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especial
 
Escuelas secundarias evalúan cambio de horario
Estudio revela que adolescentes necesitan dormir más
Según recientes investigaciones, los adolescentes duermen un promedio de seis a siete horas diarias cuando deberían dormir, por lo menos, nueve debido a un cambio biológico propio de su edad.

 




Para muchos padres de familia es común tener que lidiar con el diario problema de que sus hijos adolescentes se quedan hasta altas horas por la noche conversando por teléfono, “chateando” frente al computador o sentados frente al televisor viendo una película o concentrado con un videojuego.

Por lo general, este comportamiento lo asocian con simple rebeldía al no querer cumplir algunas reglas dentro del hogar, pero lo que muchos padres de familia y maestros desconocen, es que los cambios físicos de los adolescentes vienen de la mano con un cambio en su reloj natural interno. Esto se produce por la producción a destiempo de una hormona llamada “melatonina” o conocida como la “hormona del sueño”. Los jóvenes hasta los 20 años la producen en mayor cantidad a altas horas de la noche lo que les permite permanecer despiertos hasta muy tarde y reducen la producción de la hormona pasada las ocho o nueve de la mañana.
Estos datos fueron revelados por la profesora de la Universidad Brown, Mary Carskadon que viene estudiando el tema del sueño desde hace varios años. El nuevo estudio analizó la presencia de melatonina en los adolescentes a través de la saliva y cómo influía en su comportamiento diario. Según la investigación los adolescentes para levantarse completamente lúcidos deben dormir un promedio de nueve horas diarias y esto no está sucediendo debido al horario en el que deben llegar a la escuela.

En un estudio realizado en 3.000 escuelas secundarias en Rhode Island, la doctora Carskadon encontró que los adolescentes dormían en promedio 6.5 horas por noche y que sólo el 15 por ciento de los estudiantes dormían de 8.5 a nueve horas diarias.
La investigadora atribuye a este factor, la falta de ganas y de entusiasmo con la que los jóvenes llegan a la escuela lo que ocasiona un menor rendimiento académico.

Según Carskdon el tener que levantarse muy temprano para ir a la escuela les cambia el carácter y los pone en peligro al estar prácticamente caminando dormidos al salir de la cama para dirigirse al colegio, muchas veces conduciendo un automóvil.
A través de diversas entrevistas a los medios, la investigadora resalta la importancia de tener un mayor conocimiento de la importancia del sueño en el desarrollo y aprendizaje del ser humano.

Según las más recientes investigaciones al cerebro, señalan que es tiempo que las escuelas enfrenten la necesidad de considerar los aspectos biológicos de sus estudiantes para tener una mayor comprensión del aprovechamiento académico de los escolares.

Cambio de horario en las escuelas
Como resultado de estas investigaciones, lideradas por Carskadon, las juntas escolares están reconsiderando el horario de inicio de clases para los alumnos de las escuelas secundarias. Tradicionalmente y más que nada por un asunto logístico las escuelas secundarias a nivel nacional inician clases entre las 7 y 7:30 am. Por esta razón se está planteando la posibilidad de que los estudiantes de secundaria inicien sus clases entre las 8:30 y 9:30 am. un horario que iría más acorde con las necesidades biológicas de un adolescente.
El inicio de clases de los adolescentes a tempranas horas de la mañana, responde a la falta de autobuses para cumplir con el servicio de transporte a todos los estudiantes. De esta manera los conductores tienen el tiempo suficiente para transportar primero a los más grandes para finalizar la jornada con los más pequeños que inician las clases al promediar las 9 am. Los primeros intentos de algunas escuelas en Minnesota y en el condado de Pinellas en el estado de Florida no dieron buenos resultados, provocaron más bien las reacciones de los padres y maestros, quienes argumentaron que empezar la escuela más tarde, podría poner en peligro los trabajos que realizan muchos jóvenes después de clases, al mismo tiempo se descuidarían las actividades extracurriculares que se realizan en la escuela por la tarde, como el deporte. A pesar de ello, en el condado de Arlington las escuelas secundarias han acomodado sus horarios para iniciar las clases de quince minutos a una hora más tarde. En el otoño de 2004, Denver inició un experimento que permitía a los estudiantes utilizar el servicio de transporte público de la ciudad para llegar a la escuela, bajo un programa en el que los mismos escolares armaban su horario de estudios.

Por otro lado, el condado de Anne Arundel, sometió esta semana a votación el cambio de horario para que por lo menos las clases se inicien a las 8 am.

Las escuelas públicas del condado de Anne Arundel, en el estado de Maryland, inician las clases a las 7:17 am., uno de los horarios más tempranos a nivel nacional. La junta de educación está estudiando la posibilidad de que las clases empiecen 40 minutos más tarde.

Los poderes de la melatonina

La melatonina es una hormona segregada por la glándula pineal que se aloja en el cerebro. La melatonina es uno de los llamados “cronobióticos”, porque regula nuestro reloj interno y las fases del sueño. La melatonina ayuda a nuestro cuerpo a saber cuándo es tiempo de ir a dormir y cuándo es hora de levantarse. La neurohormona que producimos todos nosotros internamente, se utiliza:
• Para el tratamiento del insomnio.
• Para regularizar trastornos del sueño en aquellos que tienen “el sueño cambiado” (les cuesta dormir a la noche y tienen somnolencia diurna, como ocurre con el envejecimiento).
• En trastornos del sueño en ancianos.
• En trastornos del sueño en pacientes tratados con beta bloqueadores.
• Como reemplazo de las benzodiazepinas de toma nocturna (a las que muchos son adictos).
• También como coadyuvante de los tratamientos para el cáncer ya que eleva el nivel de las defensas.
• Como un poderoso antioxidante (en este sentido es beneficiosa como complemento en los tratamientos de enfermedades neurodegenerativas tales como el mal de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer.

 

¿Cómo controlar la falta de sueño?

• Establecer un horario para dormir desde que el adolescente es niño para formarle un buen hábito.
• Promover un estilo de vida saludable, como evitar el consumo de cafeína y proporcionar una habitación idónea para dormir alejada de televisores y aparatos electrónicos.
• Ayude a su hijo adolescente a administrar su tiempo.
• Limitar el número de actividades que realizan al día, para que éstas no sobrepasen las 12 horas desde el momento en que se levantan para ir a la escuela.
• Hacer que el dormitorio esté completamente oscuro por la noche e ingrese la luz al amanecer.
• Realizar una siesta de una hora o menos después de la escuela ayuda a mantener al joven alerta durante las próximas seis u ocho horas.
• Los jóvenes pueden recuperar el sueño durante el fin de semana, pero con moderación.
• Llevar al cuarto un libro, pero grabado (audio), así el joven puede oír la historia sin necesidad de tener la luz encendida. Esto puede provocarle sueño, como cuando era niño y se quedaba dormido mientras le leían un cuento.