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Los
vecinos de Maryland han tenido varios motivos
para celebrar esta semana, luego que la Asamblea
Legislativa decidiera aprobar una serie de medidas,
que el gobernador Robert Ehrlich vetó en
la legislatura pasada.
Quizás la noticia más importante
para la comunidad latina asentada en Maryland (y
también para el resto de las comunidades)
haya sido el aumento del salario mínimo,
pasando de 5.15 dólares la hora a 6.15 dólares
la hora.
Decimos que esta es una gran noticia para la comunidad,
porque un porcentaje muy grande de los hispanos
trabajan a cambio del salario mínimo, y
este aumento significa una mejora significativa
en su nivel de vida, aunque todavía no supera
el límite de pobreza.
Otra de las medidas que aprobó la Asamablea
Legislativa de Maryland, y que merece un enhorabuena
es la decisión de obligar a las grandes
corporaciones a pagarle el seguro médico
a sus empleados destinando un porcentaje de su
planilla.
La medida, que en el caso de Maryland sólo
afectará a la corporación WAL-MART,
debido a que es la única empresa que cuenta
con más de diez mil empleados en dicho estado,
no es un dato menor para los hispanos, quienes
son el grupo que cuenta con menos cobertura médica
entre todas las comunidades que habitan los Estados
Unidos de América.
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DPor otra parte, una corte estatal de Maryland decidió esta semana revocar
una decisión del gobernador Ehrlich –quien nunca ha demostrado mucho
afecto por nuestra comunidad y por todo lo que signifique diversidad- de quitarle
asistencia médica a los hijos de inmigrantes que viven en el país
hace menos de cinco años.
La medida tiene carácter retroactivo, y todos los afectados por la medida
adoptada por el señor Ehrlich, verán reintegrados sus gastos médicos
desde julio de 2005 hasta el presente.
No cabe duda que la cordura y la racionalidad han triunfado esta semana en la
Asamblea Legislativa de Maryland,y que con estas medidas se ha premiado el esfuerzo
de esas cientos de miles de personas anónimas que todos los días
se levantan dispuestas a dar la batalla por su dignidad, las de sus familias
y la de la comunidad.
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