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especial
 
Se abre la esperanza para que más rehenes sean liberadas por las FARC
Clara y Consuelo: “Hemos vuelto a vivir”
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Las rehenes Consuelo González (a la izq., con la senadora colombiana Piedad Córdoba), y Clara Rojas (derecha, de perfil), momentos después de ser liberadas por las FARC en un lugar desconocido de Colombia, el jueves 10. Foto: Oficina de Prensa del Palacio de Miraflores / AP




Las colombianas Clara Rojas y Consuelo González, que fueron liberadas el jueves 10 por las FARC en la selva colombiana arribaron en un avión a esta capital, donde fueron recibidas en un bosque de abrazos y en medio de gritos de alegría.
La aeronave arribó al aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Caracas con ambas mujeres a bordo acompañadas por funcionarios de la Cruz Roja y el ministro de Interior venezolano Ramón Rodríguez Chacín.

La llegada fue en medio de abrazos y lágrimas al reencontrarse con sus familiares.

" Estoy viviendo un sueño, no tengo palabras, comprendan", dijo a la prensa en la terminal aérea, con la voz entrecortada, Clara de Rojas, la madre de la rehén, quien caminaba lentamente junto a su hija por primera vez desde 2002. La ex rehén, en tanto, sonreía ampliamente.

Con voz emocionada, Clara Rojas dijo telefónicamente a la radio Caracol, de Colombia, que le preguntó sobre su hijo nacido en cautiverio, cuya paternidad se atribuye a un guerrillero.

" Se llama Emmanuel, por supuesto. Lo que dice la Biblia, en Mateo, es una bendición de Dios con nosotros, es un regalo de Dios", respondió.

Aseguró que continuará llamándolo Emmanuel. "Yo creo que cuando él oiga que vuelvo a decirle Emmanuel, seguro que recordará algo".

Indicó que nació el 16 abril de 2004. "Era lo más pequeñito, lo más lindo. Lo que más me impactó fue su sonrisa y por supuesto su llanto. Era lindo. Lo que pasa es que no puedo ser objetiva porque es mi hijo y entonces para cualquier mamá su hijo es lo más lindo", agregó.

En helicópteros

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El presidente Hugo Chávez estampa un beso a Clara Rojas en el Palacio de Miraflores, poco después de que la ex congresista colombiana fuera liberada por las FARC. Foto: Juan Carlos Solórzano, Oficina de Prensa de Miraflores / AP

Rojas y González, vestidas con camisa y pantalón deportivo, habían llegado hasta Santo Domingo, Venezuela, en dos los helicópteros y resguardadas por funcionarios venezolanos y de la Cruz Roja, y varias decenas de militares.

Poco después abordaron un avión Falcon para seguir hasta la capital venezolana.

“ Presidente (Chávez), mil gracias por su gestión humanitaria, no puede bajar la guardia; los que quedaron le mandan ese mensaje", expresó González minutos después de su liberación al conversar telefónicamente con Chávez.

" Nos está ayudando, presidente, a volver a vivir. Gracias, presidente", acotó la ex senadora.

Las dos mujeres fueron entregadas a una comisión integrada por el coordinador de la operación y ministro Rodríguez Chacín; el embajador de Cuba en Caracas, Germán Sánchez Otero; la senadora colombiana, Piedad Córdoba; y cuatro delegados de la Cruz Roja.

Otros rehenes
Chávez dijo estar emocionado por la llegada de Rojas y González, y aseguró que continuará con las acciones para lograr la liberaciones de otros rehenes de las FARC y abriendo camino hacia la paz.

Es la más importante liberación de rehenes en el conflicto colombiano desde 2001, cuando las FARC dejaron en libertad a unos 300 soldados y agentes de policía. Chávez dijo que la misión ha demostrado "hay posibilidades" para lograr la liberación de más rehenes.
" Vamos a seguir (con la liberación de otros rehenes) y sobre todo ahora con mas ímpetu... Esas personas no podemos condenarlas, como alguien dijo por allí, que se pudran en la selva", añadió.

En Bogotá, el vicepresidente Francisco Santos declaró al telenoticiero Caracol que no se debía olvidar de "750 personas que desde hace 10 años las FARC secuestró y no sabemos nada de ellas".

Pidió a la guerrilla pruebas de supervivencia de los 44 rehenes políticos, militares, policías y los tres estadounidenses que permanecen secuestrados en la selva, así como de la ubicación de los cuerpos de los cautivos que han sido asesinados o que han muerto por enfermedad.

Uribe invita a las FARC
En Bogotá, el presidente colombiano Alvaro Uribe agradeció la gestión de Chávez, invitó a las FARC a negociar y sostuvo que "vamos a ganar la batalla contra el terrorismo".

Uribe, en una alocución transmitida a todo el país por radio y televisión, agradeció en tres ocasiones "el esfuerzo y la eficacia" de las gestiones del presidente Chávez, de sus colaboradores, así como a la senadora colombiana Piedad Córdoba.

