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| Escuelas
secundarias evalúan cambio de horario |
| Estudio
revela que adolescentes necesitan dormir
más |
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| Según
recientes investigaciones, los adolescentes
duermen un promedio de seis a siete horas
diarias cuando deberían dormir, por
lo menos, nueve debido a un cambio biológico
propio de su edad. |
Mitzi Macias
Washington hispanic
Para muchos padres de
familia es común
tener que lidiar con el diario problema de que
sus hijos adolescentes se quedan hasta altas
horas por la noche conversando por teléfono, “chateando” frente
al computador o sentados frente al televisor
viendo una película o concentrado con
un videojuego.
Por lo general, este comportamiento lo asocian
con simple rebeldía al no querer cumplir
algunas reglas dentro del hogar, pero lo que
muchos padres de familia y maestros desconocen,
es que los cambios físicos de los adolescentes
vienen de la mano con un cambio en su reloj natural
interno. Esto se produce por la producción
a destiempo de una hormona llamada “melatonina” o
conocida como la “hormona del sueño”.
Los jóvenes hasta los 20 años la
producen en mayor cantidad a altas horas de la
noche lo que les permite permanecer despiertos
hasta muy tarde y reducen la producción
de la hormona pasada las ocho o nueve de la mañana.
Estos datos fueron revelados por la profesora
de la Universidad Brown, Mary Carskadon que viene
estudiando el tema del sueño desde hace
varios años. El nuevo estudio analizó la
presencia de melatonina en los adolescentes a
través de la saliva y cómo influía
en su comportamiento diario. Según la
investigación los adolescentes para levantarse
completamente lúcidos deben dormir un
promedio de nueve horas diarias y esto no está sucediendo
debido al horario en el que deben llegar a la
escuela.
En un estudio realizado en 3.000 escuelas secundarias
en Rhode Island, la doctora Carskadon encontró que
los adolescentes dormían en promedio 6.5
horas por noche y que sólo el 15 por ciento
de los estudiantes dormían de 8.5 a nueve
horas diarias.
La investigadora atribuye a este factor, la falta
de ganas y de entusiasmo con la que los jóvenes
llegan a la escuela lo que ocasiona un menor
rendimiento académico.
Según Carskdon el tener que levantarse
muy temprano para ir a la escuela les cambia
el carácter y los pone en peligro al estar
prácticamente caminando dormidos al salir
de la cama para dirigirse al colegio, muchas
veces conduciendo un automóvil.
A través de diversas entrevistas a los
medios, la investigadora resalta la importancia
de tener un mayor conocimiento de la importancia
del sueño en el desarrollo y aprendizaje
del ser humano.
Según las más recientes investigaciones
al cerebro, señalan que es tiempo que
las escuelas enfrenten la necesidad de considerar
los aspectos biológicos de sus estudiantes
para tener una mayor comprensión del aprovechamiento
académico de los escolares.
Cambio de horario en las escuelas
Como resultado de estas investigaciones, lideradas
por Carskadon, las juntas escolares están
reconsiderando el horario de inicio de clases
para los alumnos de las escuelas secundarias.
Tradicionalmente y más que nada por un
asunto logístico las escuelas secundarias
a nivel nacional inician clases entre las 7 y
7:30 am. Por esta razón se está planteando
la posibilidad de que los estudiantes de secundaria
inicien sus clases entre las 8:30 y 9:30 am.
un horario que iría más acorde
con las necesidades biológicas de un
adolescente.
El inicio de clases de los adolescentes a tempranas
horas de la mañana, responde a la falta
de autobuses para cumplir con el servicio de
transporte a todos los estudiantes. De esta manera
los conductores tienen el tiempo suficiente para
transportar primero a los más grandes
para finalizar la jornada con los más
pequeños que inician las clases al promediar
las 9 am. Los primeros intentos de algunas escuelas
en Minnesota y en el condado de Pinellas en el
estado de Florida no dieron buenos resultados,
provocaron más bien las reacciones de
los padres y maestros, quienes argumentaron que
empezar la escuela más tarde, podría
poner en peligro los trabajos que realizan muchos
jóvenes después de clases, al mismo
tiempo se descuidarían las actividades
extracurriculares que se realizan en la escuela
por la tarde, como el deporte. A pesar de ello,
en el condado de Arlington las escuelas secundarias
han acomodado sus horarios para iniciar las clases
de quince minutos a una hora más tarde.
En el otoño de 2004, Denver inició un
experimento que permitía a los estudiantes
utilizar el servicio de transporte público
de la ciudad para llegar a la escuela, bajo
un programa en el que los mismos escolares
armaban
su horario de estudios.
Por otro lado, el condado de Anne Arundel,
sometió esta
semana a votación el cambio de horario
para que por lo menos las clases se inicien
a las 8 am.
Las escuelas públicas del condado de Anne
Arundel, en el estado de Maryland, inician las
clases a las 7:17 am., uno de los horarios más
tempranos a nivel nacional. La junta de educación
está estudiando la posibilidad de que
las clases empiecen 40 minutos más tarde.
Los poderes de la melatonina
La melatonina es una
hormona segregada por la glándula pineal que se aloja en el cerebro.
La melatonina es uno de los llamados “cronobióticos”,
porque regula nuestro reloj interno y las fases
del sueño. La melatonina ayuda a nuestro
cuerpo a saber cuándo es tiempo de ir
a dormir y cuándo es hora de levantarse.
La neurohormona que producimos todos nosotros
internamente, se utiliza:
• Para el tratamiento del insomnio.
•
Para regularizar trastornos del sueño
en aquellos que tienen “el sueño
cambiado” (les cuesta dormir a la noche
y tienen somnolencia diurna, como ocurre con
el envejecimiento).
•
En trastornos del sueño en ancianos.
•
En trastornos del sueño en pacientes tratados
con beta bloqueadores.
• Como reemplazo de las benzodiazepinas de toma
nocturna (a las que muchos son adictos).
•
También como coadyuvante de los tratamientos
para el cáncer ya que eleva el nivel de
las defensas.
• Como un poderoso antioxidante (en este sentido
es beneficiosa como complemento en los tratamientos
de enfermedades neurodegenerativas tales como
el mal de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer.
¿Cómo controlar la falta de sueño?
• Establecer un horario para dormir desde
que el adolescente es niño para formarle
un buen hábito.
•
Promover un estilo de vida saludable, como evitar
el consumo de cafeína y proporcionar una
habitación idónea para dormir alejada
de televisores y aparatos electrónicos.
• Ayude a su hijo adolescente a administrar su
tiempo.
•
Limitar el número de actividades que realizan
al día, para que éstas no sobrepasen
las 12 horas desde el momento en que se levantan
para ir a la escuela.
•
Hacer que el dormitorio esté completamente
oscuro por la noche e ingrese la luz al amanecer.
•
Realizar una siesta de una hora o menos después
de la escuela ayuda a mantener al joven alerta
durante las próximas seis u ocho horas.
•
Los jóvenes pueden recuperar el sueño
durante el fin de semana, pero con moderación.
•
Llevar al cuarto un libro, pero grabado (audio),
así el joven puede oír la historia
sin necesidad de tener la luz encendida. Esto
puede provocarle sueño, como cuando era
niño y se quedaba dormido mientras le
leían un cuento.
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