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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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Comenzamos el año nuevo
con un tema viejo: la inmigración. En particular,
el que este tema más que cualquier otro ha
estado acaparando casi toda la atención de
la contienda presidencial. Entramos de pleno a las
elecciones internas que se llevan a cabo para determinar
quiénes serán los nominados de los
principales partidos, y casi nadie está hablando
de la guerra en Irak, la economía, la educación,
empleos, el precio de la gasolina, y la crisis hipotecaria,
entre otros. Especialmente entre los republicanos,
los candidatos se han pasado hablando sobre quién
sería el más duro contra los inmigrantes
indocumentados.
Las encuestas demuestran que al votante común
y corriente le interesa una variedad de temas, pero
los candidatos parece que no quieren hacerle caso
a la gente. Tenemos al republicano Mitt Romney, por
ejemplo, diciendo que si fuera presidente, se ocuparía
de deportar a los inmigrantes indocumentados en 90
días. En los estados de Iowa y New Hampshire –que
fueron sede de las dos primeras elecciones internas,
o primarias– la campaña de Romney auspició un
anuncio donde critica a sus rivales por no querer
hacer nada concreto sobre el “gran problema” de
la inmigración ilegal. Incluso acusó a
un rival, el senador John McCain, de Arizona, de
apoyar el Seguro Social para “ilegales” porque
apoyaba una reforma migratoria. Otro candidato republicano,
el ex gobernador de Arkansas, Mike Huckabee, también
se ha pasado hablado de la inmigración ilegal.
Y más candidatos andan en lo mismo. Es como
si todos estuvieran recibiendo la misma asesoría:
que hay que hablar duro sobre el tema para complacer
a los conservadores del partido, los que votan en
las primarias.
Desafortunadamente para los que impulsan una reforma
migratoria integral, ya queda súper claro
que este Congreso no entablará el tema. Se
veía venir, pero algunos grupos tenían
un poquito de esperanza que a lo mejor sería
algo que pudieran discutir este año en el
Congreso. De nada más ver lo sensitivo que
el tema es en la contienda presidencial se puede
concluir que los legisladores ni locos lo tocan antes
de una nueva sesión congresional bajo un nuevo
presidente.
Y de manera indirecta, el tema de inmigración
se discutió esta semana en la Corte Suprema,
donde hablaron sobre la legalidad de una ley en el
estado de Indiana que requiere algún tipo
de identificación para votar. Actualmente,
unos 20 estados –incluyendo Virginia– requieren
algún tipo de identificación al acudir
a las urnas electorales. La corte examina si la ley
en Indiana y otros estados discrimina contra las
minorías y otros grupos que no necesariamente
tendrían la identificación que se requiere
para votar, como una licencia de conducir. Pudieran
muy bien ser ciudadanos pero por alguna razón
u otra, no tienen la identificación necesaria.
Incluso dicen que el fraude electoral no es tanto
como para que se deba requerir identificación.
O sea, esta ley es simplemente para discriminar contra
latinos y otros grupos minoritarios, dicen. Los que
apoyan el uso de identificación al votar comentan
que para todo lo demás en esta vida se pide
identificación, entonces por qué no
a la hora de votar. Se espera una decisión
de la corte, a más tardar este junio, lo cual
sería más que suficiente tiempo para
tener un verdadero impacto en las elecciones de este
noviembre.
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