| Estimulación
es la palabra clave |
| Afecto,
una necesidad del bebe |
|
|
| Un niño
con sus necesidades afectivas cubiertas podrá relacionarse
más sanamente con los demás
cuando crezca. |
Por Felipe Lagos Rojas
Washington Hispanic
Hace un tiempo,
se publicaron muchas noticias sobre los beneficios
que tienen en los bebés el escuchar música
de Mozart.
Incluso, se recomendó (y
aún se
aconseja) hacerlos escuchar esta música
dentro de la panza de la madre, cosa de estimularlos
desde que se están formando en el útero.
Y es que estimulación
es la palabra clave si quiere que su hijo pueda,
en el futuro, ocupar
todas sus facultades intelectuales y emocionales.
Sobre la importancia
de una correcta estimulación
emocional, un nuevo estudio realizado por
la Universidad de California, acentúa
la trascendencia que tiene en los bebés
el estimularlos, ya no sólo con música,
sino con cariño.
El estudio
Durante los primeros dos años de vida, el hemisferio derecho del cerebro,
cuyas funciones se desarrollan gracias a la parte emocional del individuo, crece
físicamente en forma importante.
Pues bien, el estudio,
dirigido por el profesor asociado de la Escuela
de Medicina de
la UCLA, Allan Schore, ha demostrado
que el afecto y el
apego
del niño
con sus padres, durante los primeros años de vida, no sólo
afecta el estado psicológico del niño, sino que juega
un importante rol en el desarrollo físico de su cerebro.
Para el doctor Schore,
el llamado primer aprendizaje es fundamental,
porque aquí es
cuando se desarrolla físicamente el hemisferio derecho del
cerebro. Este es el momento cuando el bebé aprende a diferenciar
las distintas expresiones de su madre.
Así, el niño
poco a poco va reconociendo las distintas emociones.
A distinguir entre un “no” dicho entre risas a una
negación
expresada con molestia. Lo mismo entre un contacto físico
afectuoso y otro brusco o descariñado.
Todas estas herramientas
facilitan la comprensión de la comunicación
no verbal, fundamental para entender no sólo las emociones
de los demás,
sino también las propias.
El doctor Schore establece
en su estudio que, si lo anterior no se consigue,
el
cerebro del niño no podrá comunicarse
emocionalmente con otros. Por lo tanto,
sufrirá de conflictos afectivos
intensos y frecuentes. Tendrá una
autoestima frágil y le costará adaptarse a las
demandas de su entorno.
Al contrario, el estudio
demostró que, cuando una madre trata
a su hijo con afecto y preocupada de sus necesidades — que
duerma bien, que se alimente correctamente,
con una higiene decente y que crezca en un
ambiente tranquilo—,
ese menor contará con las condiciones para un óptimo
desarrollo cerebral.
“
En estas condiciones, las conexiones cerebrales del hemisferio derecho crecen
y se fortalecen, lo que hace aumentar la capacidad de recuperación del
cerebro luego de eventos traumáticos. Gracias a esto el niño, al
crecer, será capaz de resistir el estrés y las tensiones, además
de ser empático con los demás”, explica Allan Schore.
Aún más,
señala el neurocientista, un cerebro
con las neuronas bien conectadas no sólo
es capaz de entender lo que le ocurre a los
demás,
sino también lo que le pasa a sí mismo
a través de poderosas
introspecciones. Con ello, puede magnificar las experiencias
y emociones positivas, al mismo tiempo de reducir el
impacto de las negativas. Según el científico,
un apego inseguro, inexistente o disfuncional
en el primer año de vida es un riesgo de enfermedades
siquiátricas
futuras, tales como la depresión, angustia o la
agresividad.
Otros riesgos
En un aspecto más neurobiológico, la Universidad de Madison acaba
de publicar un estudio en el cual alerta sobre los problemas que la falta de
abrazos puede ocasionar en los niños.
