| La gira mundial de Evo Morales |
Por: María
Elena Salinas
Los
bolivianos tienen un nuevo presidente y Estados Unidos
bien podría tener un nuevo dolor de cabeza. No tardó mucho
tiempo el presidente electo Evo Morales en mostrar sus
lealtades políticas. El ex agricultor cocalero comenzó su
gira internacional en Cuba, el último bastión
del comunismo en el hemisferio occidental. Los dos líderes
izquierdistas no escatimaron en mostrar su aprecio mutuo.
Fidel Castro recibió a Morales con todos los honores
de un jefe de estado. Fue un sueño hecho realidad
para Morales, quien llegó a La Habana en un avión
privado enviado por Castro. Evo, como se le conoce coloquialmente,
ya había expresado su sueño de compartir
la lucha antiimperialista de Fidel. Al pisar suelo cubano
dijo sentirse lleno de alegría y emoción.
De La Habana, Morales siguió su viaje relámpago
en Caracas, Venezuela, donde el presidente Hugo Chávez
le prometió ayuda para desarrollar la reserva de
gas natural de Bolivia, la segunda más grande de
la región después de Venezuela, y le ofreció 30
millones de dólares para programas sociales siguiendo
el modelo de su propio país.
Antes de regresar a Bolivia para preparar su ceremonia de
juramentación, Morales habrá visitado también
a España, Francia, Bélgica, Sudáfrica
y China, con una parada final en Brasil, su principal socio
comercial.
Morales comenzará su presidencia con un fuerte mandato.
Fue elegido con el 54 por ciento del voto popular, la mayoría
más grande en casi tres décadas, siendo el
primer indígena en gobernar a Bolivia. Prometió,
entre otras cosas, regresarle al pueblo boliviano los recursos
naturales del país nacionalizando la industria energética.
Pero como presidente de la nación más pobre
de América del Sur, necesitará de toda la ayuda
internacional que pueda atraer para poder cumplir sus promesas
de campaña.
Lo que aún está por verse es la clase de relación
que mantendrá con Estados Unidos. La administración
Bush está a la expectativa y según la secretaria
de
estado Condolezza Rice esperan que gobierne democráticamente.
Como su colega Hugo Chávez, Morales ha sido crítico
del presidente Bush, llamándolo terrorista y prometiendo
ser una pesadilla para Estados Unidos. Pero según
Eduardo Gamarra, director del Centro Latinoamericano y del
Caribe de la Universidad Internacional de La Florida, el
miedo a Evo no tiene fundamento. “Bolivia es irrelevante
para Estados Unidos en términos ideológicos”,
dice Gamarra. “La guerra fría se acabó hace
años. No es probable que Bolivia llegue a ser otra
Cuba y no tiene dinero para ser otra Venezuela.”
Gamarra no cree en lo que llaman la creación de un
eje latinoamericano del mal entre Castro, Chávez y
Morales. “Evo”, dice, “es más un
producto de la política mal dirigida por Washington
para erradicar las cosechas de hoja de coca sin ofrecer ninguna
alternativa a cambio”. Al tratarlo como delincuente
cuando era líder de la federación de cultivadores
de coca, lo que Estados Unidos logró fue convertir
a Morales en un héroe nacional entre indígenas
que viven de la producción de coca. Morales se opone
a la destrucción de las cosechas de coca que son no
sólo la principal fuente de ingreso para los campesinos
bolivianos, sino también parte de su cultura. La hoja
de coca se masca tradicionalmente en las montañas
andinas para aliviar el hambre y hacer frente a la altura.
Estados Unidos condiciona su ayuda a Bolivia a la erradicación
de esas cosechas como parte de su guerra contra las drogas.
Pero la cocaína hecha de las hojas de coca bolivianas
no llega a Estados Unidos. Ese mercado es controlado por
los narcotraficantes colombianos.
Simbólicamente la subida de Morales al poder es un
golpe para Estados Unidos, que ha ignorado virtualmente a
LatinoAmérica durante años. Es uno más
en el creciente número de jefes de estado de izquierda
en una región donde el sentimiento antinorteamericano
va en aumento. Un sondeo reciente mostró que el 61
por ciento de los latinoamericanos tienen ninguna o poca
confianza en Estados Unidos.
Por su parte, el profesor Gamarra, que es además boliviano,
espera que Morales deje atrás su retórica “antiyanqui” después
de prestar juramento el 22 de enero. Después de todo,
dice, una cosa es no incluir a Estados Unidos en su gira
mundial, pero no gana nada aislándose innecesariamente
de la única súper potencia que queda en el
mundo.
María Elena Salinas es presentadora de "Noticiero
Univision." Visite a www.mariaesalinas.com para hacer
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