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Las
recientes designaciones de dos líderes hispanos
para desempeñar altos cargos políticos
encontraron eco positivo en nuestra comunidad.
Uno de ellos es Silvestre Reyes, legislador de
vasta trayectoria, quien desde enero próximo
asumirá la presidencia de la Comisión
de Inteligencia de la Cámara de Representantes.
Un puesto, sin duda alguna, de mucha responsabilidad,
considerando los delicados temas que se debatirán
en su seno, entre los cuales destacan nítidamente
la guerra en Irak y la seguridad interna.
Reyes tiene amplio conocimiento acerca de la Patrulla
Fronteriza, de la cual formó parte durante
más de 26 años, por lo que su designación
servirá para demostrar sus “credenciales
impecables”, como señalara la futura
presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi.
La otra designación, sorpresiva pero muy
aplaudida, es la del gobernador demócrata
de Nuevo México, Bill Richardson, como enviado
especial del secretario general de
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la
Organización de los Estados Americanos (OEA),
José Miguel Insulza. Como tal, Richardson –hijo
de madre mexicana-, se encargará de fomentar
el diálogo entre Estados Unidos y América
Latina. Además, el flamante enviado especial
tendrá la misión de impulsar el tema
migratorio, a través del diálogo
directo entre sus principales protagonistas.
Otra de sus grandes metas será buscar las bisagras necesarias para presionar
por una reforma migratoria amplia, mediante la cual se regularice la situación
de millones de indocumentados que viven en las sombras, tema en el que Richardson
debe jugar un papel fundamental y en el que ya reiteró su apoyo.
Estos dos líderes recibieron de inmediato el respaldo de las organizaciones
comunitarias del país. Al igual que ellas, Washington Hispanic espera
que Reyes y Richardson se pongan a la altura de su responsabilidad. |