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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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Este fue un año de altas
expectativas y enormes decepciones en el Congreso
federal.
La primera sesión del Congreso comenzó en
2007 con dos primicias de importancia para la comunidad
latina: la congresista Nydia Velázquez, de
Nueva York, se convirtió en la primera latina –y
la primera persona puertorriqueña- en tomar
el mando de un comité congresional al encabezar
el Comité de Pequeñas Empresas de la
Cámara Baja; y Silvestre Reyes, de Texas,
pasó al ser el primer hispano en dirigir el
influyente Comité de Asuntos de Inteligencia,
también en la Cámara Baja.
El tema de mayor decepción tuvo que haber
sido la inmigración. Los demócratas
se postularon en 2006 mayormente bajo la promesa
de que si llegaran a tener mayoría en el Congreso,
ciertamente tomarían el asunto de una reforma
migratoria integral que incluyera pasos hacia la
legalización de muchos de los aproximadamente
12 millones de indocumentados viviendo en el país.
El Senado tomó el tema casi de inmediato,
pero los que apoyaban la medida fueron contínuamente
bloqueados por un grupo de senadores contrarios a
la legislación, quienes se aprovecharon del
hecho de que los demócratas gozan en una mayoría
muy estrecha en el Senado.
Para ser aprobada una legislación en el Senado
normalmente se requieren 60 votos, y el líder
del Senado, Harry Reid, de Nevada, solamente podía
contar con 51 votos, y a veces ni eso. Varias veces
intentó impulsar la medida, pero fracasó en
cada ocasión. Ya entrando al verano, quedó claro
que una reforma migratoria no iba a ocurrir hasta
después de las elecciones de 2008.
Pero por lo menos el Senado lo intentó. Repetidas
veces en la Cámara de Representan-tes sus
líderes declararon que no podrían tomar
el tema si el Senado no lo aprobaba. El fracaso del
Congreso fue un trago amargo para los millones de
personas que anticipaban un ambiente más abierto
al tema en el Congreso con mayoría demócrata,
y el hecho que la Cámara Baja ni siquiera
lo pusiera en la agenda fue algo bastante difícil
de entender. El Congreso, además, fracasó en
aprobar el llamado Dream Act que hubiera dejado que
millones de jóvenes obtuvieran residencia
legal y que los estudiantes indocumentados pagaran
la misma matrícula universitaria que sus contrapartes
en estados de donde se han graduado de la escuela
secundaria. El Congreso incluso fracasó en
otra promesa que hizo en el 2006, el legalizar a
trabajadores en el campo agrícola, el llamado
AgJobs. Fracasaron aun con el apoyo y fuerte cabildeo
de agricultores en una industria que sufre de escasez
de mano de obra.
Los demócratas tampoco pudieron superar tres
vetos del presidente Bush para ampliar el programa
de seguro médico para niños pobres,
conocido como SCHIP por sus siglas en inglés.
El programa ofrece cobertura a niños de familias
pobres que ganan demasiado bajo el Medicaid pero
insuficiente para pagar por un seguro particular.
El Congreso este año fue fuertemente criticado
por no hacer ningún cambio a la política
del presidente Bush en cuanto al tema de la guerra
en Irak, a pesar de que todas las encuestas señalan
que esa política goza de fuerte oposición
en el país, incluyendo entre votantes latinos.
Legisladores demócratas fueron bloqueados
varias veces cuando intentaron aprobar medidas que
incluyeran un plan de salida o una fecha de retirada
de tropas.
Los congresistas, no obstante, lograron aprobar la
primera alza en el salario mínimo registrada
en diez años, pero algunos dañaron
ese logro al anunciar en una conferencia de prensa
que con el dinero “extra” ahora podrían
dejar ese segundo o tercer trabajo, o incluso comprar “popcorn” en
el cine, como si un alza de 70 centavos iba a resolver
algo.
Analistas califican esta sesión legislativa
bajo mayoría demócrata como contradictoria:
de algunos logros y grandes decepciones, mientras
que líderes congresionales argumentan que
mayores cambios sólo ocurrirían con
la elección de más demócratas
en 2008, al menos lo suficiente para frenar a lo
que dicen es una política de bloqueo por parte
de los republicanos. Los republicanos naturalmente
no están de acuerdo, y dicen que son ellos
los que le dan la importancia debida a los asuntos
de mayor interés para la comunidad latina
y para los demás residentes del país.
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