| Un viaje
sin retorno para fiestas decembrinas |
Por: María
Elena Salinas
Como de costumbre durante
esta época del año, se espera que más
de un millón de inmigrantes mexicanos que radican
en Estados Unidos crucen la frontera para pasar la temporada
navideña con sus seres queridos. Pero esta vez se
añade un nuevo elemento a su viaje, que muchos de
ellos podrían estar haciendo un viaje de una sóla
vía, de regreso a casa.
Los inmigrantes mexicanos están enfrentando cada vez
mayores dificultades para vivir en Estados Unidos. Esta tierra
de oportunidades que alguna vez acogió la ética
de su trabajo y sus extraordinarias habilidades, se ha convertido
para algunos en una tierra de rechazo, persecución
y humillaciones. Un país que apreció y se aprovechó de
su fuerza laboral, ahora les dice a los inmigrantes que ya
no son bienvenidos.
Para muchos, emigrar a este país representa una oportunidad única
en sus vidas de trabajar y mejorar la calidad de vida de
sus familias. Algunos han echado raíces aquí.
Muchos se han casado, han tenido hijos, han llegado a ser
una parte esencial de sus comunidades y parroquias. Otros,
sin embargo, han planeado apenas ahorrar dinero suficiente
para regresar a casa y construir un mejor futuro. Para estos últimos,
quizás ese momento de regresar ha llegado.
No existen cifras exactas, pero las historias abundan de
inmigrantes que han decidido no regresar a Estados Unidos
después de pasar sus vacaciones al sur de la frontera.
Y es que aquí las cosas ya no son iguales. Los crímenes
por odio se han incrementado. La discriminación y
los ataques por origen racial están en aumento a consecuencia
del ambiente hostil hacia los inmigrantes indocumentados.
Las redadas contra inmigrantes y los arrestos colaterales
mantienen a la gente viviendo atemorizada. Muchos padres
incluso tienen temor de llevar a sus niños a la escuela
por no saber si van a terminar arrestados y separados de
sus familias, aunque los niños sean ciudadanos estadounidenses.
Para los que regresan, bien sea como consecuencia de la deportación
o por repatriación voluntaria, el gobierno mexicano
se prepara para recibirlos y darles la bienvenida a casa.
El 18 de diciembre, el presidente mexicano Felipe Calderón
fue hasta la ciudad fronteriza de Tijuana, el puerto de entrada
más ocupado en la frontera entre México y Estados
Unidos, para saludar a sus paisanos.
Fue un gesto simbólico que coincidió con la
celebración del "Día Internacional del
Migrante" declarado como tal en el año 2000 por
Naciones Unidas. En ese mismo día, diez años
antes, la ONU adoptó la Convención Internacional
para la Protección de los Derechos de todos los Trabajadores
Migrantes y Miembros de sus Familias. El documento es un
recordatorio de que todos los seres humanos nacen libres
y deben ser tratados por igual y con dignidad, sin importar
su raza, color de piel o nacionalidad.
Calderón, quien ha sido muy critico de lo que ha llamado
el enfoque antimexicano en las campañas políticas
estadounidenses, salió una vez más en defensa
de sus compatriotas. Negó que los trabajadores mexicanos
representen un problema social, económico o aun de
seguridad para Estados Unidos. "Se equivocan quienes
por ignorancia, por mala fe, por interés político
o económico, buscan presentar a los migrantes mexicanos
o incluso a los mexicanos en general, como enemigos de Estados
Unidos", dijo.
Agregó que los trabajadores mexicanos benefician actualmente
la economía de Estados Unidos generando ingresos anuales
por unos $30 mil millones, Calderón advirtió que
el trato enfermizo a los inmigrantes mexicanos no sólo
genera tensiones innecesarias en las relaciones bilaterales,
sino que también "debilita el desarrollo de América
del Norte en su conjunto".
El presidente mexicano aprovechó su viaje a la frontera
para anunciar la implementación de un nuevo programa
del gobierno. La Repatriación Humana proporcionará alimento,
refugio, ayuda médica y trabajo temporal para los
que son deportados cada año. El programa comenzará oficialmente
en 2009 pero se establecerá como programa piloto en
2008.
Después de uno de los años más hostiles
contra los inmigrantes que viven en Estados Unidos, el ser
recibido con los brazos abiertos en su regreso a casa, le
estará dando un nuevo significado a la Feliz Navidad.
(c) 2007 by Maria Elena Salinas
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