa
licencia es critica para la economía de Nueva York
porque los nuevos requisitos sobre pasaporte requeridos bajo
la Iniciativa de Viajes por el Hemisferio Occidental afectarán
el comercio fronterizo. ¿Qué pasa con el comercio
fronterizo con México? ¿Abriría esto
la puerta para que otros estados fronterizos adopten una
licencia especial que permita a sus residentes cruzar la
frontera hacia México con propósitos comerciales? ¿Y
qué tal si un neoyorquino quiere ir a México?
Necesitaría un pasaporte para ir a México pero
tan solo su licencia para ir a Canadá? Algo complicado.
Aún no alcanzo a comprender lo que Spitzer logró con
este trato. No hace nada para apaciguar a sus críticos,
quienes bajo ninguna circunstancia quieren ver a inmigrantes
indocumentados obtener una licencia de conducir, y decepciona
a los partidarios de su propuesta original. Ahora tiene aun
más oposición, de quienes creen que se agregaría
tanta burocracia con el nuevo sistema que podría llevar
al estado a la bancarrota. Manténganse prevenidos,
porque este asunto aun dará mucho de que hablar.
(*) Conéctese a www.mariaesalinas.com.
(c) 2007 by Maria Elena Salinas
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