En otras palabras, la
carencia de cariño puede dificultar
el correcto funcionamiento biológico,
lo que traería consecuencias en la habilidad
del niño de formar lazos sociales, según
dijo el profesor de la Universidad de Wisconsin,
Seth Pollack.
El estudio consistió en
ver las consecuencias que tuvo en ciertos niños
su experiencia en orfanatos de Europa del Este,
una vez ya integrados en hogares normales,
donde fueron tratados con cariño y amor.
Los científicos
descubrieron que la carencia en los niveles
de oxytocina y arginina vasopresina, dos hormonas
que juegan un papel importante en la capacidad
de formar lazos sociales, persistían tiempo
después de dejar el
orfanato.
Así, el investigador comparó a adolescentes que habían pasado
cerca de 16 meses en orfanatos de Europa del Este —siendo adoptados luego
por familias en Wisconsin—; con niños que habían vivido siempre
en hogares normales.
La carencia en el nivel
de las hormonas involucradas fue bastante menor
en los jóvenes que venían del
orfanato, comparadas con las de los otros niños.
Como la hormona parece
ser crítica en el reconocimiento de
gente familiar, los investigadores piensan
que puede afectar el desarrollo de lazos sociales,
lo que trajo como conclusión que la
privación social inhibiría
el desarrollo normal del sistema que produce
estas hormonas.
El doctor Pollack señaló que
este descubrimiento demuestra que la inexistencia
de cariño en los niños afecta
su neurobiología.
Ahora, afirmó que
esta investigación, si bien puede ayudar
a comprender el porqué los niños
que reciben un cariño pobre cuando son
bebés les cuesta formar lazos
sociales normales, de todas formas no
puede considerarse como un daño
permanente.
“
Es extremadamente importante que las personas no piensen que estos niños
son en alguna forma discapacitados.
Aquí hay una ventana para entender
las bases biológicas de lo que ocurre”, concluyó el doctor
Pollack.
Por ello, no espere un segundo más y entregue todo el amor que pueda a
su bebé.
| Muchos
adultos mayores no cuentan con una red social |
| Para
los ancianos, más no es mejor |
|
|
| Para los
abuelitos, las amistades cuentan más
que las relaciones familiares a la hora de
predecir la salud mental. |
Redacción
Washington Hispanic
Al momento en que las personas
se acercan al otoño de sus vidas, cada vez
se vuelve más importante la red social que
los rodea.
Sin embargo, un estudio
hecho por la Universidad de Michigan demostró que
el 60 % de los mayores de 60 años sienten
alguna forma de soledad. Es decir, su red social
no alcanza
a satisfacer sus necesidades de interacción
humana.
Catherine Fiori, especialista
en Psicología
del Desarrollo y quien presentó el estudio,
señaló que el círculo
social de los adultos mayores se reduce por
la muerte
del cónyuge o amistades, los cambios
de su rol en la sociedad —como la jubilación—,
y por acciones intencionales de éstos
al incluir sólo gente cercana a su grupo
de personas que los rodean.
Así, el número
de individuos cercanos que están dentro
de la red social de los adultos mayores varió entre
cero y 41 personas, con una media de 9,5.
Ahora, la clave de ésto
es que la soledad no se mide en cuanto al número
de personas dentro de la red social de alguien,
sino de acuerdo
a cómo se percibe esa amistad.
Alrededor de un 22% de
los encuestados se sentían
emocionalmente solos, marginados o carentes
de toda compañía.
Cerca de un 16% se sentían
socialmente solos, al no tener alguien con
quien hablar o en quien
apoyarse, además de no tener
un sentido de pertenencia a ningún
grupo.
Otro 19% se sentían
aislados, aquejados de soledad social y emocional.
Por otra parte,
un 43 % señaló no sentir
ningún
tipo de soledad.
Los investigadores llegaron
a la conclusión
que el tamaño de la red
social de los ancianos no guarda
relación con la salud mental
y el bienestar subjetivo de ellos.
