| El voto simbólico de los
mexicanos |
Por: María
Elena Salinas
Los
mexicanos que regresan a su país durante la navidad
no sólo tendrán a sus seres queridos esperándolos
con los brazos abiertos cuando crucen la frontera; también
encontrarán a las autoridades electorales listas
para ayudarles a registrarse para votar. Con una fecha
límite del 15 de enero, miembros del Instituto Federal
Electoral (IFE) tratan desesperadamente de sacar adelante
la iniciativa de tener al mayor número posible de
mexicanos residentes en el exterior votando en la elección
presidencial del próximo año, para evitar
que el plan se convierta en un fracaso total.
Esta será la primera vez en la historia que los ciudadanos
mexicanos que viven fuera del país tendrán
la oportunidad de votar en una elección general y
es el resultado de casi una década de lucha titánica.
No fue hasta junio de este año que la propuesta fue
aprobada finalmente por el congreso mexicano y el registro
de votantes empezó el primero de octubre. Pero la
falta de tiempo y de información, una aparente falta
de interés y un complicado proceso han opacado el
entusiasmo por el programa.
De los 10 millones de mexicanos que se calcula viven en Estados
Unidos, cerca de 4 millones calificarían para votar.
Tradicionalmente entre el uno y el cinco por ciento de los
que viven fuera del país, incluyendo ciudadanos estadounidenses,
votan en elecciones desde el exterior. Para México
eso significa que en la peor de las circunstancias unos 40,000
deberán votar.
Sin embargo, hasta el 5 de diciembre solamente se habían
recibido 3,203 solicitudes de registro, por lo cual el IFE
lanzó una campaña masiva de información
aprovechando el poderoso alcance de la televisión
en español para atraer a más votantes. Semanas
antes se habían instalado puestos de registro de votantes
en varias ciudades fronterizas como Tijuana, Mexicali, Nogales,
Matamoros y Ciudad Juárez, así como en la Ciudad
de México, Guadalajara y Monterrey, para alentar y
ayudar a quienes no se han registrado.
No es sólo la falta de información la que mantiene
alejados a los votantes potenciales; es un proceso complicado
de registro que parece más un camino de obstáculos
que un proceso político.
Antes que nada, el interesado debe tener una credencial de
votante vigente. Para muchos que han vivido varios años
fuera del país, el documento quizás ya ha expirado,
lo han perdido o lo han destruido pensando que ya no era
necesario. Para reemplazarlo se debe viajar a México,
llenar una solicitud y regresar luego a recogerlo. Para los
que no están en este país legalmente eso es
casi imposible a menos que quieran someterse nuevamente al
tortuoso proceso de cruzar la frontera.
Una vez que la persona obtiene su credencial de votante válida,
tiene que registrarse para votar ante una embajada, consulado
o por Internet. La solicitud tiene que ser enviada solamente
por correo certificado hasta México antes del 15 de
enero. Una vez el IFE la haya recibido será procesada
y enviada de regreso al solicitante comenzando el 16 de abril
del próximo año. El voto tendrá que
ser enviado de retorno para el primero de julio.
Todos los votos serán mantenidos en un edificio en
el aeropuerto de Ciudad de México, vigilados por militares,
y serán contados junto con los demás votos
el 2 de julio, día de la elección. Sin embargo,
existen informes de credenciales de votante fraudulentas
circulando en Estados Unidos y Guatemala, lo que podría
poner en duda la transparencia del proceso.
Aún con todos los obstáculos que el proceso
enfrenta, las autoridades electorales ven con optimismo los
hasta ahora tibios resultados. Pilar Álvarez Laso,
portavoz para la promoción del voto de los mexicanos
en el exterior, dice que considerando que solamente han tenido
90 días para poner todo en orden, están satisfechos
con los resultados. Pero Álvarez advierte que no se
debe esperar que el voto en el extranjero influya en el resultado
electoral. "El impacto histórico del voto de
los mexicanos en el extranjero no se limita a la elección
del 2006, es un paso para solidificar la democracia",
explica Álvarez.
Parece ser que después de un esfuerzo masivo para
obtener el derecho al voto de los mexicanos en el exterior,
120 millones de dólares gastados y un complicado proceso,
el esfuerzo puede terminar siendo un simple gesto simbólico,
con escaso o ningún impacto en el proceso electoral
mexicano. Pero para muchos mexicanos se ha dado un paso importante,
incluso si tienen que esperar 6 años más para
hacer una diferencia.
María Elena Salinas es presentadora de "Noticiero
Univision." Visite a www.mariaesalinas.com para hacer
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