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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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En este año a punto de acabar
lleno de malas noticias para los inmigrantes, hay
al menos algo que los grupos a favor de los inmigrantes
pueden contar como una pequeña victoria: la
idea que una barda en la frontera con México
cubriría la frontera entera o al menos gran
parte de la frontera parece haberse desvanecido.
Dentro del paquete legislativo de fondos para una
mayoría de agencias federales que los legisladores
discutieron esta semana incluyen dinero para continuar
con la construcción de una barda en parte
de la frontera, pero sólo para un trocito,
y es incluso menos de lo que se había propuesto
desde el principio. Primero empezaron con la propuesta
de una muralla en al menos 800 millas de la frontera.
Luego fueron 700 millas. Y ahora resulta que será en
menos de 300 millas –si eso-, porque el Secretario
de Seguridad Interior, Michael Chertoff, dijo que
le interesa más una barda “virtual” que
una “real”.
Chertoff impulsa una serie de equipos de alta tecnología
para vigilar la frontera, y no necesariamente una
barda o un muro. Dice que es más eficiente
de esa manera. Pero aparentemente muchos rancheros
(de política conservadora, por cierto) han
estado presionando a la Casa Blanca para que no apoyen
la construcción de un muro porque no quieren
que se les interrumpa el acceso al Río Grande/Río
Bravo o que un muro o barda pase por sus propiedades.
Esto ha desatado toda una furia entre los legisladores
de extrema derecha que impulsaban la construcción
de una barda y ahora dicen que la Casa Blanca los
traicionó. Dicen que harán todo lo
posible para cambiar la legislación, pero
a estas alturas tendrían que esperar hasta
que posiblemente se presente como parte de otra legislación
el año entrante, y se duda mucho que eso vaya
a ocurrir. Entonces, al menos por ahora, la comunidad
migratoria, los chivos expiatorios de la extrema
derecha, pueden cantar victoria.
Otra victoria que la comunidad migratoria puede celebrar
esta semana navideña es la retirada de la
contienda presidencial del congresista republicano
Tom Tancredo, de Colorado, que -como muchos ya saben-
es otro que ha basado su carrera legislativa en tirarle
a los inmigrantes en todo momento. Para él,
la inmigración indocumentada es lo peor que
le pueda haber pasado al país, y por culpa
del inmigrante sin papeles esta nación está como
está, viviendo en terror del latino que cruza
la frontera ilegalmente. Su ira contra el inmigrante
ha sido tal que auspició un anuncio donde
compara la inmigración ilegal con el terrorismo,
diciendo que si el país no resuelve el problema,
desaparecemos en una enorme nube nuclear, un bombazo
a manos del inmigrante que nos quiere matar.
Obviamente
todos sabemos que ninguno de los terroristas de los
atentados del 9/11 era hispano y ninguno entró a
Estados Unidos por la frontera sur. Pero, como estamos
viendo en las elecciones presidenciales –al
menos del lado republicano-, la inmigración
es el tema principal. No Irak, no la salud, no la
crisis hipotecaria, no la educación, no la
economía. Es la inmigración. Y al menos
con la salida de Tancredo tenemos un loco menos en
la conversación esquizofrénica que
hasta ahora ha sido la campaña presidencial.
Y eso hay que celebrarlo.
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