Estimado
Señor Presidente,
Es con una gran urgencia que solicitamos su liderazgo
para que se oponga abiertamente a los recortes
de los cupones de alimentos, especialmente a aquellos
que están dirigidos a los inmigrantes. Los
recortes propuestos están a la espera de
la aprobación de un comité en conferencia
de la Cámara y el Senado, el cual está encargado
de reestructurar el presupuesto. Estos recortes
truncan las iniciativas que usted lanzó en
el año 2002, especialmente aquellas que
proveen asistencia nutricional vital a aquellas
familias trabajadoras, y que han estado legalmente
en el país por mucho tiempo. Estas familias
esperan contar con su fuerte oposición a
una cláusula al proyecto de ley (H.R. 4241)
en la Cámara de Representantes, que perjudicaría
a inmigrantes legales.
El retroceso de la Cámara con respecto a
la elegibilidad de esta ayuda alimenticia también
descargaría los costos del programa hacia
los estados, y sería un cambio administrativo
oneroso. Los 70.000 inmigrantes legales que dejarían
de recibir cupones de alimentos federales tendrán
necesidades que los estados no necesariamente están
preparados a enfrentar. Si los recortes son aprobados,
sus costos administrativos aumentarán, ya
que los obligaría a reprogramar computadoras
y volver a entrenar a los trabajadores sociales
y sus clientes acerca de las nuevas reglas.
La política de los cupones de alimentos
en 1996 prohibió acceso a dicha ayuda de
por vida a los inmigrantes legales. A su vez, los
estudios mostraron un fuerte incremento del hambre
entre las familias inmigrantes, las cuales incluyen
hijos que son ciudadanos. Una lista de espera de
cinco años fue iniciada con la propuesta
de ley “Farm Bill” del 2002, después
que usted propuso esa cláusula en su Presupuesto
Fiscal del 2003 y trabajó duro para que
la misma fuera adoptada. Al restaurar la elegibilidad
de los cupones de alimentos para los inmigrantes
legales, usted gozó del apoyo de ambos partidos
en el Congreso. Cuando firmó el “Farm
Hill” en el 2002, usted describió la
cláusula mencionada como demostrativa de
compasión, explicándola en términos
que todos entienden: “Quiere decir que pueden
tener una cabeza de familia que ha estado trabajando
duro, viviendo aquí cinco años, formando
parte de la economía, y trabajando legalmente.
Y si esta persona pasa por tiempos difíciles,
nuestro Gobierno debe ayudarlos con cupones de
alimentos”.
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Desde
el 2002, el Departamento de Agricultura de Estados
Unidos (Food and Nutrition Services) ha lanzado
varias iniciativas orientadas a recibir inmigrantes
nuevamente en el Programa de Cupones de Alimentos,
haciendo notar que “la mayor participación
entre inmigrantes nuevos y elegibles es una prioridad
de la Administración de Bush”. Su
liderazgo en este tema es algo que no ha pasado
desapercibido en las comunidades inmigrantes.
Los esfuerzos de su Administración han
hecho una gran diferencia. A pesar que sea más
probable que los inmigrantes pasen más
hambre e inseguridad alimenticia que los demás
grupos en EEUU, su situación está mejorando
en gran parte al apoyo nutricional que más
familias están recibiendo por los cupones
de alimentos.
Si la propuesta de ley que la Cámara está contemplando se convierte
en ley, unos 70.000 inmigrantes legales perderán los cupones de alimentos.
Irónicamente, 70.000 personas es el número aproximado de inmigrantes
legales sirviendo en las Fuerzas Armadas de EEUU, muchos de los cuales arriesgan
sus vidas en el extranjero mientras la Cámara de Representantes considera
estos recortes.
Por favor no deje que nuestro país no cumpla con el deber de honrar al
compromiso de asistencia de nutrición en el “Farm Bill” de
2002. Estamos listos para trabajar con usted y mantener las cláusulas
que usted y su amplia coalición ganó en el año 2002. Dadas
las presiones de tiempo inherentes a las negociaciones del presupuesto, le pedimos
su oposición –inmediata, explicita, y directa-, en contra de los
recortes pendientes de los cupones de alimentos a inmigrantes legales.
Atentamente,
American Civil Liberties Union, American Friends Service Committee, Coalition
for Humane Immigrant Rights of Los Angeles (CHIRLA), Committee for Hispanic Children
and Families, Congreso de Latinos Unidos, League of United Latin American Citizens
(LULAC), Mexican American Legal Defense and Education Fund (MALDEF), Consejo
Nacional de La Raza (NCLR)… siguen firmas.
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