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No
hay nada más aleccionador que los tradicionales
aforismos cuando se trata de encontrar la solución
o el alivio de un problema que nos acosa. Muchas
veces nos asombra la sabiduría de nuestros
ancestros, que se refleja en frases que quedan
para la posteridad.
Hacemos esta introducción para referirnos
a la situación económica que vive
la nación desde hace meses, considerada
muy débil por algunos expertos, y como el
preludio de una inminente recesión, por
otros.
Lo cierto es que los consumidores somos los que
sentimos a diario este fenómeno. El aluvión
de embargos hipotecarios que azota a miles de familias,
muchas de ellas de nuestra comunidad, es un hecho
latente que observamos de cerca en nuestros vecindarios.
Las constantes alzas de los alquileres de viviendas
y de los servicios así como la aplicación
de nuevos impuestos golpea cotidianamente nuestros
bolsillos. Todo ello sumado al encarecimiento de
los combustibles y recientemente de los pasajes
del transporte público, que achican semana
a semana los salarios de nuestra gente.
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Representantes
del gobierno, empezando por el presidente Bush
y el jefe de la Reserva Federal acaban de plantear
un paquete de medidas de estímulo económico
para afrontar esta situación, entre las
que destaca la entrega de dinero, en especial a
los sectores menos favorecidos por la fortuna,
para que éstos lo gasten y reactiven la
economía nacional.
Allí es donde encaja como anillo al dedo ese sabio y preciso aforismo
que dice “Hay que guardar pan para mayo”. Creemos que es hora de
fortalecer la economía familiar y que el mejor camino para lograrlo es
el ahorro. Algunos dirán que esa meta es inalcanzable porque sus gastos
y deudas no lo permiten. Pero inténtenlo, eliminen los gastos superfluos, “limpien” su
presupuesto y verán cómo logran “guardar pan para mayo”.
Así tendrán un fondo que asegurará su economía y
la de sus familias si la situación empeora. Porque ningún “paquete
de estímulo”, venga de donde viniere, será mejor |