| Sin novedad la propuesta
Bush sobre inmigración |
Por: María
Elena Salinas
EMe
senté atentamente a escuchar el discurso del Presidente
George W. Bush. Estaba ansiosa por conocer su nueva propuesta
migratoria. Si lee mis columnas con frecuencia se habrá dado
cuenta que la inmigración es uno de los temas que
más me apasionan. Así es que pensé que
si el presidente hacía un viaje especial a la frontera
en lugar de irse a la Casa Blanca después de varios
días de estar de vacaciones en su rancho de Crawford,
Texas, es porque el anuncio sería algo muy importante.
Cuál sería mi sorpresa cuando me di cuenta
que no hubo ningún anuncio. Repasé los datos
una y otra vez. Leí discursos anteriores del presidente
y otros miembros de su administración sobre el tema
de inmigración, hasta busqué en mis propias
columnas. Pero no logré encontrar nada sustancialmente
distinto a lo que ya se ha dicho.
La nueva propuesta migratoria de Bush no tiene nada nuevo.
El plan de tres partes para resguardar la frontera y reformar
las leyes de inmigración ya había sido detallado
por el Secretario de Seguridad Interna, Michael Chertoff,
durante las audiencias del comité judicial del Senado
el 18 de Octubre.
El programa de repatriación de inmigrantes mexicanos
ya ha sido implementado. La intención de eliminar
la política de capturar a inmigrantes no mexicanos
y dejarlos libres ya se había dado a conocer. Durante
los últimos dos años el Presidente Bush ha
estado diciendo que desea trabajar con el Congreso para reformar
las leyes, y el incremento en el presupuesto para seguridad
en la frontera ya se había aprobado.
Lo que si cambió es la forma en que Bush presentó sus
argumentos. La retórica del presidente se está agudizando.
Cuando habló de su propuesta migratoria en enero del
2004 durante la Cumbre de las Américas en Monterrey,
México, Bush afirmó que “muchos trabajadores
indocumentados han tenido que caminar milla tras milla en
medio del sofocante calor del día o el frío
de la noche. Algunos han arriesgado sus vidas” para
entrar al país.
“
Trabajadores que sólo quieren ganarse la vida terminan
viviendo en las sombras de la vida estadounidense... en ocasiones
son victimas de abuso y explotación,” agregó Bush.
Pero el 28 de noviembre en Arizona, al norte de la frontera,
habló un Bush diferente. No mostró la misma
compasión para quienes alguna vez llamara, “los
pobres trabajadores mexicanos”.
Esta vez el presidente habló de cambiar leyes para
evitar que los inmigrantes ilegales se metan a escondidas
en nuestro país. De repente esos pobres inmigrantes
abusados y explotados se convirtieron en los malos de la
película que invaden a Estados Unidos desde México.
Mientras que Bush cambia el tono de su discurso dependiendo
de su público, no se puede disputar que ha sido consistente
con su postura sobre inmigración.
En el 2004 estaba tratando de atraer a votantes hispanos
con miras a su campaña de reelección, pero
ahora está consciente de que tiene que atraer a los
más conservadores, votantes y legisladores, con miras
a las elecciones de mitad de término en el 2006. El
control y la imagen de su partido están en juego.
El problema que enfrenta el presidente con su ambivalencia
es que en lugar de complacer a la gente en ambos lados
del debate, está dividiendo aún más al país.
Su propuesta de un programa de trabajadores temporales ayudaría
a crear una muy codiciada fuerza laboral y una inmigración
ordenada en la frontera. Permitirles a los inmigrantes permanecer
hasta seis años en el país para luego regresar
a sus países de origen es una propuesta virtualmente
imposible de implementar. Debe haber algún tipo de
camino hacia la legalización para quienes cumplan
con los requisitos acordados. Tanto el presidente como los
ultra conservadores tienen que dejar a un lado su absurda
obsesión con la palabra “amnistía”.
Creo que el Presidente Bush está en el camino correcto
y tiene buenas intenciones. La seguridad de nuestras fronteras
es importante al igual que sería un programa que permita
a trabajadores inmigrantes estar legalmente en Estados Unidos.
Pero desafortunadamente éste se ha convertido en un
país de extremistas donde no parece haber espacio
para el término medio. Esperemos que a la hora de
legislar una reforma migratoria, que seguro será pronto,
nuestros líderes logren hallar ese iluso término
medio.
(*) María Elena Salinas es presentadora del “Noticiero
Univisión.” © 2005 by Maria Elena Salinas.
María Elena Salinas es presentadora de "Noticiero
Univision." Visite a www.mariaesalinas.com para hacer
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