Reiteró a la guerrilla de las FARC su propuesta de una zona de encuentro, con la mediación autorizada de la iglesia, para dialogar sobre el acuerdo humanitario que permitiría el intercambio de secuestrados por guerrilleros presos en cárceles colombianas.

El via crucis de Emmanuel

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La ciencia le dio la razón al presidente Álvaro Uribe cuando el 31 de diciembre lanzó la hipótesis de que las FARC no tenían a Emmanuel, el hijo de Clara Rojas, quien nació en cautiverio en plena selva, hace tres años y seis meses, señala la publicación colombiana Semana en su última edición del 5 de enero.
Cuando el niño tenía tres meses de nacido fue entregado por las FARC a José Crisanto Gómez Tovar, un campesino que vivía en el Guaviare, tal como consta en el relato publicado en exclusiva por Semana y algunos de cuyos extractos publicamos más adelante.

Desgarrador testimonio
José Crisanto Gómez Tovar contó a las autoridades, el 2 de enero, en qué estado le entregaron al niño, cómo se lo quitó el Bienestar Familiar, cómo trató de recuperarlo la guerrilla y cómo engañó a las FARC sobre el paradero de Emmanuel.
" Todo empieza en enero de 2005. Un día cualquiera como a las 6 de la tarde. Nosotros vivíamos en una finca a la orilla del río Inírida en el departamento de Guaviare. De un momento a otro se arrima una voladora (lancha) y se bajan un señor y una señora con un niño en los brazos y se acercan y me dicen : 'Aquí traemos a este niño para que le curen la picadura de pito y le arreglen el brazo'. Mi suegro es indígena y sobandero. Él hacía unas cremas para contrarrestar la leishmaniasis. 'Ustedes quedan a cargo del niño. Mañana venimos y les traemos pañales y leche'.

“ Ellos no volvieron a aparecer en cuatro meses. Era visible que el niño tenía el bracito fracturado y tenía una llaga grande de leishmaniasis en el pómulo derecho de la carita. También tenía picadas en el oído derecho. Yo tenía cinco hijos en ese momento y vivía con mi esposa. A ella no le gustó nada que yo me hubiera hecho cargo del niño. Yo le dije: 'M’ija, esperemos pues a ver si llega su papá que cure al niño'".

" Llegamos a El Retorno. Al otro día a primera hora se me convulsionó uno de mis niños. Como pude lo llevé a un hospital en una moto y lo remitieron inmediatamente a San José. Antes de irme le alcancé a decir a mi señora: 'Lléveme a 'Peggy' (el niño) al hospital para que me lo vean'. Ella lo hizo y en las condiciones en que estaba lo enviaron al hospital de San José del Guaviare. Hacía media hora que yo había llegado cuando llegaron con él. Quedé con los dos niños en el hospital. Después salí a una cafetería y me abordó un señor y me dijo: 'Yo soy del séptimo (frente de las FARC). Invente que es familiar suyo . Invente la historia que le dé la gana, pero a nosotros nos responde por el niño o si no, usted tiene allá un poco de chinos (hijos)'. El hombre me pone contra la espada y la pared".
“ Duré ocho días en el hospital y me dieron de alta al niño mío. Y me dijeron que Juan David (Emmanuel) se quedaba bajo la responsabilidad de la trabajadora social y le ponían una mamá sustituta para que estuviera en el tratamiento".

" Pasaron cuatro meses y nada. Cuando nuevamente me volvieron a llamar los de la guerrilla. Yo en ningún momento dije que lo había dado a Bienestar Familiar. Siempre les mentí. Les dije que lo tenía donde una hermana en Bogotá y que el niño iba muy bien. Hasta hace unos tres meses que tuve una amenaza, que tenía que devolver al niño ".

" Yo tenía las copias que Bienestar me había mandado. Lo mismo que leyó el presidente Uribe y se las mandé por fax al defensor del Pueblo y una copia del registro civil de Juan David. En medio del miedo veía el noticiero cuando el Presidente empieza a hablar y explota esa bomba sobre Juan David. Dijo algo que yo no hice. Yo no fui jamás a reclamar al niño como papá. Sí dije que estaba en grave riesgo y que la guerrilla muy posiblemente me iba a matar. Me dolió mucho que el doctor Uribe no protegiera mi identidad y la de mi señora, algo que me puso de mal genio porque ya no lo sabían pocos, sino el país y el mundo entero y aún yo no tenía seguridad. Me entró un desespero horrible".

" Al rato llega mi amigo y vi a la Policía y pensé que venían a esposarme. Yo lo que había hecho era por el bien de los niños. Yo no estaba haciendo nada malo y no me arrepiento de lo que hice. Hasta que me dijeron que venían a prestarme seguridad. Eso ya me devolvió el alma al cuerpo".