| Candidatos
republicanos
en un foro en español |
Por: María
Elena Salinas
Todos ellos quieren que
el inglés sea el idioma oficial de Estados Unidos,
pero estarán participando en un foro que será transmitido
en español. No, no se trata de otro cambio de postura
de políticos prominentes, sino mas bien el reconocimiento
por parte de los aspirantes republicanos a la presidencia
de que a los latinos, el grupo de más rápido
crecimiento del electorado, se les puede llegar mejor en
español.
Después de haber sido aplazado durante casi dos meses
debido a conflictos de “agenda”, el tan anticipado
Foro Republicano finalmente está programado para salir
al aire el próximo domingo 9 de diciembre. Al igual
que el Foro Demócrata en septiembre pasado, se llevará a
cabo en la Universidad de Miami y será transmitido
por Univisión. Y se espera que éste también
haga historia.
El único candidato que no participará será el
congresista de Colorado, Tom Tancredo. Su excusa oficial
sigue siendo la de un conflicto de agenda, aunque su postura
sobre el uso del idioma español no es ningún
secreto.
Por fortuna, los demás candidatos pudieron hallar
tiempo en su tan apretada agenda para dirigirse al electorado
hispano. Su ausencia en varios debates, foros y otras reuniones
públicas convocadas por organizaciones minoritarias
les ha costado un bombardeo de críticas por quienes
lo perciben como un rechazo a los votantes minoritarios.
Los casos más notables fueron el debate de la cadena
PBS en Baltimore, moderado por el comentarista afro-americano
Tavis Smiley, al que los principales candidatos republicanos
no asistieron. Y su negativa de aceptar la invitación
a las conferencias anuales de la Asociación Nacional
de Funcionarios Latinoamericanos Electos, en Orlando, Florida,
y a la reunión del Consejo Nacional de la Raza, en
Miami, a pesar de que se trata de dos de las organizaciones
hispanas más importantes del país.
Los politólogos atribuyeron la falta de participación
republicana en los dos últimos eventos y en la primera
convocatoria al foro de Univisión a los temores de
las campañas de tener que enfrentarse al polarizante
debate migratorio.
Y es que la inmigración se ha convertido en un tema
central de la campaña presidencial tanto para republicanos
como para demócratas. Y en esta época en que
las campañas políticas son sujeto de un minucioso
escrutinio, cada palabra de los candidatos tiene un peso
mayor.
El desafío para los republicanos será explicar
su postura a los votantes latinos que apoyan una amplia reforma
migratoria sin ahuyentar a sus simpatizantes que prefieren
su enfoque de línea dura.
Aparte de inmigración los aspirantes republicanos
a la presidencia tendrán la oportunidad durante el
foro para hablar de una variedad de temas que afectan e interesan
a la comunidad hispana. Entre otros, la educación
y el proporcionalmente alto porcentaje de deserción
escolar entre los hispanos, el cuidado médico y la
falta de seguro para una tercera parte de la población
latina, las relaciones de Estados Unidos con Latinoamérica
y la propagación de gobiernos izquierdistas en la
región. Y como a todos los estadounidenses, a los
votantes latinos también les preocupa el terrorismo
y la guerra en Irak.
Aunque los votantes latinos han apoyado tradicionalmente
a los demócratas, la elección presidencial
de 2004 demostró que a los latinos se les puede romancear.
El presidente George Bush obtuvo el 44 por ciento del voto
latino, más que cualquier otro candidato presidencial
republicano en la historia.
En la elección intermedia de 2006 los republicanos
perdieron terreno y obtuvieron tan sólo un 30 por
ciento, y sondeos recientes muestran que los votantes hispanos
se inclinan notablemente hacia los demócratas para
2008. Pero el voto hispano no es homogéneo y ninguno
de los partidos lo puede ignorar.
El potencial es inmenso. Las proyecciones para 2008 muestran
que habrá 17 millones de hispanos aptos para votar.
Con las campañas masivas para registro de votantes
y millones de inmigrantes solicitando la ciudadanía
estadounidense, esa cifra puede incrementarse dramáticamente.
Los ciudadanos naturalizados en particular, quienes no están
comprometidos con ningún partido, pueden irse en cualquier
dirección.
Con menos de un año para la elección presidencial,
los republicanos tienen una lucha cuesta arriba para ganarse
el apoyo y el corazón de los votantes latinos. El
9 de diciembre será un buen momento para avanzar.
(*) Conéctese a www.mariaesalinas.com.
(c) 2007 by Maria Elena Salinas
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