| La disparidad en las leyes de inmigración |
Por: María
Elena Salinas
¿Qué tan
inconsistentes son las leyes de inmigración en Estados
Unidos? Son tan inconsistentes que no sólo existen
políticas diferentes para quienes quieren ingresar
al país legalmente, como debe ser, sino que existen
reglas diferentes hasta para los que entran ilegalmente.
Las reglas para los mexicanos indocumentados las conocemos
bien. Si logran cruzar la frontera con vida y son capturados
los deportan inmediatamente. Punto. Los que no son mexicanos,
hasta hace unas semanas eran detenidos, procesados y dejados
en libertad por no tener suficientes camas para albergarlos.
La administración del presidente Bush ha prometido
acabar esa política y enviarlos de regreso a sus países
de origen.
Cerca de 350.000 centroamericanos han gozado del privilegio
del TPS (Estatus de Protección Temporal) que les fue
ofrecido después que desastres naturales devastaran
sus países. En los casos de Honduras y Nicaragua fue
después que el Huracán Mitch matara a miles
en 1998, dejando a millones sin hogar y destruyendo gran
parte de su infraestructura. Para los salvadoreños,
el TPS vino después del mortal terremoto de 2001 que
dejó enterradas vivas a más de 1.000 personas
bajo toneladas de lodo y destruyó unos 2,200 hogares.
El privilegio del TPS expira en pocos meses y el Departamento
de Seguridad Interna sugiere que sea eliminado. El Congreso
tendrá que tomar esa decisión.
Para los cubanos las reglas son totalmente diferentes. Durante
la guerra fría en 1966 el congreso aprobó la
llamada "ley de ajuste cubano" que otorgó a
refugiados cubanos el derecho a convertirse en residentes
legales permanentes de Estados Unidos sin importar cómo
llegaron aquí. Un derecho reservado sólo para
los cubanos. Los haitianos, por otro lado, que huyen de un
país destrozado por el caos político, nunca
han gozado de ese privilegio. Ellos generalmente son capturados,
encarcelados y luego devueltos a su empobrecido y peligroso
país.
Durante la administración del presidente Clinton,
una nueva política fue puesta en practica para los
balseros cubanos. Según la norma, tan sólo
los que logren llegar a tierra firme de Estados Unidos tienen
la oportunidad de solicitar la residencia permanente. Aquellos
detenidos en aguas abiertas son deportados. A esa política
le llaman "pies mojados, pies secos" y ha sido
apoyada y aplicada estrictamente durante la administración
del presidente Bush.
Quince balseros fueron víctimas recientemente de esa
absurda política. Llegaron hasta el antiguo puente
de las siete millas en los Cayos de La Florida. Pero como
el puente ya no está conectado con tierra firme, el
servicio de guardacostas consideró que el obsoleto
puente no es territorio estadounidense, así que los
15 cubanos fueron devueltos a la isla.
A la comunidad cubano-americana no le gustó para nada
la situación. El caso fue llevado ante un juez federal
quien ha insinuado que el servicio de guardacostas podría
haber cometido un error. Pero aunque se llegara a revertir
la decisión de los guardacostas no significaría
que los 15 cubanos sean traídos de regreso a Estados
Unidos. Incluso si recibieran visas de este país faltaría
que el gobierno cubano les permitiera salir.
Existen otras inconsistencias en materia de inmigración.
Según una lista que aparece en la página web
de un grupo que apoya leyes inmigratorias más estrictas,
hay más de un millón de europeos viviendo ilegalmente
en Estados Unidos. La mayoría de los europeos no necesitan
visa para venir a este país, vienen bajo un plan especial
que les permite quedarse en Estados Unidos hasta tres meses.
Si se quedan más de ese tiempo, automáticamente
se convierten en indocumentados y deportables.
Pero en la realidad, ¿estará alguien buscando
a 113.000 alemanes que están aquí ilegalmente? ¿En
qué industrias trabajan? ¿Están realizando
redadas en fábricas de ropa o autobuses, o tratan
de detener en las esquinas a 123.000 británicos que
ahora son considerados criminales por violar nuestras leyes
migratorias? ¿Y qué pasa con los 226.000 chinos
que están aquí sin documentos legales, o los
243.000 africanos que según la Oficina del Censo están
aquÌ ilegalmente?
Habría que preguntarnos si realmente se toma en cuenta
a todos los inmigrantes indocumentados cuando se escuchan
quejas acerca de "ilegales" que invaden nuestro
país, trayendo consigo enfermedades, quitándoles
los trabajos a los estadounidenses y agobiando nuestros sistemas
de salud y educación.
SÌ, definitivamente tenemos un sistema migratorio
descompuesto. No funciona. Necesita ser reparado. Quizás
podríamos comenzar equiparando algunas de las disparidades
que hay en nuestras leyes.
María Elena Salinas es presentadora de "Noticiero
Univision." Visite a www.mariaesalinas.com para hacer
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