Por: María
Elena Salinas
Su retiro de la contienda
presidencial no habría causado tanta sorpresa si
no es porque pocos días antes, el propio gobernador
de Nuevo México, Bill Richardson, dijo específicamente
que aunque saliera en cuarto lugar en la primaria de Nueva
Hampshire, permanecería en la carrera para la Casa
Blanca.
El primer y único aspirante latino a la presidencia
confiaba en lo que él consideraba los fuertes estados
latinos del oeste, donde creía tener el mayor apoyo.
Primero en Nevada, luego en estados como California, Arizona,
Colorado y su estado de Nuevo México, en el llamado
Súper Martes. Pero algo cambió evidentemente.
Un cuarto lugar no es una mala posición considerando
el alto perfil de sus contendientes. Además, pasar
de un 2 por ciento de los votos en las asambleas electorales
de Iowa a un 5 por ciento en Nueva Hampshire parece un aumento
decente. Pero obviamente no lo suficientemente decente para
mantenerlo en la contienda.
Al anunciar oficialmente su decisión de suspender
su campaña, Richardson dijo sentirse seguro de la
influencia que su aspiración a la presidencia tenia
en la carrera por la Casa Blanca, destacando que el próximo
presidente de Estados Unidos seguramente implementará muchas
de las ideas que él trajo a la campaña durante
los últimos 12 meses. “Nuestra nación
y el mundo serán mejor con ello”, dijo.
En su típico estilo bromista, el gobernador describió su
carrera presidencial como una campaña larga con unos
200 debates. “Fueron realmente 24 pero parecieron 200”,
dijo.
El gobernador de Nuevo México culpó a factores
financieros y políticos por su fracaso para lograr
que despegara su campaña, pero el analista político
Arnoldo Torres cree que tuvo mucho que ver con la incapacidad
de Richardson para venderse como el más experimentado. "El
nunca pudo distinguirse en experiencia de Hillary Clinton”,
sostuvo.
La verdad es que Richardson tiene más que suficientes
credenciales para ser presidente de Estados Unidos. Fue elegido
siete veces a la Cámara de Representantes y dos como
gobernador de Nuevo México. Fue Secretario de Energía
bajo la administración de Clinton y embajador ante
Naciones Unidas. Y, para su propio mérito, ganó reputación
como un formidable negociador de paz y diplomático
que obtuvo la liberación de rehenes de gobiernos hostiles.
Pero Torres sostiene que sustancia y experiencia no fueron
suficientes. "El tuvo anuncios chistosos, fue capaz
de hablar sobre cualquier tema, pero también fue algo
torpe públicamente. Bill no es un buen orador que
despierte emociones. Sin esa habilidad para conectarse directamente
con los votantes él no podría competir efectivamente”,
analizó.
A pesar de su reclamo de tener el apoyo de los latinos, la
realidad es que la mayoría de los sondeos muestran
que es Hillary Clinton y no él a quien favorecen los
votantes hispanos. De padre estadounidense y madre mexicana,
con un apellido como Richardson, muchos hispanos ni siquiera
saben que es uno de ellos. Además, el gobernador de
Nuevo México siempre destacó que aunque estaba
orgulloso de su herencia cultural, él no se consideraba
un candidato latino; por lo tanto habló pocas veces
durante su campaña de temas que conciernen a los latinos.
Ahora fuera de la contienda y sin tener la presión
de tener que apelar a los votantes en general, Richardson
podría llegar a ser un agente aún más
importante del cambio para su comunidad. No sólo dándole
su apoyo y el de sus partidarios al candidato de su preferencia,
sino ahora sí hablando abiertamente de los temas que
afectan a los hispanos.
Por ahora, Richardson dice que espera volver al que llama "el
mejor trabajo del mundo" como gobernador de Nuevo México.
Pronto tendrá que empezar a pensar acerca de cuál
será su próxima movida política ya que
no podrá aspirar de nuevo al cargo de gobernador al
cumplir el límite de términos en el 2010. Por
suerte para él, tiene una fuerte pasión por
los caballos, y por los latinos. La va a necesitar.
(c) 2007 by Maria Elena Salinas
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