Por:
Diego Cevallos / IPS
Un puñado de narcotraficantes en México,
al viejo estilo, ostentan riqueza, son desafiantes
y se baten a sangre y fuego para ganarse mercados;
mientras otros se mueven discretos, tienen estudios
universitarios y viven en zonas de clase media.
Ambos tienen poder, pero los segundos imponen la
moda.
Ricardo García, el principal mayorista de
droga de ese país, es uno de esos educados
jefes del narcotráfico que trabajaba con
bajo perfil hasta que fue detenido, según
informó el 21 de noviembre el Procurador
General, Daniel Cabeza de Vaca. Conocido como "el
Doctor", García vivía en la
capital como una persona más de clase media
alta, al parecer no tenía protección
de guardaespaldas y se esforzaba por pasar desapercibido.
Sin embargo, las autoridades aseguran que era el
operador principal del llamado "Cártel
de Juárez" y que comercializaba unas
cinco toneladas de cocaína al mes.
García mueve unos 600 millones de dólares
al año y parte de ese dinero llega por diversas
vías a sus "socios" en Colombia,
donde se fabrica la gran mayoría de cocaína
que se distribuye en Estados Unidos, el principal
consumidor de drogas en el mundo.
Según las investigaciones, la droga circula
en barcos de gran calado que parten de Colombia
hacia las islas Galápagos, frente a las
costas de Ecuador, en el océano Pacífico,
y desde allí hacia México y Estados
Unidos. También tienen rutas por el mar
Caribe. Parte del dinero obtenido por las ventas
y parte de la droga hacen escala o se quedan en
Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras,
Nicaragua y Venezuela. En García, "vemos
un nuevo perfil del narcotraficante. Una persona
preparada, profesional (con estudios universitarios),
que se mueve libremente en nuestro territorio nacional,
en nuestras ciudades, que vive en zonas de clase
media alta y alta, que no se mueve con coches ostentosos
(...) y que tiene una formación con cultura
de tipo empresarial", explicó Cabeza
de Vaca.
Las evidencias y los estudios de algunos expertos
indican desde hace más de dos años
que en la mayoría de los países de
América Latina el perfil del jefe de narcotráfico
cambió de violento y ostentoso a otro, cauto
y empresarial. Sin embargo, son los violentos,
en su mayoría provenientes de zonas rurales
y campesinas, los que aún ocupan los titulares
de los medios de comunicación la mayoría
de las veces. Aunque estos narcotraficantes de
estilo tradicional estarían perdiendo terreno,
atraen la atención por sus vínculos
constantes con asesinatos y otros crímenes,
su afán por desafiar a las autoridades y
hasta en dejar huellas comprando lujosas casas,
automóviles y asistiendo a fiestas donde
son fotografiados, dijo Raquel Paredes, de la Universidad
Nacional Autónoma de México (Unam).
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Pero
García y su red, que incluía a
contadores y a diferentes operadores, eran distintos.
Cabeza de Vaca señaló que la actuación "de
tipo empresarial" del narcotraficante lo
llevó "a tomar el liderazgo completo
del Cártel de Juárez y sobre todo
a ser uno de los más importantes, quizás
el más importante mayorista de la droga
en nuestro país".
El Cártel de Juárez fue manejado hasta 1997 por Amado Carrillo,
el llamado "Señor de los Cielos", quien murió en julio
de ese año tras someterse a una cirugía plástica. Aunque
su muerte minó la importancia del grupo, en poco tiempo y de la mano de
sus familiares y de García, volvió a posicionarse como uno de los
más fuertes de América Latina. El
de Juárez es quizá hoy el más
importante cártel mexicano de la actualidad
y lo es "precisamente por actuar con más
cautela y con perfil empresarial", sostuvo
Paredes, una experta en temas de seguridad. García
no se puede comparar con los grandes personajes
desafiantes y muchas veces vanidosos que manejaron
el tráfico de drogas hasta los años
90 en México y otros países.
Todos aquellos grandes "capos" mexicanos están presos o muertos.
El "señor de los cielos" falleció, Benjamín Arellano
fue detenido en 2002 y permanece en prisión, Juan García Abrego
fue extraditado a Estados Unidos y condenado allí en 1996 y Osiel Cárdenas
cumple prisión en México desde 2003. Héctor Palma fue detenido
en 1995 y continúa preso, mientras Rafael Caro Quintero purga desde 1992
casi 100 años de penitenciaría. Algo similar sucede en otros países.
En la historia quedaron personajes como el boliviano Roberto Suárez Gómez,
quien en los años ‘80 ofreció pagar la deuda pública
de su país, o el colombiano Pablo Escobar, muerto en 1993. Uno de los
pocos de aquella vieja escuela que se mantiene vigente es el mexicano Joaquín
el "Chapo" Guzmán, quien fue uno de los jefes del narcotráfico
de los años ‘90. Detenido en 1993, siete años después
se fugó de una prisión de alta seguridad para regresar a su negocio.
La mayor parte de la cocaína que se consume en Estados Unidos ingresa
desde México, donde además del Cártel de Juárez operan
los de Sinaloa, de Tijuana y del Golfo. Son esos tres últimos los más
violentos y ostentosos y es contra ellos que el gobierno de Vicente Fox ha dado
una guerra sin cuartel. Unas 300 personas, entre ellas varios jefes de la policía,
fueron ejecutadas en México en lo que va del año en acciones vinculadas
al narcotráfico. Las autoridades explican que la ola de violencia es parte
de la lucha interna que libran las diferentes bandas por mantener el control
de rutas y mercados para la droga.
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