| Emmanuel:
alias Juan David |
Por: María
Elena Salinas
La historia de Emmanuel
tiene todos los elementos de una novela de ficción
best-seller. Pero no lo es. La vida de este niño colombiano,
que se cree fue el rehén más joven que jamás
haya estado en poder de un grupo guerrillero y el único
nacido en cautiverio, es realmente la trágica historia
de un drama de la vida diaria que pudo haber tenido fatales
consecuencias.
Cuando a mediados de junio de 2005 un campesino llevó a
un bebé enfermo a una clínica médica
rural en lo profundo de la selva de Colombia, con fiebre,
anemia, desnutrición severa, una enfermedad grave
en la piel y un brazo roto, nadie podría haber imaginado
la experiencia traumática que él ya había
vivido.
Emmanuel, alias “Juan David”, nació en
medio de una cruenta batalla entre rebeldes izquierdistas
y las fuerzas armadas. Su madre: Clara Rojas, ex candidata
a la vicepresidencia, había sido secuestrada por la
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Su padre:
un rebelde no identificado.
Su existencia quizás habría pasado inadvertida
si no hubiese sido por un extraño episodio durante
el mes de diciembre pasado cuando tres rehenes iban a ser
liberados por las FARC en un gesto humanitario apoyado por
el presidente venezolano Hugo Chávez. Una comisión
internacional de observadores de siete países presenciaría
la liberación, entre ellos el director de cine Oliver
Stone y el ex presidente argentino Néstor Kirchner.
Los rehenes eran la ex congresista Consuelo González,
Clara Rojas y su pequeño hijo Emmanuel.
La fecha límite del 30 de diciembre para la liberación
de los rehenes llegó y pasó. Chávez
acusó a las autoridades colombianas de sabotear la
liberación al no respetar un cese al fuego. Pero la
verdadera bomba estalló cuando el presidente colombiano Álvaro
Uribe anunció que el niño que iba a ser liberado
por los rebeldes, realmente no estaba en poder de las FARC
sino en una casa para cuidado de niños en Bogotá.
Bajo la presión de los rebeldes para devolver al niño
que le habían entregado para buscar atención
médica dos años y medio antes, el campesino
que había llevado al pequeño a una clínica
médica rural, decidió contactar a las autoridades
y confesar el giro dramático de los acontecimientos.
La asombrosa revelación mantuvo a millones de personas
pendientes para saber si los resultados de pruebas de ADN
confirmaban que el niño bajo cuidado del gobierno,
era en realidad Emmanuel.
Los resultados positivos fueron una bofetada para el presidente
Chávez, quien había invertido un valioso capital
político en la liberación de los rehenes, y
un golpe a la credibilidad de las FARC que reclamó estar
actuando de buena fe.
Pocas semanas después, Clara Rojas y Consuelo González
fueron liberadas en un acontecimiento un poco menos ceremonial
que el preparado anteriormente, y Rojas fue reunida con su
hijo a quien no había visto durante más de
dos años.
Así las cosas, Hugo Chávez piensa que porque
las FARC fueron lo suficiente amables para entregar a la
madre de Emmanuel y a la ex congresista, ya no debe ser considerado
un grupo terrorista sino una "fuerza beligerante con
una causa política". "No tan rápido",
replicó el presidente colombiano Álvaro Uribe, "primero
ellos deben detener sus actividades como terroristas".
Y lo que hicieron las FARC como respuesta fue secuestrar
a un grupo de turistas.
Se cree que las FARC mantienen a más de 700 rehenes.
Las mujeres liberadas fueron apenas dos entre docenas de
cautivos de alto perfil en poder de las FARC y otros grupos
rebeldes armados. Entre ellos: policías, soldados,
empresarios y políticos. La más destacada es
la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, quien fue
raptada junto con Rojas, y con tres estadounidenses que trabajaban
para el Departamento de Defensa.
Es todavía más trágico el secuestro
de los miembros más inocentes y vulnerables de la
sociedad. En los últimos 12 años más
de 2.500 niños fueron raptados en ese país.
Según autoridades colombianas tan solo en 2007, un
total de 74 niños entre las edades de 2 y 12 años
fueron secuestrados, 17 de ellos por las FARC. Si ningún
rescate es pagado por ellos, algunos de esos niños
acaban por ser incorporados a las fuerzas rebeldes.
El reencuentro entre Rojas y Emmanuel representó un
momento emotivo y un final feliz para una dramática
historia. Pero un recordatorio agridulce de que aún
existen muchos finales felices que se espera sucedan. No
hay héroes en esta historia sino victimas que se encuentran
en medio de una guerra sucia sin un final posible a la vista.
(c) 2008 by Maria Elena Salinas
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