Manos
vacías, pero ansiosas de trabajo
Señora directora:
Carta desde mi exilio voluntario, y el exilio voluntario
de millones de inmigrantes:
Podría dirigir esta carta a quien corresponda,
pero no, he decidido mejor enviártela a
ti, a ti ciudadano desconocido de Estados Unidos.
Quizá esta carta nunca llegue a tus manos,
y nunca llegues a leerla, ya que está escrita
en un idioma que tú no entiendes, pero quiero
decirte cuán agradecido estoy por haberme
abierto las puertas y brindado la oportunidad de
llevar una vida digna durante estos 15 años
en tu país. Durante este tiempo puedo decirte
que no te he defraudado. He sido un buen ciudadano,
he respetado tus leyes y he jugado de acuerdo a
las reglas que tú pones. He ofrecido lo
mejor de mí. Muchas gracias. Pero, ¿sabes?,
hoy me has confundido, parece que ya no eres más
el ciudadano aquel que le abría las puertas
a los que buscaban la libertad, a los que sufrían
persecución o a los que simplemente buscaban
una mejor vida. He mirado con gran tristeza cómo
has cambiado tu manera de pensar, has reformado
tus leyes de inmigración, haciéndolas
cada día más difíciles, ya
que expresas que mi presencia es amenazante. Me
has llamado ilegal, indocumentado, quita-trabajos,
y muchas veces me relacionas con los terroristas. ¿Cuántas
veces no me has acusado de que soy la causa principal
de todos tus males?
Pero no es así, tú más que
nadie sabes que he venido en busca de trabajo para
mitigar un poco las necesidades primordiales, de
las que todo ser humano tiene derecho en esta vida,
ya que desgraciadamente el país de donde
vengo no tuvo la capacidad para hacerlo; y a cambio
de eso, te he ofrecido mis manos, unas manos vacías
ansiosas de trabajo. No te causo problemas, porque
no tengo tiempo para eso.
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Dices
que respetas los valores morales. Dices que tu
país ha sido fundado por inmigrantes,
y le haces donaire a la inmigración, pero
no la legalizas sabiendo a cuestas de que necesitas
de la mano de obra barata. Necesitas de mis servicios.
Como nana, me pides que cuide a tus hijos; como
jardinero, me pides que pode el césped
de tus jardines. Acudes a restaurantes donde
su variedad de cocinas y platos típicos
es enriquecida por el toque principal que con
tanto esmero los inmigrantes le ponen para satisfacerte
el paladar. Sí, porque los que cocinamos,
los que repartimos cosas, los que manejamos autobuses,
los que limpiamos, somos en su mayoría
inmigrantes. Pero tu egoísmo y orgullo,
a veces inflado, no te permite ver más
allá, y no quieres que haga uso de los
servicios públicos, como hospitales, escuelas
y, universidades donde tus hijos estudian.
No permites que tenga una licencia de manejar, porque crees que no soy digno
de ella, y represento un peligro para tu seguridad.
Por favor, HOY yo te pido que no me acuses y no me condenes sin antes reflexionar,
no te envuelvas en tu bandera nacionalista sin antes saber lo que es verdaderamente
proteger y querer a tu nación. Construyendo muros, no resuelves el problema,
sólo te aíslas e impides el impulso al crecimiento de tu nación,
y por qué no decir, al enriquecimiento multicultural que los inmigrantes
te ofrecemos.
Juan Mendoza
jmendozino@gmail.com
jmendocino@comcast.net
WH.- Cumplimos con publicar esta emotiva y aleccionadora misiva.
Paro de latinos el
14 de febrero
Señora directora:
Estoy leyendo con agrado que por fin la comunidad latina de Estados Unidos ha
reaccionado y proponen en Minnesota un paro el día 14 de febrero para
demostrar la fuerza de esa comunidad, que pueden detener un país tan poderoso,
no importan los muros y la discriminación. Ustedes, desde su lugar, podrían
hacer un llamamiento para que este paro sea total y por primera vez los latinos
sean considerados como mano de obra imprescindible allí. Podemos hacer
de cada latino un líder contra la injusticia.
Ana Laura Doman Sanchez analados@yahoo.com.mx
WH.-Precisamente estamos siguiendo las informaciones procedentes de Minnesota
relacionadas con esta propuesta.
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