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| En busca
de la fuente de la juventud |
Lanzan
nuevas inyecciones cosméticas
para
lucir siempre joven |
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Este nuevo
producto, llamado Juvederm, está enfocado
a “borrar” las líneas
de la sonrisa.
Foto: Photos.com |
Redacción/Agencias
Washington Hispanic
Un nuevo relleno dérmico inyectable ingresó este
mes al mercado estadounidense con la promesa
de borrar las arrugas y pliegues de la parte
baja del rostro.
Este nuevo competidor en la carrera por lucir
siempre más joven y, en lo posible, sin
pasar por el quirófano fue creado por
los mismos desarrolladores de Botox, la inyección
que utiliza un veneno para paralizar los músculos
de la cara y así, eliminar arrugas de
expresión.
Allergan, el fabricante del Botox, lanzó en
Estados Unidos este nuevo “relleno dérmico” denominado
Juvederm para competir con otras inyecciones
similares, como Restylane, fabricado por el sueco
Q—Med y vendido en Estados Unidos desde
2004 por Medicis para suavizar las arrugas en
torno a la nariz y la boca.
El mercado global para rellenos dérmicos
fue estimado en 2005 en 442 millones de dólares,
según una investigación de mercado
citada por Allergan.
Una gran parte de este mercado se basa en los
denominados inyectables o procedimientos no quirúrgicos.
De hecho, los estadounidenses gastaron 12.400
millones de dólares en procedimientos
cosméticos en 2005, de los cuales ocho
mil 200 millones fueron gastados en intervenciones
quirúrgicas y cuatro mil 200 en tratamientos
no quirúrgicos, según la Asociación
de Cirugía Plástica Estética
(ASAPS, por sus siglas en inglés).
A diferencia del Botox, que es una neurotoxina
derivada del botulismo para suavizar los músculos
faciales cerca de las líneas del entrecejo
y la frente, los rellenos dérmicos se
basan en el ácido hialurónico para
añadir volumen y humedad, de manera de
reducir las arrugas y pliegues faciales.
La nueva categoría de rellenos inyectables
apunta a la línea de la sonrisa, lo que
incluye los pliegues desde la nariz hasta los
labios. Ése es el único uso aprobado
en Estados Unidos, aunque muchos médicos
lo prescriben para incrementar el tamaño
de los labios.
Los pacientes pagan unos 527 dólares por
el procedimiento, según ASAPS, más
que los 382 dólares que cuesta el botox.
Por cierto, cada procedimiento debe ser repetido
entre cuatro meses y un año después,
para mantener sus efectos.
| Sexo
tántrico, II parte |
| La
mujer, una diosal |
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La
mujer es el elemento activo en el sexo
tántrico.
Foto:
Photos.com |
Redacción/WH
La semana pasada hicimos una introducción
acerca del significado del sexo tántrico,
y dijimos que es una filosofía que explica
el mundo a través de principios aparentemente
opuestos (masculino–femenino, caliente–frío).
Pues bien, el hombre en el Tantra representa
al principio originario, Shiva, la pura consciencia,
quien saca de sí el universo a través
de su poder.
La mujer, o Shakti, es su contracara femenina,
quien desarrolla toda actividad.
Shiva es conciencia y origen. Shakti es poder,
acción.
Todos tenemos ambos principios en nuestra naturaleza,
y el Tantra ve en cada hombre a Shiva y en cada
mujer a Shakti. Ambos principios son inseparables,
y allí está el significado místico
de la unión sexual. Shiva reencuentra
a su Shakti y toma de ella poder. Y Shakti encuentra
a su Shiva originario y recibe de él el
principio de la vida, la semilla original, representada
corporalmente con el semen.
El lugar que da el Tantra a la mujer en la relación
entre los sexos es el principal. La expresión
más patente es la posición que
ella adopta durante la unión sexual. Por
lo general, él está tendido de
espaldas y ella disfruta de su pene erecto rotando
su pelvis, tanto y cuanto quiere. Él debe
estar preparado para darle todo el placer que
ella requiera, controlando su eyaculación.
Sin embargo, esta actitud pasiva tiene en el
fondo mucho de control de la situación.
Ella está en una batalla por conseguir el semen masculino; pero obtenerlo
no depende de ella, sino que es el hombre el que decide cuando entregarlo, y
así ambos principios establecen una comunicación que hablan con
el cuerpo, pero cuyo lenguaje es el alma.
| María
Gomez, Presidenta de Mary's Center |
| La
necesidad de conocer nuestro tipo de sangre |
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|
| Por María
Gómez, Presidenta de Mary’s
Center |
Saber qué tipo de sangre
tenemos puede salvarnos la vida.
Esta información la deberíamos
tener tan presente como nuestro propio nombre,
el teléfono de nuestra casa o la dirección
donde vivimos.
Son datos que deben salir en forma instantánea
cuando se presente una emergencia, un accidente,
una transfusión o una cirugía.
Sin embargo, son contadas las personas que saben
este dato. Una de las razones puede ser porque éste
no es un tema del que uno habla diariamente.
Tampoco es una información que nos piden
ni un requisito para realizar alguna de nuestras
actividades cotidianas. Pareciera que fuera un
tema sin importancia que lamentablemente sólo
toma valor en situaciones de gravedad o de enfermedad.
Enero es el mes en que celebramos a nivel nacional
la donación de sangre.
Por ello, me gustaría
invitarlos a que tomemos conciencia de la importancia
de conocernos y cuidarnos mejor y saber nuestro
tipo de sangre es una manera de hacerlo. Por
supuesto, también los invito a que donen
sangre como manera de hacer la diferencia para
una persona que depende de este regalo para seguir
viviendo.
A pesar de que unas 40 mil personas donan sangre diariamente en los Estados Unidos,
los bancos de sangre todavía se quedan cortos por la alta demanda de este
precioso plasma que desafortunadamente no se puede fabricar fuera del organismo.
El cuerpo humano contiene aproximadamente un equivalente de casi 6 litros de
sangre que está en constante movimiento y de una manera tan rápida
que si lo comparamos con una carrera, podemos decir que nuestra sangre recorre
casi 12 mil millas en un solo día.
Cada uno de nosotros tenemos un tipo de sangre diferente: O+, A+, B+, AB+, O-,
A-, B- y AB-.
El más común de todos es el O+ y luego el A+. Quienes tienen estos
tipos de sangre van a tener muchas más probabilidades de obtener hemoglobina
a la hora de necesitarla que los demás.
Es muy importante que entendamos que no todos los tipos de sangre son compatibles
y que esto trae serios problemas a la hora de una transfusión. Incluso
cuando una pareja quiera tener bebés.
Saber el tipo de sangre es muy sencillo, sólo basta que le saquen una
muestra. No es necesario más.
Para eso, debe tener una autorización de su doctor para presentar en el
laboratorio. Una vez tenga los resultados, escriba el dato o memorícelo
como hace uno con su número telefónico o con su número de
seguridad social.
Tener un papelito en la billetera con esta información es útil,
pues así siempre lo tendrá a la mano. Si tiene hijos, también
procure saber su tipo de sangre no sólo para una emergencia, sino para
que en el futuro sus hijos tengan esta información sin tener que buscarla
en otro lado.
No espere. Si no sabe su tipo de sangre, hable con su doctor. Quizás él
ya tenga esta información en su archivo médico y usted no lo sabía,
o bien le hará la prueba para determinarlo. Es un dato tan sencillo y
tan vital para el bienestar de nosotros que merece que le prestemos atención.
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