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La
prensa mundial está de luto. En un accidente
de avión que ocurrió el martes
6 en Irán, murieron más de un centenar
de personas, de las cuales 68 eran periodistas
y fotógrafos que viajaban a cubrir información
sobre ejercicios militares del país islámico.
El incidente puso de manifiesto las condiciones
precarias en que los periodistas trabajan en los
países del tercer mundo. Pero, sobre todo,
demostró la importancia de una prensa libre
e independiente en cualquier parte del globo.
En los meses previos a la tragedia, desde varios
sectores de la prensa iraní se criticó la
falta de seguridad en el transporte aéreo
de ese país.
El episodio demuestra, la función de guardián
de la sociedad y la importancia que tiene una prensa
libre para exponer los problemas y errores del
gobierno de turno.
No es novedad que el periodismo es una profesión
de riesgo cuando se intenta practicar de forma
adecuada y ética, sobre todo frente a regímenes
autoritarios.
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En
estos momentos de dolor es importante entender
que cuando muere un periodista no sólo se
pierde una vida humana, sino la herramienta que
las sociedades tienen para conocer el detalle de
los actos de su gobierno, sean éstos adecuados
o equivocados.
Nuestra solidaridad con las familias de las víctimas, periodistas o no,
que en estos momentos están llorando la muerte de sus seres queridos.
En medio de la congoja es oportuno tomar nota que más de la mitad de estos
seres humanos practicaban una de las profesiones más riesgosas del mundo,
y hoy son víctimas de una verdad que ellos y sus colegas habían
denunciado previamente. |