Por:
Ricardo Ballón
La llamada guerra del agua, producida por una factura
elevada, ha sido el detonante para que la empobrecida
población boliviana cambie el escenario
socio-político de esta nación, de
ahí a la fecha se han dado varias guerras:
por la tierra y el territorio, por la nacionalización
de los recursos naturales, varios presidentes han
sido derrocados. En esta lógica se llevarán
las nuevas elecciones, bajo una presidencia interina,
presiones internacionales, intereses mercantiles
y una peligrosa polarización interna.
Tres personajes han quedado en carrera, Evo Morales,
Jorge Quiroga y Samuel Doria Medina.
Entre los tres, Doria Medina está último
en la carrera electoral. Llamado por sus publicistas
rey del cemento y de la hamburguesa (propietario
de fábricas de cemento y de Burger King)
es un hombre de discurso autosuficiente. No habla:
instruye, como el gerente a sus empleados, sobre
lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer.
Alto, rubio y barbado, parece un griego en imagen
con pensamiento de mercader oriental. Ex ministro
de Jaime Paz Zamora (1989-1993), fue autor del
cierre del Banco del Estado, donde su empresa la
Sociedad Boliviana de Cemento (SOBOCE) era deudora.
Relacionado con el multimillonario George Soros
a través de su candidato a vicepresidente,
Dabduv, un inmigrante del medio oriente interesado
en la división de Bolivia para la libre
explotación del gas y sus beneficios. Su
abogado y asesor Oscar Bonifaz Gutiérrez,
es gerente del proyecto San Cristóbal (explotación
de plata), donde el principal accionista es el
multimillonario mencionado.
Jorge “Tuto” Quiroga, educado en Texas
(EE.UU.), fue viceministro, ministro y vicepresidente.
A la muerte del ex dictador Hugo Banzer, lo sucedió en
la presidencia. Ingeniero de poco ingenio y mal
talante, tiene una imagen mas bien deportiva, trota
en las mañanas tanto en Chevy Chase, barrio
residencial de Maryland, en EEUU, como en Calacoto,
barrio de la clase alta boliviana en La Paz. Como
ex-presidente, coadyuvó en la venta de las
refinerías de petróleo a precios
negativos para el país, se opuso a la reversión
de las empresas estratégicas del Estado
y protegió la confidencialidad de esas medidas.
Está acompañado por María
René Duchen, una joven periodista presentadora
de noticias, de linda imagen, que apoya sus ideas
en su cálido timbre de voz.
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Evo
Morales Ayma, caudillo joven, de origen aymará,
con escasos estudios y formado en las luchas
sindicales mineras, terminó en el trópico
boliviano, en la zona cocalera del Chapare, destino
de muchos mineros despedidos por la privatización
de la minería, durante el régimen
de Gonzalo Sánchez. Estigmatizado como
radical, sus armas aún son las piedras,
los bloqueos y las marchas, obedece a las premisas
de la defensa de los recursos naturales, pero
se impresiona rápidamente con la firmeza
del hombre blanco, cede ante las presiones amables
de éste; le sucedió con el ex presidente
Carlos Mesa, con el presidente argentino Carlos
Kirshner. Ahora, los intereses brasileros por
el gas a través de la empresa PETROBRAS,
motivan que el presidente Lula da Silva lo halague.
Está estigmatizado por el gobierno estadounidense
como narcoterrorista. Su imagen es de un “cholo” altiplánico
que asusta a los blancos nacionales e internacionales.
Su acompañante, un intelectual de izquierda,
García Linera, alcanzó notoriedad
por la prisión política, es quien
juega con el discurso de confrontación
con los adversarios de Evo. Con la imagen, solo
la imagen, parecida a Menotti, pretende patear
el tablero del ajedrez político pese a
que aún se tropieza en sus grandes zapatos.
La extrema pobreza y el desempleo, el saqueo de Bolivia, la explotación
irracional de sus recursos naturales, la corrupción institucionalizada,
la mala distribución de la tierra, la necesidad de protección del
agua como recurso natural, la protección al medio ambiente, la erradicación
del racismo y el clasismo, la descentralización del poder no solamente
en lo territorial sino también en lo social, la participación equitativa
y generalizada de la ciudadanía en las decisiones y beneficios. La implementación
de una política internacional prudente, que vele por los recursos naturales,
la mediterraneidad, la gobernabilidad, la estabilidad y la confianza son temas
que debe enfrentar el futuro presidente.
Sin embargo, la posibilidad de que ninguno alcance el 50 por ciento más
uno de los votos requeridos, es un anuncio de nuevos conflictos, primero en el
congreso y luego en las calles. Los temas de los recursos naturales (el gas natural)
y el saneamiento de tierras, son los motivos de la polarización e intransigencia,
donde no solo se enfrentan intereses políticos, sino también económicos
e internacionales. La mano invisible del mercado va tejiendo su red para una
historia repetida.
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