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| Combatir
esa lacra es el desafío de 2006 |
| La
corrupción: el monstruo invencible |
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| Augusto
Pinochet, ex dictador chileno; sus millonarias
cuentas
fueron puestas al descubierto. |
vPor
Jorge Zavaleta
Especial para Washington Hispanic
La corrupción recorre invencible el planeta
y en particular América Latina y Caribe.
Bien decía Sor Juana Inés de la
Cruz de aquél “que peca por la paga” y
del “que paga por pecar”. El tráfico
de drogas y armas, el terrorismo, el lavado de
dinero y la exacción de recursos públicos,
son fuentes de abruptas fortunas y del mayor
empobrecimiento de la Región y de la creciente
emigración al Norte en busca de trabajo.
Conocida como coima, mordida, cometa, soborno,
matraca, serrucho, guiso, guita, la corrupción
tiene en el clientelismo político una
gran puerta de entrada. México ocupa el
más alto grado de clientelismo. Le siguen
Paraguay, Argentina, Bolivia y Panamá,
señala el Latinobarómetro 2005.
Según Transparencia Internacional, Nicaragua,
Haití, Costa Rica y Perú tienen
mayores problemas de corrupción.
Veamos Nicaragua, donde la impunidad es más
fuerte que la justicia. El ex presidente Arnoldo
Alemán –condenado a 20 años
de prisión por enriquecimiento con dineros
públicos-, ha obtenido libertad condicional,
gracias a congresistas de su partido PLC y del
FSLN, liderado por el ex presidente Ortega, quien
también fue liberado por la “piñata
sandinista”. El actual gobierno de Enrique
Bolaños, fruto de esa alianza, sufre una
profunda inestabilidad, a tal punto que ha detenido
todo intento de reforma del Estado.
Haití avanza en su Estrategia por la Integridad,
pero es percibido como uno de los más
corruptos: el puesto 131 entre 133 países.
Costa Rica cuenta con tres ex presidentes en
proceso judicial, acusados de soborno de la transnacional
Alcatel: Rafael Calderón, Miguel Ángel
Rodríguez y José Figueres. El primero
ingresó a la cárcel. El segundo,
investido secretario general de la OEA, antes
de cumplir el primer mes de funciones tuvo que
renunciar al cargo. El paradero de Figueres se
desconoce. En Costa Rica no son pocos los que
creen que fue un error “no lavar los trapos
sucios en casa”, porque el país
ha perdido el crédito internacional del
cual gozaba.
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| Alberto
Fujimori, ex mandatario de Perú, espera
extradición desde Chile. |
En el Perú, la red Fujimori–Montesinos
no ha sufrido mayores castigos. El prófugo
ex presidente, detenido ahora en Santiago, alimenta
una costosa campaña para las elecciones
del 9 de abril próximo, en tanto la justicia
guarda silencio sobre el caso de Dionisio Romero, "el
empresario más poderoso del país",
quien en 1988 derrotó al proyecto estatizador
de la banca del entonces presidente Alan García.
La corrupción también ingresó a
las regiones. Un año después de
que el gobierno central trasladara responsabilidades
a los departamentos, ocho de 25 presidentes regionales
eran investigados por corrupción y uno,
destituido por sobornos y enriquecimiento ilícito.
En Colombia, la corrupción local fue el
foco de las iniciativas. Gobernadores e intendentes
firmaron pactos de transparencia con organizaciones
de la sociedad civil. El éxito del esquema
fue limitado porque los términos del pacto
resultan demasiado generales.
Chile y Uruguay aparecen como los países
menos corruptos. Sin embargo, en Chile, la derecha
pinochetista que se jactaba de un límpido
manejo de las cuentas públicas, ha sufrido
un duro revés cuando EEUU facilitó información
sobre millonarias cuentas bancarias a nombre
del ex dictador y de sus familiares.
En Brasil, el gobierno de Lula pasa por su peor
crisis ante la avalancha de denuncias sobre corrupción
y el correspondiente alejamiento de sus mejores
líderes. Inclusive corre peligro su reelección.
En Venezuela, el gobierno de Chávez se
enfrenta a denuncias sobre malos manejos de fondos
del Plan Bolívar con presuntas falsificaciones
de facturas por montos millonarios.
La corrupción afecta a actores privados
y públicos mientras compiten por su cuota
del mercado de la construcción mundial
que alcanza unos 3.200 trillones de dólares
al año. Sólo en los últimos
15 años, los terremotos han matado más
de 150.000 personas. Pero los terremotos no son
los que matan a la gente, sino los edificios.
Así, en El Salvador y Honduras, los responsables
del manejo de la ayuda a los damnificados del
huracán Mitch siguen libres.
La corrupción tiene espantosas consecuencias
ambientales. El proyecto hidroeléctrico
de Yacyretá en la frontera de Argentina
y Paraguay, construida con el apoyo del Banco
Mundial, está inundando los Esteros del
Iberá. Debido a los excesivos costos,
la electricidad de Yacyretá no resulta
económica y necesita el subsidio del gobierno.
Alrededor de 2.000 millones de dólares
en gastos para el proyecto “no cuentan
con documentación legal”.
Sin perder la esperanza, combatir la lacra es
una cuestión de moral pública y
es el desafío moderno, aunque ya el poeta
español García Lorca, en 1929,
durante su estancia en Nueva York, escribió sobre “La
impúdica exaltación de la moneda”.
*jorgez@telefonica.net.pe.
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