Es decir, había
un gran número de
adultos mayores que tenían
una red social extensa, pero
padecían una mayor soledad
emocional.
Es decir, los abuelitos
que se sentían solos
en un mar de gente, padecían
más
depresión y estaban
menos satisfechos con sus vidas
que otras personas solitarias,
pero con
una red social más pequeña.
Además, el estudio
arrojó que para
los abuelitos, las amistades
contaban más
que las relaciones familiares
a la hora de predecir una buena salud mental.
Incluso, luego de aislar
variables como salud, ingresos
y edad,
las personas cuyos contactos
sociales se limitaban a
los miembros de la familia, tenían
una mayor posibilidad de
padecer síntomas
de depresión.
| Largas
esperas para los pacientes sólo para
ser examinados superficialmente |
| Una
alternativa saludable |
|
|
| Las instalaciones
están equipadas con la última
tecnología, incluídos laboratorios
básicos para exámenes y sistemas
de rayos X. |
Por Dr. Bao Nguyen(*)
Con el rápido
crecimiento de la población, especialmente
en Fairfax, Loudoun y el norte de Virginia, muchas
salas de emergencia (ER) locales están
siendo sobrepasadas en su capacidad.
Esto ha traído
como consecuencia largas esperas para los pacientes
sólo para ser
examinados superficialmente por los médicos
de estos establecimientos asistenciales.
Este inconveniente ha
dado paso al crecimiento de los Centros de
Cuidados Urgentes (CCU),
la que es una especialidad relativamente
nueva.
Sus instalaciones generalmente
están emplazadas
en dependencias independientes y se dedican
a tratar enfermedades agudas o heridas que
no son
una amenaza para la vida de las personas,
además
de no requerir hospitalización.
Los CCU usualmente están compuestos por
médicos certificados que han sido objeto
de extensos entrenamientos, siendo experimentados
en el manejo de enfermedades médicas agudas.
Los médicos y
enfermeras en estos centros trabajan en equipo
con el objetivo de mejorar
la condición de salud de las personas
que necesitan de su cuidado médico.
El rango de edad de quienes
pueden ser tratados en estas instituciones
médicas van desde
niños hasta personas de edad
avanzada. Es decir, a toda la familia.
Incluso, las instalaciones
están equipadas
con la última tecnología,
incluídos
laboratorios básicos para
exámenes
y sistemas de rayos X.
Lo bueno de los cuidados
urgentes es que son convenientes y con precios
cómodos.
Además, son especialmente útiles
para evitar las largas colas
en las urgencias de los centros hospitalarios
tradicionales, las
que además suelen ser
muy costosas, considerando el
gran número de hispanos
que no poseen seguro médico.
De hecho, una gran cantidad
de personas que van a las urgencias
de los hospitales
pueden
ser
tratados en los ciudados urgentes,
los cuales pueden proveer el
mismo tipo de
examinación,
diagnóstico y tratamiento
que un hospital tradicional,
pero con el agregado de mayores
ahorros de dinero y tiempo.
De todas formas, si una
persona se encuentra grave de salud,
los cuidados
urgentes
se encargan de transportarlas
al hospital para evitar mayores
riesgos.
Generalmente, los pacientes
de cuidados urgentes son
vistos en orden de llegada,
excepto por
aquellos que llegan en
condiciones más o menos
críticas.
Por otra parte, estos
centros ven pacientes sin la
necesidad de realizar
citas.
Esto a veces causa cierta
congestión en
las salas de espera.
Sin embargo, los trabajadores
de la salud en los
CCU saben que el tiempo
de sus pacientes es
valioso y trabajan
duro para
atenderlos a la brevedad.
Por último, un
completo registro de su visita puede ser enviado
a su proveedor de salud,
cosa de facilitar
el seguimiento de su condición.
(*)Médico familiar
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