| La
familia Butrón |
| “Hoy
ya no somos inquilinos, somos propietarios” |
Bertha
Sáenz
Washington Hispanic
Manuel y Roxana Butrón decidieron estabilizar
sus vidas después de una serie de viajes
por motivos de estudios y emigraron a Estados
Unidos en busca de un mejor ambiente para superarse.
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| La propiedad de la familia Butron es una
townhouse de dos niveles ubicada en la ciudad
de Springfield en VA. |
Manuel y Roxana se conocieron cuando realizaban
sus estudios universitarios en la antigua Unión
Soviética (Rusia), a donde llegaron procedentes
de Panamá y Bolivia respectivamente, a
estudiar después de haber ganado una beca.
“
Como ya estábamos acostumbrados al ritmo
de vida que tienen los países desarrollados,
tomamos la decisión de viajar a Estados
Unidos, país que, consideramos, brinda
muchas oportunidades a todo el que desea superarse”,
señalan. También los atrajo la
fuerte presencia hispana en la nación
porque les permitía estar en contacto
con las personas de sus raíces, algo muy
importante para esta pareja, orgullosamente,
latinoamericana. “Nunca debemos olvidar
quienes somos y de donde venimos, sólo
así sabremos hacia donde vamos”,
expresa Roxana.
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| La joven pareja con la compra de su casa
ahora puede disfrutar de románticas
e íntimas cenas en el comedor. |
Al llegar a este país, lo que más
anhelaban era tener casa propia, pero por algunas
dudas y temores que los embargaban no se animaban
a dar ese gran paso.
Durante varios años la familia Butrón
rentó apartamentos y en algunas ocasiones
comentó sobre la posibilidad de comprar
una casa; pero el temor a la gran responsabilidad
que conlleva invertir y adquirir una deuda prolongó ese
sueño. “Mi mayor temor era sentirme
deudor, esa preocupación de pagar una
deuda cada mes; normalmente, a mí no me
gusta deberle nada a nadie y en muchas ocasiones
pensaba qué pasaría si me animaba
a comprar una casa y después algo salía
mal; como por ejemplo: perder mi trabajo. ¿Qué haría
entonces? Esa era mi mayor preocupación”,
expresa Manuel.
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| El pequeño Steve goza de todas las
comodidades que un amplio dormitorio puede
ofrecerle, donde puede divertirse con todos
sus juguetes |
Pero como en todo hogar donde existe y se siembra
amor, también se cosecha amor. La familia
Butrón fue bendecida con la llegada de
su primer hijo, lo que hizo que la feliz pareja
reflexionara y al pensar en el futuro de su primogénito,
tomara la decisión de comprar una casa.
“
Nosotros vivíamos en un apartamento y
si bien pensábamos en comprar una casa,
el no hacerlo no era algo que nos quitara el
sueño; sin embargo, con la llegada de
mi hijo Steve, todo eso cambió. Había
un niño al cual amábamos y ese
sentimiento fue el que nos dio la fuerza para
tomar la decisión de comprarnos la casa”,
señala Manuel.
“
Pensamos en la comodidad y bienestar que todo
padre quiere darle a sus hijos, por él
nos sacrificamos, por los hijos que hemos pensado
tener es que dejamos nuestros países para
brindarles un futuro mejor y que mejor que darles
un techo propio”, comenta Roxana.
La decisión de comprar una casa ya estaba
tomada. El siguiente paso que dio esta familia
fue buscar ayuda profesional, información
y consejo de Nancy Rogers, quien junto a Rolando
Gómez, los orientó sobre los pasos
que debían seguir para la búsqueda
de una vivienda.
Roxana comentó que entre toda la información
que consultó en Internet, libros y periódicos,
la sección CasaGuía fue la que
mejor la ilustró y guió sobre la
compra y venta de casas.
Después de disipar las dudas, realizaron
todos los trámites para la compra de su
propiedad; la familia estaba lista para mudarse
y dar inicio a lo que por mucho tiempo fue sólo
un sueño, pero como la propietaria dice: “Si
puede soñarlo, puede lograrlo. Hoy ya
no somos inquilinos, somos propietarios y ahora
que todas las decisiones las tomamos nosotros,
estamos haciendo planes para hacer algunas remodelaciones”.
La propiedad de la familia Butrón es una
casa de dos niveles ubicada en la ciudad de Springfield
en Virginia. Los nuevos propietarios aseguran
que se sienten muy felices por haber invertido
en vivienda.
| De
latino a latino |
| Más
confianza al utilizar un agente del mismo
origen |
Bertha
Sáenz
Washington Hispanic
Muchos latinos que radican en Estados Unidos,
piensan que comprar una casa es como comprar
un auto: un cambio de título de propiedad
y... ¡ya está!. Otros, creen que
el proceso es tan arduo que no se atreven ni
siquiera a intentarlo. Por suerte existen asociaciones,
empresas y agentes inmobiliarios de origen latino
que ayudan a su gente a conseguir una vivienda
propia mostrándoles el camino a seguir
y enseñándoles los mitos y las
verdades del mercado inmobiliario.
La compra de una casa en los Estados Unidos es
quizás el proyecto más ansiado
por las familias hispanas que vienen a vivir
a este país. En el camino por conseguir
este sueño, hay una diversidad de retos
culturales, económicos, sociales y legales.
"
Lo complejo del asunto -dice Hugo Romero, agente
inmobiliario de Coldwell Banker en Alexandria,
Virginia- es que todos estos retos parecen entrelazarse
simultáneamente en el proceso de compra
o venta".
Para poder cumplir con el sueño americano,
en medio de lo que aparece como una maraña
de dificultades, muchos hispanos buscan a profesionales
de su mismo origen para que los asesoren.¿A
qué se debe esta tendencia?
Buscando la seguridad
Los hispanos tienden a ser desconfiados. Sospechan
de las entidades bancarias, de los agentes
de bienes raíces, de todo aquel que quiera
hacerles firmar un contrato.
Margarita Billings, titular de California Escrow
Association, señala que la clave está en
establecer una especie de "romance" con
el cliente latino. "Ellos esperan una calurosa
bienvenida y una atención personalizada.
Cuando un latino ayuda a otro latino, ellos
construyen una relación familiar", asegura.
El ser hispano le ha ayudado a Hugo Romero
a entender la situación personal de sus
clientes y los retos culturales, económicos,
sociales y legales. "Es mucho más
que hablar español; es entender una reacción,
saber cómo hacer un acercamiento y sobre
todo entender la cultura", confiesa.
Sin embargo, muchas veces la ventaja de ser
latino, le ha jugado en contra a Romero.
"
Personas hispanas me han dicho directamente que
no me contratarían porque soy hispano.
Al preguntarles por qué, la respuesta
es siempre la misma: en el pasado han buscado
profesionales hispanos en diferentes ramas y
se han aprovechado de ellos para su lucro.
Para Javier Varón -realtor especialista
en vivienda y financiamiento- en cambio, el precio
de una vivienda es el primer obstáculo
para un hispano. El precio promedio de una casa
a nivel nacional es de 220 mil dólares,
15.8 por ciento más respecto al año
pasado.
Más allá de lo económico,
los latinos enfrentanel reto del idioma.
Además de la necesidad de tener una buena
comunicación con un agente de bienes raíces,
un prestamista, un abogado o un vendedor, "es
imprescindible que el cliente entienda sus derechos,
deberes, responsabilidades y procedimientos",
dice Hugo Romero y ejemplifica: "si un comprador
no entiende bien los datos que el prestamista
le pide y le brinda la información incorrecta,
esto puede tener terribles resultados legales
y económicos para el comprador".
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